De Mente Circular

Un espacio ecosistémico, circular y posmoderno para las ideas sobre la mente y el comportamiento.

miércoles, febrero 08, 2006

El “síndrome de Rambo” o la identidad como relación

César Vásquez O.

I

“Mucho antes de que nos comprendamos a nosotros mismos por medio del proceso de autoexamen, nos comprendemos de un modo autoevidente en la familia, la sociedad y el Estado en que vivimos. El foco de la subjetividad es un espejo distorsionante. La autoconciencia del individuo sólo es una llama vacilante en los circuitos cerrados de la vida histórica.”
- H.G. Gadamer –


En la película Rambo (First Blood, es su título inglés), se nos presenta al personaje del mismo nombre, un ex-combatiente de la Guerra de Vietnam. Vuelto a casa sin pena ni gloria, y más bien vituperado por los pacifistas y los hippies, John Rambo deambula por su país sin rumbo ni objetivo. Busca sin éxito a sus compañeros de armas y se dedica a trabajos eventuales que están muy por debajo de su calificación como militar profesional de nivel A1 (ex boina verde, elite de la elite). Todo un “looser”. Y se mete en líos; serios líos.

El personaje presenta también una condición interesante, que dará pie al desarrollo del largometraje. Frente a ciertas situaciones disparadoras –la golpiza que le da la policía, el intento de afeitarlo- experimenta flashbacks junto a reacciones de pánico y furia. Sufre también esporádicos momentos de desorientación: a veces se despierta, según sus propias palabras, “sin saber dónde estoy ni quién soy.”

Para quienes compartimos el triple interés por el estudio del trauma psicológico, la personalidad y la historia bélica, resultará fácil detectar en Rambo el Trastorno de Estrés Post-Traumático –igualmente llamado psicosis de guerra-, y específicamente el “Síndrome de Vietman”. Éste último se caracteriza también por un deseo compulsivo de retornar al combate, motivado por una sensación irracional de invulnerabilidad. Los veteranos que lo padecen piensan que si sobrevivieron a la guerra y sus peligros nada puede pasarles. Eso los llevaba a reenlistarse una y otra vez, al finalizar su año de servicio en el frente, y a vivir al borde del peligro constantemente en la vida civil [1].

John Rambo –si nos atenemos a lo visto en el filme-, en el plano funcional es casi una nulidad cívica. Inadaptado, arisco, agresivo. Asocial y sin relaciones objetales significativas, no trabaja ni produce. Tampoco sabe muy bien quién es. En términos de las funciones del Yo, sufre de difusión de identidad (Kernberg, 1987) o de un pobre Yo-personalidad (Spagnuolo, 2002). Sólo recupera momentáneamente el pleno de sus habilidades cuando encuentra nuevamente un conflicto en el cual involucrarse. Es en la guerra y, más precisamente, ante la presencia de un enemigo, que Rambo sabe quién es –el ex boina verde. Y actúa como tal muy eficazmente. Como si necesitara un espejo en el que mirarse –el otro conflictivo- y, por contraste, ver reintegradas las piezas de su identidad fragmentada.

La situación extrema de nuestro personaje puede rastrearse fácilmente -aunque sin tantas explosiones ni muertos-, en la vida cotidiana. Miles de individuos con el “Síndrome de Rambo” deambulan por las calles tratando de aferrarse a un autoconcepto y una autoimagen que se les escapa de las manos. En la jerga profesional se les conoce como estructuras borderline, limítrofes o fronterizas de personalidad. Y aunque antes eran raros o estaban mal diagnosticados, ahora constituyen legión. Son las víctimas más evidentes del notable deterioro de las relaciones interpersonales.


II

La modernidad, entre muchas otras cosas, propició el desarrollo del individuo, de la identidad y de la subjetividad individual. El Yo moderno surgió del reciclaje de las relaciones interpersonales, al dejarse atrás las formas premodernas y medievales de vínculo. El nuevo sujeto, conciente de quién es y de sus derechos, solo fue posible como resultado de recibir un trato interpersonal previo distinto, en la crianza y las relaciones cotidianas. Ello fue consecuencia y reflejo a su vez de formas de producción y de intercambio nuevas (relaciones sociales diferentes), que requerían de ciudadanos con voluntad plena y mayor autodeterminación. El esclavo y el siervo de la gleba, carentes de individualidad y de ciudadanía –como la entendieron los gestores de la Ilustración y de las revoluciones americana y francesa-, eran obsoletos y poco útiles para empujar el proyecto que la modernidad perseguía.

Tengo conciencia de igualdad; tengo derechos. No puedo ser usado como un objeto semoviente. Puedo, y me sirve, desarrollar una identidad. Tengo la posibilidad de relacionarme con otros libre y espontáneamente. Esto da pie a la solidaridad, a la organización, al surgimiento de nuevas instituciones sociales, al gremialismo. Las ideologías emergentes consolidan las nuevas praxis sociales.

Existen también las condiciones para que surja el amor tal como lo entendemos ahora. Ya no me caso por conveniencia, obligación o solo por huir de la pobreza. El amor romántico medieval se democratiza y se vuelve condición para el emparejamiento. Sobre la base de esto, las relaciones de pareja y de crianza cambian. La familia se transforma pareciéndose cada vez más a la familia nuclear pequeñoburguesa. Las relaciones objetales dejan una impronta diferente en nuestra psiquis. Entonces el mundo interno cambia y la personalidad occidental se transforma lenta e imperceptiblemente. El paulatino acceso de las masas a la educación crea espacios de reflexión nuevos. Se lee más; se medita más. La autoconciencia crece. Tenemos así al hombre moderno: ideológico, perseguidor de utopías, con fe en el futuro y en el progreso. Es un ser teleológico. Interiormente tiene forma. Está psicológicamente vertebrado por aquello en lo que cree.


III

La posmodernidad implica una pérdida de muchos de esos referentes. Los discursos ético, científico, literario, axiológico, coloquial, son emparejados y vistos como simples relatos. Ninguno es más válido o más importante que el otro. La columna vertebral del hombre moderno se desmenuza como picado por un furibundo cáncer a los huesos. Lo que antes parecía sólido y eterno –la religión, la familia, la pareja, el amor, la solidaridad- se vuelve relativo y prescindible. La desilusión posmoderna, con sus cambios sociales e ideológicos, supone también un cambio en la subjetividad. Los espacios dejados por los grandes y pequeños relatos no son ocupados por nada relevante. El vacío, el tedio, la cómoda indiferencia cunden. Como no hay nada atractivo en que creer, la fuerza centrípeta y cohesionadora de la ideología es reemplazada por lo centrífugo y la dispersión del escepticismo. El individualismo cunde y es elevado a valor moral. Lo resultante son relaciones diluidas, en las que la falta de compromiso es aceptado y visto como lo normativo.

En un contexto “light” (Rojas, 1998; Lipovetsky, 2000) los vínculos interpersonales también se tornan insoportablemente livianos. Al punto que la impronta que dejan pasa a ser casi imperceptible, y sirve de poco como elemento constitutivo de la identidad individual. El resultado es la fragilidad de los referentes internos, que llevan a que el sujeto, cada cierto tiempo, pierda de vista quién es, qué busca, en qué cree, a quiénes ama y –lo más importante- quiénes lo aman. Está claro que no nos referimos a la amnesia. La persona tiene presente la narrativa de su historia personal. El problema es con los significados personales del entorno y su correlato interno. No existen o son muy pobres. Se vive así un estado crónico de aburrimiento y tedio, carencia de incentivos, viendo que las cosas y las personas están, pero poco importan; y que nosotros tampoco les importamos –que es lo más desesperante. No es la abulia del esquizofrénico. Es algo menos grave y menos deteriorante. No es algo que se pierde; nunca se tuvo. Es similar a un estado de depresión sin tristeza. Como dice Erik Erikson: “En la jungla social de la existencia humana uno no puede sentirse vivo si no tiene un sentimiento de identidad.”

Este estado es tan insoportable que las personas buscan frecuentemente experiencias límite que le pongan un poco de sabor a su vida. Ahí entran a tallar las adicciones (drogas, alcohol, sexo, relaciones); actividades peligrosas (deportes extremos y adrenalínicos, riesgos innecesarios); promiscuidad sexual sin goce (“solo por no estar sola”) y conflictos interpersonales constantes. Necesitan algo que los active para no caer en rumiaciones depresivas y suicidas. Con serios problemas de apego, buscan a alguien que las llene y les dé soporte (holding), y ello las vuelve propensas a la idealización y al subsiguiente desengaño. El molde que forjaron en su niñez carencial –extremo, irreal- nunca es llenado satisfactoriamente en sus relaciones. La ilusión exacerbada inicial cede el paso a una desilusión teñida muchas veces de odio y manifestaciones de agresividad infantil. Frustrados, hacen daño, física y psicológicamente, y se hacen daño de la misma manera. En su búsqueda esperanzada el limítrofe encuentra un alter que lo sostiene, que aparentemente le da lo que desea, y del que se “enamora” perdidamente; pero al poco tiempo advierte que éste no da la talla, muestra sus inevitables defectos y su imagen se resquebraja sin remedio. Es entonces cuando el paralelo con la película Rambo se hace notorio. El otro se transfigura en una especie de “vietcong” o de “policía rural norteamericano”. Sea porque lo ama, sea porque lo odia, su presencia le sirve de espejo empañado y fragmentado: soy yo porque no soy tú; gracias a ti, a que te puedo enfrentar, sé que soy yo. En medio del tráfago emocional que vive, temporalmente tiene un esbozo de identidad.

IV

John Shotter refiere: “Debemos reemplazar, como punto de partida, una presunta ‘cosa’ (…) localizada dentro de los individuos por otra localizada (…) dentro de la conmoción comunicativa de la vida cotidiana” (Gergen, 1997). Consecuentemente, en la comprensión del fenómeno descrito asumimos la hipótesis batesoniana de una “ecología de la mente”. Creemos que la subjetividad individual es el resultado de la interacción, del entramado relacional y lingüístico que se actualiza constantemente. Más aun, lo “psíquico” y la personalidad son relación. Fuera de la relación concreta -en el aquí y ahora- no existe lo mental. Como dice Bateson, la mente es “extracerebral”. Cerebro + contexto = mente.

Lamentablemente no podemos abundar en este punto, harto complejo y extenso, así que remitimos a los interesados a textos esenciales que pueden ayudar a esclarecer estas ideas (Bateson, 1976; Guidano, 1994; Gergen, 1997).

La importancia de considerar la calidad de los vínculos para comprender la naturaleza y calidad de la subjetividad individual y colectiva es, entonces, evidente. Si las personas se conectan de manera superficial, indiferente y egocéntrica, el Yo resultante compartirá esas mismas deficiencias. En tal sentido, las organizaciones borderline de personalidad vienen a ser el resultado previsible de la sociedad y cultura posmodernas. Así como las personalidades neuróticas –especialmente la histérica- reflejaban la represión, el orden y la doble faz de la modernidad, los “border” –con su vacuidad y tedio crónicos- son los herederos directos de “la era del vacío” (Lipovetsky, 2000).

V

Antes de finalizar, queremos realizar algunas precisiones sobre el término “Síndrome de Rambo”.

Para los profesionales de las ciencias médicas el síndrome viene a ser una entidad patológica configurada por un conjunto definido de signos y síntomas. Algo similar a la enfermedad, aunque sin la precisión nosológica de esta última. Nosotros, en cambio, asumimos el concepto con una amplitud mucho mayor; casi como una metáfora. Con el término síndrome queremos representar varias cosas a la vez: un panorama socio-cultural contemporáneo, un proceso relacional predominante derivado de ésta y un estado anómalo de la personalidad, que es su consecuencia más palpable.

Referencias bibliográficas.-

- Bateson, G. (1976) Pasos hacia una ecología de la mente. Una aproximación revolucionaria a la autocomprensión del hombre. Buenos Aires: Carlos Lohlé.
- Gergen, K. (1997) El yo saturado. Dilemas de identidad en el mundo contemporáneo. Barcelona: Paidós.
- Guidano, V. (1994) El sí-mismo en proceso. Hacia una terapia cognitiva posracionalista. Barcelona: Paidós.
- Kernberg, O. (1987) Trastornos graves de la personalidad. México. Manual Moderno.
- Lipovetsky, G. (2000) La era del vacío. Ensayos sobre el individualismo contemporáneo. Barcelona: Anagrama.
- Rojas, E. (1998) El hombre light. Una vida sin valores. Madrid: temas de hoy.
- Spagnuolo, M. (2002) Psicoterapia de la Gestalt. Hermenéutica y clínica. Barcelona: Gedisa.

[1] Para detalles más gráficos remito al lector a las secuelas Rambo II y Rambo III, y a películas relacionadas al tema como Sin miedo a la vida, con Jeff Bridges; la nacional Días de Santiago, y las recientes Jarhead (El infierno espera) en el personaje de Jaime Foxx (el sargento Sykes), y la argentina Iluminados por el fuego, sobre la Guerra de Malvinas.

lunes, enero 23, 2006

De Mente Circular: �ME AMARA PARA SIEMPRE?

domingo, enero 08, 2006

PSICOTERAPIA DE PAREJAS - LIBERMAN

Robert Liberman y otros

Resumen hecho por los alumnos del I Cursos Formativo en Psicoterapia dePareja.
IFAMI, Trujillo, Perú, 2005 - 2006.

CAPITULO 2
EL COMIENZO
RECLUTAMIENTO DE CLIENTES Y DE FUENTES DE REFERENCIA

CONTACTO INICIAL:
No dilatar el tiempo entre el contacto telefónico y la primera entrevista.
Responder a las preguntas del cliente claramente y con amabilidad.
Indicar claramente dónde está ubicado el consultorio.
Preguntar cómo desea la pareja que se le llame.
Pactar honorarios en la primera sesión.
Evitar el uso del escritorio.
Dejar que el cliente se sienta donde esté más cómodo.
Estrechar la mano del cliente preferentemente al final de la sesión.
Usar el contacto físico y visual con discreción.
No mirar el reloj cuando el cliente está hablando.
Acompañar al cliente a ala puerta al final de la sesión.

INCLUSIÓN DEL MIEMBRO REACIO
Preguntar si: ¿Le ha contado a su pareja que asiste a terapia?
Además será necesario hacer las siguientes preguntas: ¿De que manera le ha pedido a su esposo/a que venga a la terapia? ¿Qué le ha dicho?
Hay que mencionar que la terapia irá mejor con la presencia y participación de ambos cónyuges.
Es necesario explicar a la pareja que la terapia no es para gente enferma.
Su matrimonio no esta acabado, aun existen algunas forma de comunicación que podeos intentar para que las cosas marchen mejor.
Se puede establecer un periodo de tiempo en el que podemos intentar nuevas soluciones y hacer todo el esfuerzo posible para que las cosas marchen mejor.
Si no lo intentan no sabremos nunca si las cosas pudieron salir mejor.
Si lo intentan sabrán que hicieron todo lo posible para que las cosas se solucionen y marchen mejor, si las cosas no salen como esperábamos no se sentirán culpables de una separación.
No hay que hacer sentir a la pareja culpable, el terapeuta no es un juez, solo tratará de brindar su ayuda para encontrar nuevas formas de solución.
Cualquier acercamiento que haga a su pareja tendrá que ser positiva, no amenace ni lo haga sentir culpable del asunto.
Hay que hacerle ver y entender que la terapia no se centrará en el pasado, en lo que ha ocurrido sino al contrario, en formas de actuar en el presente para mejorar el futuro y la relación.
Es posible que podamos comunicarnos con el esposo o la persona por medio de una carta de invitación e información con el permiso del cónyuge presente.
El cónyuge ausente puede además contarnos su historia de igual forma (por medio de una carta), si acepta posteriormente se le invita a la consulta.
La terapia no es jamás un esfuerzo e intento inútil.
Los problemas responden a situaciones que no tienen que ver con asuntos de personalidad, solo de NECESIDADES.
Si tu esposo/a no quiere finalmente venir, podremos seguir la terapia solo contigo.

EVALUACIÓN DE LA MOTIVACIÓN
ü Es beneficioso para nosotros evaluar la motivación de cada miembro de la pareja (por separado ), esto nos reflejará el deseo de cada persona de mantener su relación y mejorarla .
ü Debemos averiguar si existe una relación extramatrimonial por parte de un miembro de la pareja, esto nos sería beneficioso para nuestro trabajo , pues cabe la posibilidad que la persona que mantenga una relación extramatrimonial no se concentre en hacer todo lo posible para mejorar su relación.
ü Si algún miembro de la pareja mantiene una relación extramatrimonial debemos decirle que no establezca contacto con esta durante todo el tratamiento y si observamos resistencia a dejar dicha relación podemos realizar el siguiente ejercicio: que observe tanto los aspectos positivos como los negativos de su matrimonio para que finalmente pueda darse cuenta de lo que realmente puede ganar o perder permaneciendo o dejando el matrimonio.

SEPARACIÓN:
En algún momento de la terapia los cónyuges preguntaran si es adecuado separarse, muchos veces estas separación es tomada como un retraso en la terapia o una forma de eludir los problemas por esto el terapeuta tiene que redefinir el propósito de la separación:
La separación es un cambio de ambiente, es una forma de reaprovisionar emocionalmente a la pareja.
Tiene que ser por tiempo limitado.
Tiene que ser para ambos cónyuges.
Pueden ser días , vacaciones , objetivo (conectarse con redes sociales: familia amigo,etc).
Riesgos de una Separación
Descenso en la motivación para mejorar el tratamiento
Que uno d e los cónyuges se cargue de mas responsabilidades que el otro, por esto la tregua ( cambio de ambiente ) es para ambos.
Existe la posibilidad de infidelidades por lo mismo de que la pareja esta pasando por momentos de falta de afecto.
No es recomendable el cambio de residencia excepto si hay violencia.
ü Existe mas riesgo de daño. * Si ya se han separado ¿Qué hacer?
ü Preguntar a la pareja el motivo de haber regresado.
Planear un nuevo comienzo.
Negociar las responsabilidades y roles internos del hogar ( economía, tareas, etc.).
Se debe intensificar la terapia, ya que sino es así hay un elevado índice de riesgo de volver a tener un relación dañina por consecuente destructiva.

CATARSIS Y VENTILACIÓN DE SENTIMIENTOS:
El mejor momento para fomentar la catarsis (ventilar quejas acumuladas, sentimientos heridos, enojo y recriminaciones)es durante las primeras sesiones cuando el terapeuta y el cliente han desarrollado una confianza y relación especial.
Cada cónyuge debe tener la oportunidad para expresar sus sentimientos y hacer una liberación de la hostilidad guardada.
La catarsis se hace con el fin de que la persona abandone el pasado y se ocupe de trabajar habilidades de comunicación en el presente.
Esta descarga no debe ser “aplicada” si el cónyuge no ha tenido un entrenamiento en comunicación para que esta no sea tomada de forma destructiva o como un ataque al otro.

CREACIÓN DE EXPECTATIVAS TERAPÉUTICAS FAVORABLES:
ü Aclarar a los cónyuges que el objetivo de la terapia consiste en ayudar a cada miembro a clarificar y expresar sus necesidades y deseos de manera positiva. Este enfoque permitirá una visión a cada miembro de lo que tendrá que hacer.
ü Ayudar a clarificar y mejorar la comunicación será favorable para futuras decisiones.
Las expectativas basadas en:
Una anticipación realista de los posibles cambios que se pueden realiza, basándose en el conocimiento tanto de las limitaciones como de las potencialidades.
Un punto de vista positivo hacia el perfeccionamiento total del matrimonio en base a las potencialidades y a pesar de las limitaciones.
ü La actitud del terapeuta expresada en forma verbal y no verbal es la clave para enmarcar estas expectativas, pues es muy importante que la pareja sienta que deseamos trabajar con ellos. Esto debemos comunicarles con palabras gestos y expresión facial.

ESTABLECIMIENTO DE UNA RELACIÓN TERAPEUTICA POSITIVA:
ü Ambos miembros deben sentir por igual nuestro soporte emocional y nuestro entendimiento.
ü En el caso de haber menos raport con alguno de los miembros, debe dedicársele mas tiempo conversando y discutiendo sinceramente sobre ello y ofrecerle de alguna manera un contrapeso para poder ayudarlo a comprometerse en la terapia por igual.

EL INVENTARIO DE LA HISTORIA Y LA RELACIÓN MATRIMONIAL
Antecedentes Parentales y Culturales
Nos ayudan a saber como recuerda y siente cada miembro los roles de sus respectivos padres.
Los modelos del rol parental que son significativos no son necesariamente los de sus padres pueden ser también de los abuelos, padrastros, padres adoptivos, padre de un amigo, padre sustituto, padre fantaseado.
Los miembros de la pareja tienen roles idealizados en las áreas de responsabilidad, afecto y poder que provienen de sus experiencias infantiles.
Si los padres de un cliente eran divorciados, este hecho puede engendrar una sobre reacción en una o dos direcciones, puede aterrorizarse ante el divorcio o puede tener una tendencia a acabar en divorcio su matrimonio.
El tipo de reacción depende de las experiencias subjetivas y de las consecuencias reales generadas por el divorcio de los padres.

Factores Culturales
ü Conocer las expectativas de rol de hombres y mujeres, niños y adultos, padres y abuelos.
ü Compartir el lenguaje básico de nuestros clientes puede ser útil para eliminar barreras subculturales a la comunicaión entre la pareja.
ü Conocer las tradiciones étnicas.
ü Explorar las actitudes hacia el sexo provenientes tanto de experiencias pasadas como de la interacción sexual presente.

MODELOS DE INTERACCION
Son una fuente para evaluar los recursos conductuales como los déficit de cada miembro y de la pareja. Se debe tener en cuenta:
ü ¿Quien cuenta la historia primero y la reacción del otro?
ü ¿Como se expresan los desacuerdos?
ü ¿Como se describen los conflictos de valores?
ü Información de cuando ocurren las discusiones, lo que le antecede y lo que le sigue.
ü Insuficiente intercambio de Gratificaciones.
ü La humillación mutua.
ü La pasividad- Agresividad.
Recomendar que la pareja haga un diario de cómo cada uno experimenta sus actividades para examinar los momentos cruciales del día o los periodos cuando se crean las tensiones. Esto es lo que necesitamos para comprender la salida y hacer que las intervenciones den en el blanco.

SINTONIZACIÓN MUTUA
L a evaluación acertada de la Empatia aporta dos ganancias:
ü La habilidad de cada cónyuge para comprender los sentimientos y actitudes del otro.
ü Promueve el interés por los pensamientos y sentimientos del otro.

Formas de evaluar la Empatia:
ü La Complacencia.
ü Apoyo mutuo en la educación de los hijos.
ü En el área sexual es importante conocer lo que siente cada miembro de su compañero.
ü Juegos Diagnósticos que promueven el compromiso mutuo:

Ejemplo, para moldear demandas mas concretas y positivas:
ü Hacer que cada miembro diga al otro: “ Me gusta que Tu ... porque hace que me sienta ...”.
ü Pedir a cada cónyuge que nombre tres cosas que a su pareja le gusten de el /ella y tres cosas que no le gusten.
Si las respuestas coinciden, la comunicación entre ambos no es tan mala De lo contrario tanto a ellos como al terapeuta les “dirá algo “ la no sintonización.

METAS TERAPEUTICAS
Deben ser realistas, específicas, positivas y funcionales .
Vigilancia continua y supervisión a lo largo del proceso.
Los objetivos dirigidos a una área del matrimonio: economía, educación, etc.
Expresar sinceramente los prejuicios, sin imponerlos al momento de que los esposos elaboren sus objetivos.

EL CONTRATO TERAPEUTICO
Incluir las metas.
Desde el inicio estar especificados los honorarios.
Tiempo: a veces se propone que termine el tratamiento antes de algún acontecimiento familiar viaje de vacaciones, fiesta de graduación, etc.
Tareas asignadas: compromiso por parte de la pareja a realizar la tareas informándole la inversión de tiempo muy aparte de las sesiones.
En algunos casos es necesario que asistan a un servicio complementario, tambien debes estar estipulado en el contrato.

TRATAMIENTO SUPLEMENTARIO.
¿Debe uno o ambos compañeros tener terapia individual para prepararse para el counseling o como complemento de este?
Si alguien de la pareja tiene depresión, manía o una psicosis aguda deben tener un tratamiento como pre requisito para la terapia de pareja.
La terapia sexual es más efectiva luego de haber progresado en
La comunicación
Solución de problemas de celos en terapia de pareja.
ü Las pequeñas disfunciones sexuales pueden mejorar a menudo sólo con terapia de pareja.
La terapia de pareja y el counseling matrimonial no puede ser la solución de todos los problemas para todo tipo de pacientes y un conocimiento de sus limitaciones es necesario para conocer sus potencialidades.


CAPÍTULO 3

PLANIFICAR EL TIEMPO LIBRE Y LAS ACTIVIDADES RECREATIVAS


Es recomendable empezar siempre por lo mas simple.
Podemos empezar la terapia con una revisión del tiempo libre y de ocio.
Centrar la atención en esto es beneficioso porque se podrá evaluar la conducta de cada miembro.
Habremos de analizar el tiempo que pasan juntos, solos, con amigos, con los hijos, y la forma como estas actividades se realizan.
La comunicación de estas áreas esta menos cargada emocionalmente.
Es además un tema unificador, suele ser un tema infravalorado.
Recrear es volver a crear con la pareja el buen uso de sus actividades y tiempo libre.
El desarrollo de nuevas actividades agradable se pueden convertir en un ritual sólido de contacto y comunicación.
Muchas parejas o no distribuyen su tiempo libre y de ocio, o lo hacen muy mal.
Dentro de la familia suele ocurrir que uno de los cónyuges se siente solo, desplazado y aislado con respecto a los demás miembros.
Algunas parejas han olvidado sus diversiones o pasan demasiado tiempo juntos o demasiado tiempo ocupados con los niños y llegan a sentirse hastiados.
Algunos individualmente tiene otros intereses no comunes e individuales.
Las irritaciones y las frustraciones suelen ocurrir.
Hay que ayudar a la pareja a desarrollar modelos orientados a distribuir su tiempo en cuatro categorías: como individuos, como pareja, como parte de un grupo social y como familia, para ver que categoría necesita mayor refuerzo.
No siempre ambos cónyuges dan importancia a la misma categoría
Hacer una evaluación de las perspectivas y planes personales.
Hay que tener en cuenta que cada categoría se modifica en el ciclo de vida.
El primer paso hacia la obtención de compromisos satisfactorios es ayudar a nuestros pacientes a conocer sus necesidades individuales.

ACTIVIDADES RECREATIVAS COMO INDIVIDUOS:

Averiguar por los pasatiempos que tienen los miembros de la pareja por separado.
Preguntar sobre cuánto tiempo pasan juntos y separados, y, haciendo qué.
Preguntar a cada cónyuge si es capaz de divertirse sin su pareja. ¿En qué?
Indagar si cada cónyuge sabe lo que el otro necesita cuando está solo, ¿qué hace él mientras tanto?
¿Es tácito o está bien establecido el tiempo que cada uno pasa a solas?
¿Ud. (a cada cónyuge) es capaz de estar separado de su pareja por momentos? ¿cuáles?
ACTIVIDADES RECREATIVAS COMO PAREJA:

¿Tienen actividades donde Uds. Dos se diviertan juntos?
¿Cada cuánto tiempo lo hacen?
¿Planifican estas salidas?
¿Logran realizar actividades placenteras juntos, a pesar de que cada uno tiene intereses distintos?
¿Tienen un momento de intimidad determinado todos los días, a la misma hora, lugar, etc?
La pareja requiere un tiempo para ellas mismas manteniendo su intimidad, es decir un tiempo privado para la comunicación relajada a nivel verbal, afectivo y sexual para llevar a cabo la ejecución de las necesidades y para que se fomente y complete la relación 3
Evitemos creer que para las actividades recreativas como pareja necesitamos mucho tiempo o dinero.
A veces la pareja refiere no encontrar cosas que agrade a ambos, ante ellos podemos retroceder en el tiempo y preguntar como se divertían antes del matrimonio, como también podemos unir las actividades recreativas de la pareja o alternarlas.

ACTIVIDADES RECREATIVAS CON OTRAS PAREJAS:

La pareja tiene un contrato no escrito, para iniciar las relaciones sociales, a que tener en cuenta quien asume esta responsabilidad, y como se sienten ante esto.
Se recomienda participar en talleres con parejas casadas.
Se recomienda un entrenamiento en habilidades sociales.
Se recomienda que la pareja frecuente amigos casados, no solteros ni divorciados, ya que esto puede influir de una manera negativa.
La pareja debe asistir a talleres o lugares donde se hagan nuevos amigos.
Las salidas deben ser frecuentes no esporádicas.

ACTIVIDADES COMO FAMILIA

No es fácil las actividades recreativas debido a la variedad.
Estas actividades son importantes para la armonía matrimonial y la solidaridad familiar.
La pareja debe aprender a comunicarse cómo y cuándo quieren incluir al resto de su familia en sus planes recreativos.
Hacer que todos los miembros de la familia participen en la elaboración de la lista de actividades recreativas.

ACTIVIDADES RECREATIVAS COMO FAMILIA

Las actividades recreativas son de vital importancia para la armonía matrimonial y la solidaridad familiar.
Se debe evaluar el uso social y recreativo de los miembros de la familia.
Ayuda a la familia a resolver conflictos con otros parientes (primos, tios, suegros)
Tratar de que las actividades recreativas sean agradables y satisfactorias para los miembros por ello se deben tener en cuenta la variedad de aficiones y necesidades de los diferentes niveles de edad.
Lograr que todos los miembros de la familia participen en la elaboración de listas de actividades recreativas comprometiéndose así mismo a dedicar y disfrutar ese tiempo juntos.
Las actividades recreativas ayuda a la familia a resolver conflictos con otros parientes. (primos, tíos, suegros, etc.).



CAPÍTULO 4
LA COMUNICACIÓN: EL DARSE CUENTA DE LA RECIPROCIDAD
INTRODUCCIÓN

ü La comunicación de sentimientos y la transmisión de información son las claves de una relación satisfactoria.
ü Los terapeutas matrimoniales tienen la tarea de enseñar formas constructivas y ayuda mutua de comunicar hechos, deseos y opiniones.
ü La enseñanza de habilidades de comunicación debe hacerse diariamente en las interacciones normales y momentos de intimidad.
ü Escuchar y expresar son el rasgo mas importante del tratamiento y counseling.
ü La comunicación efectiva intensifica la felicidad matrimonial.
ü Una buena relación es el resultado de que las necesidades de cada esposo se satisfaga gracias a la reciprocidad.

PILLE A SU PAREJA HACIENDO ALGO AGRADABLE:

ü Tarea: cada cónyuge debe señalar y registrar diariamente al menos una GRATIFICACIÓN recibida por el otro. Al final del día de la deben mostrar mutuamente.
ü Las gratificaciones deben estar OPERACIONALIZADAS.
ü Hacer que la pareja practique en el consultorio antes de asignarle la tarea para la casa.
ü Se debe procurar el sobre aprendizaje de la pareja en este sentido.
ü Se debe revisar en todas las sesiones para evitar errores.
ü Después de 4 sesiones realizando la tarea en casa, duplicar el número de gratificaciones.
EL PROCEDIMIENTO DEL MATRIMONIO IDEAL Y LA RELIZACION DE LA FANTASIA
Para ello cada cónyuge debe expresar sus fantasías, según sus propios intereses.
El procedimiento es: pedir que identifiquen y anoten áreas problemas de su matrimonio, luego individualmente anotaran deseos fantaseados para cada área , para lograr un matrimonio ideal.
Posteriormente cada cónyuge escogerá y pedirá en voz alta su fantasía.
Es necesario que el terapeuta ayude a la pareja , guiando a negociar y desarrollar un compromiso para que se realicen al menos en pequeña medida, también podemos trasladar la fantasía a un continuun de actividades posibles en términos de frecuencia, duración o situación.
En la siguiente sesión los cónyuges describirán la realización de su fantasía. si se logró con éxito y fue satisfactorio para ambos debemos reforzar a la pareja reflejándoles y elicitando una elaboración adicional del suceso y sentimientos.
Si uno o ambos fracasan evitemos criticar, debemos trabajar constructivamente para remediar el error , podemos brindar un elogio por el esfuerzo por preocuparse por la tarea.

SIMBOLOS ENTRAÑABLES:

ü Un símbolo entrañable es un acontecimiento, lugar, ritual o un objeto que tiene un significado sumamente especial.
ü Estos puede ser: aniversario, cumpleaños, canción, aros, rituales; estos son calidos, placenteros, recuerdos compartidos por la pareja.
ü Es terapéutico que se narren los símbolos entrañables, con el objetivos de poner en contacto los sentimientos positivos hacia el matrimonio.
ü El terapeuta puede reestructurar un recuerdo negativo.
ü Los rituales en torno a la comida cuelen dar buenos resultados y pueden ser la base para tradiciones familiares.
ü Si estos símbolos son dañados se puede poner en peligro el matrimonio.

CAPÍTULO 5
LA COMUNICACIÓN: EL ARTE DE ESCUCHAR Y DE EXPRESAR SENTIMIENTOS ADECUADAMENTE

EL PROCESO DE LA COMUNICACIÓN:

ü Para una comunicación efectiva, es importante lo que decimos y el cómo lo decimos, tomando en cuenta lo verbal y la expresión emocional.
ü Una comunicación ineficaz bloquea compartir los momentos agradables y las oportunidades para una mayor intimidad, y peor aún, induce a conflictos, a sentimientos de rechazo y de separación.
ü Las parejas vienen con formas de comunicación aprendidos de forma casual de modelos que han tenido ya sea de sus padres, hermanos, amigos, etc.
ü Es importante diseñar un programa terapéutico que fomente el aprendizaje de una buena comunicación verbal y no verbal, con el fin de mejorar su habilidad para comunicar directa, congruente, empática y últimamente.
ü El entrenamiento se centra en los mensajes y cómo se envían estos sobre el contenido y estilo de la comunicación más que sobre el porque.
ü Aprenderán a expresar sentimientos de forma eficaz para ello la practica repetida es la base para su aprendizaje.

EL PROCESO DE LA COMUNICACIÓN

ü La comunicación incluye recibir, procesar y transmitir información.
ü Existen 3 elementos en la comunicación: el emisor, el receptor, y el mensaje.
ü El proceso de comunicación se conceptualiza incluyendo los siguientes aspectos:
Al recibir el mensaje: escuchar correctamente determinando los sentimientos e intención del otro.
ü Al procesar el mensaje: situar el mensaje dentro del contexto.
ü Al devolver el mensaje: Escoger el momento de la respuesta.
La pareja pasa por una serie de etapas cuando aprenden a mejorar sus habilidades de comunicación:
Confusión: hay una sensación de que algo no está funcionando bien, pero la persona no sabe lo que puede ser.
Darse cuenta: la pareja entiende que el receptor, el mensaje y el contexto demandan la atención del emisor y también que hay diversos estilos y grados de comunicación.
Torpezas: la pareja intenta nuevos modos de comunicación pero comprenden que difieren con los modelos observados, sintiéndose a veces falsos y con ganas de abandonar el tratamiento Durante esta etapa el adiestramiento y entrenamiento pueden vencer los sentimientos de torpeza y artificialidad.
Pericia: la pareja todavía siente una determinada autoconciencia cuando usan las habilidades, y tienen que forzarse a sí mismos para llevar a cabo las técnicas.
Integración: las habilidades de comunicación lo sienten como algo suyo y no como algo impuesto desde el exterior.

EXACTITUD Y CONGRUENCIA:

ü Una buena comunicación tiene efecto cuando coincide con el contenido que el emisor transmite al receptor (tiene el mismo efecto).
ü Es importante que la pareja comprenda que tanto el contenido como el sentimiento deben ser recibidos correctamente. Esto se puede ejercitar haciendo que uno de los esposos represente un determinado tono de sentimiento (sorpresa, felicidad, enojo, admiración, etc.)
ü El modelado y el feedback facilitan la participación del cliente, se puede tener a la pareja turnándose para expresar y luego describir los mensajes.
ü Se aplica también la técnica del doble que consiste en que el terapeuta se sienta cerca de uno de los esposos y toma su rol momentáneamente para demostrar distintas formas de mandar recibir y procesar mensajes.
ü La inversión de roles da la oportunidad de experimentar los sentimientos de la otra persona, es por esto que se le pide a la pareja que recrean una situación real pero tomando el rol del esposo(a), intercambiando también de asientos.
ü Enseñar a la pareja a transmitir y recibir información de forma exacta. Miller propone 5 dimensiones:
- Hacer (describir propias conductas)
- Querer (describir propias intenciones)
- Sentir (describir propias emociones)
- Pensar (describir propias interpretaciones)
- Percibir (describir que veo, oigo, toco)

TERAPIA GRUPAL:
Se inicia por el modelado de la conducta deseada, encaminando a la pareja a las habilidades mas sencillas, luego se pide que la pareja haga una demostración, posteriormente el grupo practica sus habilidades con el apoyo y adiestramiento del terapeuta.
Las sugerencias y enfoques alternativos del grupo son muy importantes.
Asignar tareas al grupo y luego en la próxima sesión pedir a las parejas reinformen sobres progresos.
Las parejas que no hallan realizado las tareas no se les dedicará tiempo, pero debemos animarles a que lo hagan, por lo contrario aquellos que si hallan cumplido se les premiará.

ELEMENTOS NO VERBALES DE LA COMUNICACIÓN:

Es importante la expresión de elementos no verbales, experimentar diversas formas de dar y recibir mensajes:

TONO DE VOZ:
Para practicar este ejercicio se escoge un frase neutral (una simple afirmación), preguntar a la pareja si hay una connotación personal en la frase o si realmente es una frase neutral para poder continuar.
Cada vez que la pareja emite la frase preguntar al otro cómo recibio este mensaje.
La variación del tono y volumen de voz puede ser de la siguiente manera: tono de voz neutral, de afirmación ha pegunta, haciendo una demanda, con reproche, gritando, con timidez, como invitación, etc.

CONTACTO VISUAL O MIRADA
ü El ejercicio se realiza expresando una afirmación neutral pero variando el contacto visual según las instrucciones, como:
- mirando fijamente a los ojos del otro
- mirando lejos
- inicio de contacto visual y luego romperlo
- no hacer contacto ocular y luego iniciarlo
- mirar fijamente al otro
- suavizar la intensidad de la mirada
- mirar por encima del nivel de ojos del compañero
- girar la cabeza manteniendo el contacto visual.
- Hacer varios contactos visuales breve
ü Además debemos tener en cuenta la Expresión facial, gestos y uso de manos, postura corporal, fluidez y pausa del habla.


SESIONES EJECUTIVAS

FAAAAAAAAAAAAAAAALLLLLLLLLLTTTTTTTAAAAAAAAAAA

TIPOS DE COMUNICACIÓN fallllllllllllllllllllltaaaaaaaaaaaaaaaaaa
EXPRESIÓN DIRECTA DE SENTIMIENTOS NEGATIVOS faaaallllllllllllltaaa

EMPATÍA:
ü Tiene que ver con con el darse cuenta de la persona del otro , "el mundo íntimo de los significados de la persona como si fueran nuestros , pero sin perder la cualidad de "como si".
ü Es esencial para fomentar el crecimiento de la relación matrimonial.
ü Trabajando en la empatía se ponen en juego todas las otras habilidades de comunicación tratadas: dar y recibir gratificaciones, pedir gratificaciones, etc.
ü En el formato de la sesión ejecutiva el terapeuta puede lograr empatía, pues cada esposo tiene que reflejar lo que el otro está diciendo y expresando.

ENFRENTAR LA HOSTILIDADA INESPERADA Y AL CONSTANTE MAL HUMOR:
IGNORAR:
No se utiliza si el nivel de cólera es alto ya que esto puede ser interpretado como una provocación y conllevar a violencia.
Para que la pareja utilice esta técnica se le debe entrenar a que aprenda a observar, intuir a su pareja.



DESARMAR CON GRATIFICACIONES:
ü Responder con sentimientos positivos
ü Usar la comunicación no verbal, con el objetivo d vencer el enojo, irritabilidad.
ü cambiar de tema
ü hacer un chiste.

ASERTIVIDAD REPETIDA:
ü Esta actividad es enseñada u se hace un acuerdo para una afirmación "en conserva", que será visto como una forma d enfrentar la hostilidad.
ü Se admite la culpa o una parte del sufrimiento del otro.

EMPATIA:
ü Se requiere entrenamiento, se da modelado, realizan tareas.
ü Se da el reflejo, la clarificación, el compartir significados, verificación todo esto para que haya una comunicación genuina.

ASERTIVIDAD EMPATICA:
El objetivo es una petición de cambio en la conducta. SE puede utilizar el time out.

TIME OUT:
Técnica para calmar el nivel de ofuscación.
Especificar la conducta de la pareja.
Expresar nuestros sentimientos en relación a esa conducta.
Explicar las razones del time out.
Explicar cuanto tiempo durara.( decir a donde se va y cuando volverá).
Plantear la conversación después de que venga.

SALUDOS POSITIVOS:
Las primeras impresiones son decisivas para ponerse de buen o mal humor muchas veces. al final del día, se debe enseñar formas constructivas de saludarse, ser afectivos, cordiales.

INTERCAMBIO DE AFECTO FISICO
La meta del entrenamiento en comunicación es ayudar a la pareja a que aprenda a expresar su afecto hacia el otro físicamente, para ello las parejas necesitan aprender a pedir placer físico y dar feedback verbal y no verbal durante el contacto físico.
Los ejercicios iniciales incluyen partes no sexuales del cuerpo y se llevan a cabo bajo la supervisión del terapeuta, más tarde los ejercicios incluyen tareas para casa que pueden culminar en la intimidad sexual.
Ejm. Ejercicio de la caricia de la mano

SOLICITAR CONTACTOS SEXUALES
Una forma de expresión física con que las parejas tienen a menudo mucha dificultad es pedir contactos sexuales. Ya que cualquier forma de caricia física puede ser mal interpretada como una indicación de deseo sexual, es importante que la pareja practique expresando sus deseos tanto verbal como físicamente para discriminar las señales físicas de calidez, caricia e intimidad de las insinuaciones sexuales Es importante que las parejas también aprendan formas de rehusar peticiones sexuales de forma directa, honesta y positiva que mantendrán sentimientos de intimidad y caricia mientras indica que ahora no es el momento.
Se realiza con la pareja una serie de ejercicios con el fin de que aprenda a expresar peticiones apropiadas en contraposición de las inapropiadas de contactos sexuales, para ello se le ayudará a diferenciarlas.
Al concluir los ejercicios se le asignará tareas.
Pedir afecto físico
Dar feedback verbal apropiado durante el afecto físico.
Especificar el tiempo, el lugar y la frecuencia para que ocurra esta expresión de afecto físico.

SENTIMIENTOS NEGATIVOS
Las expresiones negativas no se expresan necesariamente para herir la otro, estos sentimientos no contienen acusación o agresión, transmiten nuestras propias heridas.
Estos sentimientos expresados son parte de la relación sana como los sentimientos positivos. Pero lo ideal es hacerlo de manera constructiva, para que la relación se fortalezca.
La expresión de los sentimientos lo podemos hacer de la siguiente manera:

EXPRESIÓN DE SENTIMIENTOS DE UNA FORMA DIRECTA
Es correcto confesar el daño sentido cuando el cónyuge olvidó una fecha importante, pero no es correcto andar con rodeos o insinuaciones.
La comunicación indirecta no descarga la cólera y el enojo y además no lleva a una clara solución del problema por parte de la pareja.
Las comunicaciones indirectas pueden desencadenar irritación y una pelea exagerada.
CONFESIÓN DE LOS PROPIOS SENTIMIENTOS
Es conveniente para los esposos confesar sus sentimientos pero no acusar o culpar de algo.
Culpar e insultar hace que el reconocimiento empático del compañero sea casi imposible.
Ejm. - Eres un bebedor irreflexivo y falto de tacto (no hacer)
- Me siento mal y desconcertada porque bebiste demasiado (sí).

EXPRESIÓN DE SENTIMIENTOS CUANDO OCURREN
Los sentimientos deben ser expresados de manera inmediata, de lo contrario pueden crecer y llegar a transformarse en culpabilidad, sentimientos de indignación y depresión.
Los sentimientos guardados pueden llegar a estallar alejándose de la causa original del problema.
La aglomeración de sentimientos negativos puede conducir a “guardar en el saco” por un largo periodo y luego ser usados contra el cónyuge, y esto aumentará la angustia y la insatisfacción en el matrimonio.
Las expresiones apropiadas de sentimientos incluyen espontaneidad e inmediatez.
Ejm. Hace que me sienta abrumada cuando no me ayudas con las tareas de la casa

SER ASERTIVO, NO PASIVO O AGRESIVO:
Ser pasivo raramente reduce los sentimientos de tensión y enojo.
Expresar clara y activamente aumenta la probabilidad de aliviar la tensión.
Ser asertivos incluye señalar algunas acciones especificas de la otra persona y describir como aquellas producen malos sentimientos.
A los pacientes deben entender la diferencia entre pasividad, asertividad y agresión.
Antes de iniciar el trabajo en el intercambio de sentimientos negativos, es recomendable que el terapeuta modele la acción.
El terapeuta y uno de los clientes dramatizan. El terapeuta asume el rol de cliente y demuestra la comunicación desead, mientras el cliente hace el papel de su cónyuge.
Luego se intercambian los papeles.
Los dos cónyuges dramatizan juntos con sus roles invertidos.
Cada esposo hace su propio rol y practica una situación real que haya ocurrido recientemente.
Es importante el feedback del compañero receptor, es decir, que diga como se sintió con la experiencia.


CAPÍTULO 6

DAR Y RECIBIR: LOS CONTRATOS DE PAREJA

El contrato entre los cónyuges es una de las destrezas mas importantes que pueden aprender en terapia.
Este tiene precedentes históricos, antiguamente existía entre los judíos un contrato matrimonial en donde se contemplaban ciertas obligaciones del marido hacia la esposa y viceversa.
Actualmente en terapia estos contratos matrimoniales se dan en parejas casadas y que experimentan incomodidad en su relación.
Estos contratos facilitan estructurar el intercambio entre los miembros, es decir, las conductas y sus respectivos refuerzos como: quién hace qué, para quién y cuándo.
Al final del proceso se lograrán un acuerdo escrito de los cambios de conducta de cada miembro, el cual es entendido y aceptado pro ambos.
Cada miembro tendrá un contrato separado especificando por lo menos dos refuerzos por cumplir contingentes al llevar a cabo dos conductas a cambiar.
El contrato tiene dos objetivos :
1er objetivo: Permite la comunicación de los cónyuges que tienen dificultades en su delación. Empiezan diciéndose el uno al otro y de manera positiva, las cosas que quieren el otro y que es lo que pueden y están dispuestos a dar.
2do objetivo: La pareja aprende a usar el contrato como una herramienta que le ayude manejar conflictos y solucionar problemas a través de la negociación, el convenio, la empatía los que serán moldeados y reforzados por el terapeuta.
Su efectividad esta directamente relacionado con que las destrezas interpersonales sean utilizadas siempre en la solución de problemas en el hogar.
El proceso del contrato será dividido en varias sesiones :
En las primeras sesiones: Las pareja negocia y busca acuerdos en cuanto a los intercambios de conducta a cambiar y los refuerzos.
En las últimas sesiones: La carga emocional de los temas va en aumento.
Toda esta bajo la supervisión del terapeuta.
Una vez alcanzado el éxito en este nivel, la pareja se anima a usar el procedimiento en casa.
Informar de sus progresos en las sesiones de terapia.
Todo esto es importante puesto que previene el fracaso, fomenta la continuación de la práctica, premia el éxito y consolida el reciente aprendizaje.
El procedimiento del contrato necesita descomponerse en pasos pequeños y manejables de esta manera aumenta la probabilidad de éxito.
El éxito genera en la pareja un aumento de la motivación de querer usar el contrato.

HACIENDO PETICIONES POSITIVAS

Hay que enfatizar con las parejas el hecho de que las peticiones son mas efectivas cuando se expresan de forma positiva y realizaran el ejercicio en el lapso de una semana en principio.
Se pide que cada miembro diga y enfatice mas en las cosas que quiere recibir del otro en vez de aquellas que no quiere y le disgustan.
Antes de pedir que deje de hacer algo pedimos en lugar de esto que haga algo (lo contrario), de esta forma el canal de comunicación será mas positivo.
Las peticiones se harán en términos de conducta en vez de referirse a ciertos aspectos y características relacionadas a la personalidad y el modo de ser de la pareja.
Hay que ayudar a la pareja a señalar situaciones de manera especifica operativizando conductas y situaciones problemáticas.
Como terapeutas debemos hacer una diferenciación y demostración por modelado de las conductas apropiadas y las conductas inapropiadas para efecto de la terapia.
Las peticiones han de ser expresadas de forma positiva y en tiempo limitado en casa.
Luego de ejecutada la demostración, la pareja habrá de ensayar la petición y los modos de comunicación en que realizamos y respondemos a la pareja una petición según el ejemplo modelado.


EL EJERCICIO DEL CONTRATO
La pareja hará un contrato (terminando en forma escrita), especificando las conductas a cambiar, los refuerzos y las faltas.
El terapeuta debe presentar la idea
3 principios para la realización del contrato:
- La negociación debe ser abierta, honesta y libre de coerción.
- Debe escribirse los acuerdos en términos simples, explícitos y claros.
- Debe ofrecer ventajas a cada cónyuge.
El terapeuta debe realzar la importancia del contrato.
El contrato les enseña a ser específicos, al pedir lo que cada uno quiere del otro.
El contrato representa un ACUERDO de ambos cónyuges.
Ofrece estrategias de negociación.
Las parejas que logran hacer un contrato viable, tienen mejor diagnóstico y pronóstico.
Después de explicar las ventajas del contrato, se debe ver el Índice de Felicidad Familia (ver cuaderno de trabajo).
Éste sirve como un menú de posibilidades de forma directa y clara.

ELECCIÓN DE CONDUCTAS A CAMBIAR
Para realizar éste ejercicio utilizaremos los contratos propuestos en el cuaderno de trabajo del cliente.
Debemos pedir que cada uno elija una conducta del índice de felicidad familiar que representara una acción que cada cónyuge estaría dispuesto a cambiar y que considera agradable a su pareja.
Si uno de los cónyuges utiliza términos vagos o generales sobre su conducta a cambiar, se debe intervenir pidiendo una especificación e indicar con que frecuencia , cuando y donde se va realizar la conducta .
Cuando uno de los cónyuges determino su conducta a cambiar , nos dirigiremos su pareja y le preguntaremos si realmente le agrada y cómo se sentiría al ve esta conducta en su compañero.
Si la conducta a cambiar escogida por un cónyuge , no es placentera o deseable para su pareja; el cónyuge debe escoger otra conducta a cambiar que sea placentera para su pareja.
Luego debemos construir la empatía , para ello cada cónyuge debe expresar el grado de dificultar para realizar las conductas a cambiar descritas en sus contratos. También podemos pedir que cada uno exprese cómo se sentiría si su compañero realizara las conductas propuestas y que cada cónyuge se coloque en el lugar de su compañero para que exprese lo difícil que será par el otro realizar la conducta a cambiar
Es necesario asegurarnos que ambos cónyuges estén de acuerdo en que será posible y razonable realizar las conductas a cambiar.
Cada cónyuge ordenará sus conductas a cambiar según el grado de dificultad. La conducta a cambiar mas difícil se colocará al inicio de la columna.
En la siguiente sesión se pregunta cómo se sienten sobre las conductas a cambiar y si han cambiado sus sentimientos con la relación durante la semana o lo han pasado mejor
Cuando la pareja ha aceptado sus conductas alternativas , están preparados para la elección de refuerzos.

ELECCIÓN DE REFUERZOS:
Antes de iniciar este paso, se debe recordar a la pareja que el propósito del ejercicio es promover las estrategias de negociación y compromiso ya que sin esto no tiene valor.
Asegurarse que la pareja aprenda a poner objetivos realistas en las conductas que se desean cambiar y en los refuerzos.
Se debe pedir a cada esposo que elija una conducta del "Índice de Felicidad" que sea agradable, puede ser una acción realizada por el, por ella, mutuamente o en solitario.
El refuerzo elegido debe ser una conducta o actividad que el que la escoge recobra normalmente o le atraiga, que desee que continué o aumente su frecuencia.
Se anima a la pareja a que se pregunte ¿ que es lo que realmente necesito lo suficiente como para trabajar por ello?.
Un miembro puede elegir una conducta nueva que no este en el índice.
Recordarles que den las condiciones de donde, cuando, con que frecuencia y con quien, del refuerzo elegido.
Adiestrar a los esposos para ayudarles a conseguir la especificidad de la conducta.
Se le pide que cada uno lea a la otro el refuerzo y le comente porque le resulta valioso, importante, etc.
Incitar a que se pregunten así mismos si el refuerzo es realista y razonable.
El paso siguiente que cada miembro de la pareja escoja una conducta del índice que resulte placentero para el otro, las condiciones se rellenan de acuerdo al lugar, momento, frecuencia, duración y compañía, el esposo que la elige la lee en alto después el refuerzo potencial para el otro. El receptor puede aceptarlo, modificar la frecuencia, situación o duración o claro rechazarlo y pedir modificación.
Pero si es aceptada el miembro que lo recibe tiene que expresar como le gusta esta actividad o conducta y después ponerlo en la conducta de refuerzos. Se coloca el refuerzo mas deseado al principio de la columna.

NEGOCIACION DEL CONTRATO
La negociación del contrato es un paso crítico y requiere una estrecha supervisión por parte del terapeuta.
El ejercicio del contrato está estructurado, pero requiere cierta flexibilidad para alcanzar un acuerdo completo y un compromiso con los términos del mismo.
Se debe informar a la pareja que se espera que cumplan los términos del contrato final durante una semana.
Es importante que el contrato sea paralelo, es decir, que las conductas alternativas de una persona no pueden ser los refuerzos de la otra.
Mientras la pareja negocia el contrato, el terapeuta debe impulsar y ensalzar los esfuerzos para una buena comunicación verbal, lo que incluye: ser específico, confesar abiertamente los sentimientos, hacer peticiones de una forma directa, dar y agradecer las gratificaciones.
En cada sesión preguntar a la pareja se han surgido conflictos y si ha intentado usar las destrezas del procedimiento de contrato para resolverlos.


CAPÍTULO 7
EL FINAL

Al final de un programa de terapia puede que halla una reaparición de síntomas y una renuencia a abandonar la relación con el terapeuta.
Los métodos para enfrentarse a la terminación de la terapia son:

LA LIMITACIÓN DEL TIEMPO:
Es importante marcar la limitación del tiempo ya que ayuda al cliente a luchar por alcanzar sus objetivos.
Anticipa la terminación desde el principio. Esto hace que el cliente tome sus decisiones en el presente y no las alargue.
Si no se acuerda la limitación del tiempo se pierden las motivaciones del cambio y se roba al cliente el sentido del logro.

EL ESPACIAMIENTO DE LAS SESIONES
ü Reducir las sesiones a intervalos mas largos para que la pareja funcione por si sola.
ü La pareja puede practicar las conductas adquiridas y mantenerlas en forma autónoma.
ü Unas vacaciones planeadas de la terapia, durante un periodo de tiempo ayuda a acrecentar la autonomía en la pareja.
ü Planear una sesión de recordatorio después de un periodo de tiempo según la necesiten.
ü Hacer un seguimiento a la pareja para ponernos al día de sus progresos, es una ayuda efectiva al terminar la terapia, no sólo beneficia a la pareja en la consolidación de sus logros, si no también nos ayuda a la investigación y evaluación.

REFORZAMIENTO
Se deben reforzar los logros a lo largo de todo el proceso, especialmente al final de la terapia.
Reconocer cambios positivos que han tenido en su conducta, actitudes y sentimientos.

PARTICIPAR EN LA TRISTEZA DE TERMINAR LA TERAPIA:
Algunos intentaran cambiar la relación terapéutica por una relación social, con el fin de prolongar la relación.
Expresar la confianza al cliente y en el crecimiento mutuo.

QUE LA PAREJA SE ALEGRE POR LO QUE HA CONSEGUIDO:
Desarrollaron mas insight sobre sus responsabilidades y menos que culpen a la pareja.
Predecir problemas hipotéticos pero realistas, que pueden ocurrir en el futuro y preguntarles como lo resolverían sin el terapeuta.

LOS NUEVOS MODELOS DE INTERACCIÓN
Se pueden reafirmar los símbolos significativos. Se pueden desarrollar otros nuevos.
Podrán hacer nuevos amigos en sus tiempos de ocio como individuos o como pareja.
Al final del proceso debemos reconocer y reforzar los nuevos hábitos que se han aprendido .Por ejemplo si una mejor relación con los hijos es uno de los resultados del tratamiento se debe señalar la importancia de continuar practicando la mejoría como padres.
Ayudar a la pareja a reconocer lo que les sirve de ayuda y de que forma.
Lo que se lograra con esto es que las estrategias de solución del problema de los sujetos se podrán utilizar en el futuro de forma preventiva como remedio.
La práctica asegurara que las nuevas habilidades lleguen a ser parte permanente de su matrimonio.


PLANIFICACION DEL FUTURO
Al finalizar el proceso se debe discutir completa y sinceramente las posteriores necesidades de la pareja.
Se le puede sugerir a la `pareja ayuda suplementaria, ya sea un curso de entrenamiento para padres o algo para cada uno por separado, puede ser también terapia familiar o tal vez puedan necesitar terapia sexual.
De no necesitar terapia adicional podemos despedirnos de la pareja, se tienen en cuenta los contactos para el posterior seguimiento.
No se deben permitir los retrocesos antes, durante y después de concluir la terapia.
Las despedidas con planes futuros aminoran la angustia de acabar y facilita volver con el terapeuta cuando lo necesite.
LA EVALUACION

Antes de concluir con la segunda sesión hay que realizar el “Test de Ajuste Marital”.
Hay que tener en cuenta y compartir con la pareja todos los aspectos que indican una mejoría en la medida que puedan resultar útiles como reforzadores para la terapia.
Los resultados y comentarios de la pareja resultaran de mucha utilidad para el terapeuta en futuros planes de trabajo.

EL FINAL DE LA TERAPIA DE PAREJA GRUPAL

Es necesario pactar con las parejas una reunión de recuerdo seis meses o un año luego mas tarde luego de terminada la terapia como forma de seguimiento que ayude a las parejas como estimulo y reforzador; para el terapeuta será fundamental para realizar una evaluación del progreso obtenido.
El énfasis se pone en los cambios positivos y el logro de resultados desarrollados durante la terapia, de manera que las parejas serán capaces de compartir alternativas comunes de solución.
De esta forma el grupo se transforma en parte del sistema de ayuda para la propia pareja.
Las reuniones de grupo pueden beneficiar a las parejas en relación al feedback de discusión y experiencia en torno al manejo de las habilidades sociales y de comunicación.
También será de mucha utilidad revisa los cambios en comparación al pretest y el postest para reforzar a las parejas y el terapeuta en los logros.

CAPÍTULO 8
SOLUCIÓN DE PROBLEMAS ESPECIALES

SUPERACIÓN DE LA RESISTENCIA DE LOS OBJETIVOS CONDUCTUALES:
La resistencia puede ir contra los objetivos o contra las técnicas.


ORIENTACIÓN Y EXPLICACIÓN TEÓRICAS:
ü Se deben dar explicaciones teóricas fácilmente entendibles.
ü Se deben explicar CLARAMENTE e ilustrar los objetivos.
ü Enseñar qué y cómo decir las cosas.

EXPECTATIVAS FAVORABLES:
Acrecentar las expectativas favorables hacia el RESULTADO de la terapia.
Deben ser breves (las explicaciones) y presentadas en forma realista.

CATARSIS:
ü Ofrecer la posibilidad de ventilar sentimientos.
ü Se debe hacer por separado.
ENFOQUE DEL CLIENTE:
ü Podemos emplear este enfoque para superar la resistencia a los objetivos de la terapia; el cual consiste en que el terapeuta vaya descubriendo activamente los anhelos, esperanzas, miedos y deseos de los clientes respecto terapia.
ü El terapeuta ayuda a los clientes a expresar sus intereses terapéuticos en términos conductuales claros y comprensibles.
HACER UNA TERAPIA DISTINTA:
ü Una forma de vencer la resistencia a la terapia de pareja es afirmar que esta terapia es distinta y diferente de otras terapias que pueden haber fracasado en el pasado.
ü Si la pareja percibe que los objetivos generales y procedimientos de este enfoque conductual de alguna forma se asemejan a lo que ellos han intentado antes y no funcionó, nosotros podemos pedir a la pareja que explique o muestre como intentaron aplicar este enfoque que creen similar y no funcionó, así nos podremos percatar de su compromiso con la ejecución de las técnicas, la manera en que las practicaron y el periodo de tiempo empleado para su ejecución.
SUPERACION DE LA RESISTENCIA AL ENSAYO DE CONDUCTA Y A LAS TAREAS:
Resistencia al ensayo de la conducta: Proviene de sentimientos de que la actividad es artificial o vergüenza. Ante esto se puede hacer lo siguiente:

Podemos ensayar la conducta de uno o ambos cónyuges mientras ellos simplemente observan.
Se le pide a los cónyuges que critiquen, corrijan y de3tallen nuestra ejecución para hacer la situación mas real. usar feedbacks para mejorar nuestra segunda puesta en escena.
Se pide nuevamente feedbacks se comenta la realidad emocional de la situación o para nosotros y se sugiere que seria mas real si los esposos intentan hacerlo.
Ignorar las verbalizaciones resistentes y pedir al cliente que describa en concreto, con detalles gráficos que ocurre in vivo durante la situación problema. Cuando los clientes hacen esto, nosotros dirigimos sutilmente hacia la dramatización.
Dramatizar la escena con un coterapeuta y tener a uno o ambos cónyuges haciendo dobles o egos auxiliares de los terapeutas.
Hacer que el cliente resistente tome el rol de un objeto distinto a el o ella misma. Cuando un esposo reacio toma el papel de cónyuge, se llama rol complementario, permite que el esposo reacio se relacione con un rol menos amenazante y personal que el suyo.
Incitar física y persistentemente al cliente reacio a levantarse y meterse en escena con ligeros empujones, Palmadas o apretones de espalda o cogerle de la mano mientras le damos firmes y repetidos impulsos verbales de "haz un intento".
Nuestro acercamiento y proximidad física hace mas difícil que el cliente rechace nuestra invitación a participar, así mismo asegura al cliente nuestra ayuda y nuestra permanencia con el en escena.
Finalmente podemos reconocer los sentimientos, inhibiciones, ansiedades y razones del cliente reacio para no querer participar. Sin elaborar interpretaciones psicológicas, sin persuadir con halagaos y sin excesiva repetición. después de un reconocimiento, incitar al cliente a una asequible aproximación a la dramatización

ABANDONOS
Un problema serio que puede aparecer es cuando un miembro de la pareja quiere abandonar la terapia, para ello se debe tener conocimiento del por que del abandono y del contexto situacional.(revisar cap 2).
Si la retirada ocurre en una situación de grupo, podría despertar ansiedad en los otros miembros.
Si una pareja siente que sus problemas difieren de los del resto del grupo, puede planificarse verlos como pareja separada en vez de sesión grupal.
Si un compañero abandona la terapia de pareja, al compañero que permanece se le puede recomendar que la terapia individual puede ser útil incluso si el compañero mas necesitado no es el que elige permanecer en tratamiento.

TRATAR CON LAS EXPLOSIONES DE SENTIMIENTOS Y LOS CONFLICTOS

En ocasiones pueden ocurrir durante una sesión ataques histéricos, comentarios embarazosos, revelaciones sorprendentes, y conductas que asustan y producen ansiedad.
La mejor forma de evitar estos pormenores en el proceso de la terapia es a través de prevenir la acción, siguiendo cinco pasos :
Cuidado en el filtrado y selección de pacientes para la terapia marital.
Establecer reglas de base firmes y consistentes.
Estar seguros de que la sesión de terapia es una experiencia positiva para ambos compañeros.
Incluir a un colíder.
Desarrollar recursos de apoyo.

No dudar en ser firmes y directivos cuando la interacción entre los cónyuges no deja de ser destructiva.
En oportunidades se debe distanciar a la pareja, a través de un time out, logrando alcanzar así la disminución y resolución de conflictos, luego se pondrán en juego las habilidades de comunicación más definitivas.
Las reglas incluyen confidencialidad, puntualidad, asistencia regular y seriedad durante las sesiones. Si uno o ambos cónyuges llegasen bajo los efectos del alcohol o de las drogas suspender la sesión inmediatamente.
Una forma de evitar las explosiones de ira y los ataques histéricos es asegurarse de que cada sesión de terapia es un encuentro positivo para ambos cónyuges.
Recuérdese que muchas parejas encuentran fácil separarse y divorciarse antes que hacer frente a lo doloroso que es intentar tratar sus problemas mutuos.
Mantener una atmósfera positiva ayuda a las parejas a seguir motivados, comprometidos y orientados hacia la mejoría de su relación más que a preocuparse de protegerse a sí mismos de nuevos dolores.
Si la conducta destructiva en una sesión llega a ser peligrosa para el cliente u otras personas, tendremos que usar nuestro buen juicio para decidir si llamamos a la policía o utilizamos algún otro recurso de ayuda..
Los problemas raramente llegan a alcanzar niveles peligrosos si al principio de la terapia se toman buenas medidas preventivas.

PAREJAS NO CASADAS
ü Estas parejas viven juntos con fuertes compromisos para mantener la relación, pero sin el compromiso del matrimonio.
ü Estas parejas tienen dificultades para establecer calidez y sinceridad, les resulta difícil enmarcar prioridades comunes, negociar compromisos y tratar problemas.
ü Si la pareja va a iniciar una terapia matrimonial se debe tener en cuenta al momento del filtrado las dimensiones de algunos problemas, ya que si no son identificados en esta etapa, ellos pueden sentir que sus intereses no son reconocidos.
ü Prestar atención y averiguar si la pareja se sentirá bien en la terapia y si podrá adaptarse a un grupo de parejas casadas, Averiguar si la pareja está pensando en el matrimonio, etc.
ü Durante los procesos de filtrado se debe pedir a las parejas que establezcan un compromiso hasta la conclusión del grupo. Ya que puede que la pareja nunca halla establecido ningún compromiso de permanecer juntos, si no hasta cuando uno se canse del otro.
ü La pareja puede llegar a consulta confundida porque percibe que tiene cantidad de problemas que no les deja tomar la decisión de casase, es por ello que el terapeuta puede ayudar a la pareja a establecer un criterio para determinar el nivel de resolución de problemas que es lo que realmente los trae para tomar esa decisión.
ü Hay que tener en consideración un punto muy importante que es la inclusión de la pareja no casada en un grupo de parejas casadas, ya que el estándar de moralidad puede perjudicar a la pareja y pueden tornarse en el objeto de desaprobación de las parejas casadas.
ü Tener en cuenta:
- Filtrado cuidadoso para elegir el procedimiento
- Explicación teórica de los procedimientos y metas del enfoque
- Anticipación de problemas antes de que ocurran y alcanzando un repertorio de estrategias alternativas para enfrentarse cuando ocurran.
- Tener a la pareja centrada en las ganancias positivas y las recompensas mas que en los problemas y en los desacuerdos.

EN BUSCA DE SOLUCIONES

Bill O'Hanlon y Michele Weiner-Davis

Resumen hecho por los alumnos del I Curso Formativo en Psicoterapia de Parejas.
IFAMI - Trujillo, Perú, 2005-2006.

CAPITULO I
LA EVOLUCION DE LA PSICOTERAPIA

DE LAS EXPLICACIONES Y LOS PROBLEMAS A LAS SOLUCIONES
ü La terapia fue engendrada de diferentes disciplinas, con afluentes de la psicología, la medicina y la filosofía. Estas disciplinas se ocupan habitualmente de explicar, diagnosticar y comprender la naturaleza humana.
ü El psicoanálisis es, el enfoque arquetípico que destaca el papel del insight para producir cambio. Ocasionalmente sí produce resultados, pero con mayor frecuencia lleva a situaciones de muy largo tratamiento.
ü Recientemente, la terapia se ha configurado como una disciplina separada y distinta practicada a menudo por personas ajenas a los campos formales de la psiquiatría y la psicología: trabajadores sociales, terapeutas familiares, sacerdotes, enfermeras, consejeros y otros. Tal vez la presencia de estos profesionales de otros campos haya sido un impulso para la tendencia a buscar cambios y soluciones en vez de comprensión y explicación.
ü Se ha hecho evidente que hay diversas maneras de hacer terapia efectiva. No existe una teoría correcta de la psicoterapia. Muchas teorías diferentes y muchas técnicas y enfoques diferentes parecen producir cambios y resultados positivos.

LA EVOLUCION DE UNA ORIENTACION CENTRADA EN LAS SOLUCIONES
ü Tradicionalmente, la terapia estaba orientada sobre todo hacia el pasado, buscando en la infancia del cliente las raíces de los síntomas actuales. En los años 60 la terapia orientada hacia el pasado fue rechazada por los partidarios de estos impetuosos nuevos enfoques como una pérdida de tiempo y como demasiado especulativa. Los nuevos enfoques se centraban en el presente, se interesaban por la generación o el mantenimiento del síntoma en el presente, y por los datos que pudieran confirmarse en el presente.
ü Ahora la terapia está evolucionando hacia una orientación hacia el futuro a la que no interesa como surgieron los problemas ni incluso cómo se mantienen, sino que se ocupa de cómo se resolverán.
ü Un aspecto central de esta megatendencia es que se centra en las fuerzas y capacidades de los clientes, lo que desde nuestro punto de vista es una forma más humana y menos dolorosa de ayudar a la gente que el antiguo hincapié en los déficit.
ü El enfoque que se ofrece aquí fue influido por muchas personas a lo largo de los años.

Jay Haley (1976) y Thomas Szasz –(1961) han dado la idea de que es mejor tratar a la gente como si fuera normal, por que cuando las personas son tratadas como gente normal, tienden a actuar de modo más normal. También dejaron claro los efectos debilitadores de las etiquetas psiquiátricas. Haley y Richard Rabkin (1977) fueron de los primeros en escribir sobre la negociabilidad de la definición del problema, Bandler y Grinder (1979) han subrayado la importancia de obtener imágenes e información clara sobre el resultado como forma de crear ese resultado.
Entre los precursores más influyentes se tiene a Milton Erickson, la ClÍNICA DE Terapia Breve del Mental Research Institute(MRI) y el Centro de Terapia Familliar Breve(BFTC).

MILTON ERICKSON: UN TERAPEUTA POCO CONVENCIONAL
ü Erickson fue una figura pionera en diversas areas de la terapia. Hipnosis, terapia familiar, terapia breve y terapia estratégica, así mismo se puede añadir a la terapia centrada en las soluciones . La dificultad de entender a Erickson se debe a que no tenía ninguna teoría psicopatológica. Especulaba muy poco sobre el origen de los problemas. Consideraba a Freíd un genio por develar las complejidades de la mente humana y la psicopatología, pero inútil a la hora de ayudar a las personas a cambiar. Las cosas que otros terapeutas consideraban psicopatología, Erickson las consideraba habilidades, “mecanismos mentales”, que podrían usarse tanto para curar como para producir problemas. Empleaba con facilidad la amnesia, las alucinaciones y otros estados y experiencias “patológicos” como técnicas de terapia, convirtiendo en ventajas lo que parecían desventajas. Por ejemplo cuando Erickson estaba tratando a un joven con poca confianza en sí mismo que acababa de obtener un trabajo en un banco, le preguntaba con cierto detalle sobre su trabajo interesándose especialmente por los errores que había cometido. Erickson comentó: “Cada vez que cometía un error en su trabajo lo que me interesaba siempre era el procedimiento que utilizaba para corregirlo, nunca los detalles de cómo había cometido el error”. Al destacar las correcciones que hacia el joven, utilizaba sus errores como una forma de ayudarle a reconstruir su confianza en sí mismo (Haley, 1985, vol. 1 pág. 83-84)
ü Erickson consideraba que los clientes tenían en ellos mismos o dentro de sus sistemas sociales los recursos necesarios para realizar los cambios que necesitaban hacer. El cometido del terapeuta era acceder a estos recursos y ayudar a los clientes a usarlos en las áreas apropiadas de sus vidas. Erickson no consideraba a las personas básicamente imperfectas o necesitadas de tratamiento. Para Erickson, la terapia “…se basa en el presupuesto de que existe una fuerte tendencia normal a que la personalidad se adapte si se le da la oportunidad” (Rossi, 1980, vol. 4, pág. 505). Erickson también subraya la importancia de respetar las capacidades del cliente.
ü Erickson desarrolló una técnica (que mas tarde de Shazer denominó “técnica de la bola de cristal”) siendo esta la primera técnica puramente orientada a las soluciones que se conoce. Usando la hipnosis, ayudaba a las personas a crear una sensación de distorsión temporal, de forma que podían ir con facilidad adelante y atrás en el tiempo. El lo llamó “pseudo-orientación en el tiempo” (Rossi, 1980, vol 4, pág 397-423). Una vez que dominaban la distorsión temporal, les ayudaba a desarrollar la habilidad de la amnesia. Entonces les dirigía hacia un tiempo en el futuro, cuando su problema estuviera resuelto, y les pedía que alucinaran un encuentro con él en ese futuro imaginario, en el que le contaran cómo habían resuelto sus dificultades. Una vez que le habían descrito la escena, les hacía olvidar esta experiencia por medio de la amnesia y los mandaba a casa. Tras cierto tiempo, informaban por lo general haber resuelto sus quejas.
ü Erickson fue uno de los primero terapeutas en reconocer el impacto de la comunicación del terapeuta sobre el proceso de la evaluación. Sus innovaciones son numerosas entre ellas tenemos la utilización de la comunicación indirecta, incluyendo el empleo de metáforas y presuposiciones, y la técnica de intervención sobre patrones y otros más.

EL MENTAL RESEARCH INSTITUTE: TERAPIA BREVE CENTRADA EN LOS PROBLEMAS
ü En 1966, el El Mental Research Institute(MRI) inició un proyecto de terapia breve. Los terapeutas del MRI estaban convencidos de que la terapia se podía realizar en un tiempo mucho más corto de lo que era práctica habitual en aquellos momentos. John Weakland, Richard Fisco, Paul Watzlawick y otros, trabajaron con un límite prefijado de 10 sesiones. Una directriz de su trabajo era que debían intentar resolver el problema presentado en vez de reorganizar las familias o producir insight. Los esfuerzos del grupo por establecer métodos específicos para promover el cambio les dieron la reputación de pioneros en el campo de la psicoterapia. Muchos de los principios del modelo de terapia breve del MRI pueden considerarse precursores de la terapia orientada hacia las soluciones.
ü Este modelo de tratamiento se llama “centrado en los problemas” por que los terapeutas que lo aplican intentan aliviar sólo las quejas específicas que los clientes llevan a terapia. No hay ningún intento de buscar la patología subyacente o la fuente del problema. No se hace ningún intento deliberado de promover el insight. Se considera que los problemas son de naturaleza interaccional. Se los ve como dificultades entre las personas más que como algo que surge desde el interior de los individuos. No se considera que las personas con problemas tengan defectos de carácter ni que sean enfermos mentales.
ü Desde este punto de vista, los problemas se desarrollan cuando se manejan mal las dificultades de la vida cotidiana. Una vez que una dificultad se ve como un “problema”, el problema es mantenido o empeorado por los intentos ineficaces de las personas para resolverlo. En otras palabras, el problema es el intento de solución.
ü Este patrón de “más de lo mismo” es entonces, en este modelo, el objetivo principal de la intervención terapéutica. Habitualmente los clientes reciben alguna variante de la sugerencia de dejar de intentar resolver el problema de la forma en que lo han estado haciendo. A menudo esto se consigue utilizando el sistema de creencias de los clientes, pero dándoles un nuevo marco de referencia dentro de este sistema de creencias (“reestructuración”).
ü Los teóricos del MRI señalan también que, de la misma forma que los sistemas familiares pueden estar atascados en un patrón ineficaz de “soluciones intentadas”, también pueden estarlo los sistemas cliente/terapeuta. A veces los intentos de los terapeutas por hacer cambiar a los clientes pueden producir un efecto opuesto al deseado. En consecuencia, los terapeutas del MRI adoptan a menudo una postura pesimista ante la posibilidad o deseabilidad del cambio. Si se centran en algún cambio, tienden a advertir a sus clientes que “vayan despacio”, o que sólo introduzcan cambios pequeños, o que estén atentos ante posibles recaídas. De todos modos, el Proyecto de Terapia Breve del MRI ha mostrado que de hecho es posible que el cambio ocurra rápidamente.

EL CENTRO DE TERAPIA FAMILIAR BREVE: EL EQUIPO QUE HIZO FAMOSO A MILWAUKEE
ü Michele durante varios años formó parte del equipo de investigación del Centro de Terapia Familiar Breve (BFTC) mediante su entrenamiento, observó cómo la BFTC experimentaba cambios importantes. Hubo una evolución desde el enfoque de resolución de problemas, centrado en los problemas, del cual había nacido este modelo, hasta un mayor énfasis en las soluciones y cómo funcionaban. El equipo dejó de centrarse en la identificación de patrones de interacción en torno a la queja para interrumpir la secuencia problema, muy en la tradición MRI, para dedicarse a identificar lo que funcionaba a fin de identificar y amplificar estas secuencias de solución (de Shazer, 1982, 1985). L modelo de terapia desarrollado en el BFTC se denomina terapia breve centrada en las soluciones.
ü Steve de Shazer, ha empleado la analogía de la ganzúa para describir este enfoque (1985). Mantiene que el terapeuta no necesita saber mucho sobre la naturaleza de los problemas que se llevan a terapia para resolverlos. Es más importante la naturaleza de las soluciones. Lo que más importa es la llave que abre la puerta, y no la naturaleza de la cerradura. Analizar y entender la cerradura no es necesario si se tiene una ganzúa que se ajusta a muchas cerraduras.
ü Un desarrollo interesante del grupo BFTC es su declaración de la muerte de la resistencia (de Shazer 1984). Entendemos que los miembros del equipo incluso celebraron un funeral incluso para expresar su duelo. Su punto de vista es que no existe la resistencia (especialmente cuando no esperabas que la haya). Asume que los clientes quieren cambiar realmente. Es cierto que los clientes no siguen siempre las sugerencias del terapeuta, pero esto no se considera resistencia. Cuando esto sucede, los clientes están simplemente enseñando a los terapeutas cuál es el método más productivo y que mejor encaja para ayudarles a cambiar. Se asume que cada cliente tiene una forma única de cooperar y que la tarea del terapeuta es identificar y utilizar esta forma de cooperación.
ü Para ello desarrollaron un árbol de decisiones, que ayudaba a los terapeutas a identificar los patrones de cooperación de los clientes con las tareas. Una vez que se ha identificado un determinado estilo de cooperación se puede determinar una respuesta paralela por parte del terapeuta.
ü Otro hito se produjo cuando el equipo desarrolló y advirtió la sorprendente efectividad de las prescripciones y tareas invariables que denominaron “tareas de fórmula”. Encontraron que varias de sus tareas parecían tener efectos notables independientemente de la naturaleza de la queja presentada. Esto es, una misma intervención puede resultar tan eficaz con un niño que moja la cama como con un adulto deprimido.
ü Estudiaron una tarea específica, la “tarea de la primera sesión”, y se vieron agradablemente sorprendidos por los resultados. La tarea es:
Desde ahora y hasta la próxima vez que nos veamos, a nosotros nos (a mí me) gustaría que observaras, de modo que puedas describírnoslo (describirmelo) la próxima vez, lo que ocurre en tu (elíjase una de las siguientes: familia, vida, matrimonio, relación) que quieres que continúe ocurriendo (de Shazer, 1985, pág. 137).
ü Fue diseñada para centrar la atención del cliente en el futuro y para crear expectativas de cambio. Reorienta a la persona o familia a fijarse en las cosas buenas de su situación y observar más las cosas que van bien; parece producir aún más cosas positivas.
ü Tras desarrollar una serie de intervenciones-ganzúa (de Shazer, 1985) el equipo de la BFTC se dio cuenta de las implicaciones de su éxito. Si la solución era más importante que el problema, ¿por qué no centrarse más en los aspectos de la situación relacionados con la solución? Esto llevó al desarrollo de dos elementos de su enfoque, la “pregunta del milagro” y la “pregunta de la excepción”.
ü La pregunta básica del milagro es: “Supón que una noche, mientras duermes, hubiera un milagro y este problema se resolviera. ¿Cómo te darías cuenta? ¿Qué sería diferente? (de Shazer, 1988, pág. 5) (De Shazer ha dicho que adaptó esta técnica de la técnica de Erickson de “pseudo-orientación en el tiempo”/ bola de cristal, descrita más arriba y en Claves para la solución en terapia breve, de de Shazer). Reflexionar sobre esta pregunta parece hacer más real, y por tanto más probable, un futuro sin el problema.
ü La pregunta de la excepción lleva a los clientes a buscar soluciones en el presente y en el pasado, en vez de en el futuro, haciéndoles centrarse en aquellas ocasiones en las que no tienen o no han tenido problemas pese a esperar que los tendrían. Al ampliar la descripción de estas ocasiones, puede que los clientes descubran soluciones que habían olvidado o en las que no habían reparado, o los terapeutas pueden encontrar claves sobre las que construir soluciones futuras.
ü Por ejemplo, una pareja que se pelea mucho se le preguntaría: “¿Qué es diferente en los momentos en que os lleváis bien?” y “¿Qué es lo que él/ella hace de forma diferente?, etc. El equipo observó que en muchos casos identificar estas excepciones mucho antes en cada sesión. A menudo, tras elicitar una breve descripción del problema, los terapeutas del BFTC preguntan inmediatamente: Bien, ¿qué es diferente en las ocasiones en que las cosas van bien?” Las respuestas de los clientes a estas preguntas proporcionaron al equipo más pruebas de que hay poca necesidad de saber mucho acerca del problema para generar soluciones.
ü Entre los desarrollos recientes del BFTC está el diseño de un modelo computarizado de “sistema experto” que puede ayudar a los miembros del equipo tras el cristal unidireccional a elegir rápidamente direcciones de solución a partir de las respuestas que da el cliente a las preguntas y tareas. Uno de los miembros del equipo, Eve Lipchik, se ha centrado últimamente en el proceso de la entrevista como forma de cambiar las o percepciones de los clientes durante el proceso de evaluación y seguimiento. Insoo Kim Berg ha estado trabajando en los campos de la toxicomanía y las familias sin hogar para mostrar que estos enfoques pueden ser eficaces incluso con las poblaciones más difíciles con las que se enfrentan los terapeutas.
ü Es desde esta perspectiva que se ha desarrollado la terapia orientada hacia las soluciones.




CAPÍTULO II
DESAFIAR PRESUPUESTOS
PREMISAS DE LA TERAPIA ORIENTADA A LAS SOLUCIONES

PRESUPUESTOS COMUNES A LA MAYORÍA DE TERAPIAS ACTUALES

Causas profundas y subyacentes de los síntomas
ü Lo que genera el problemas tiene una causa subyacente y no fácilmente “vista”. El síntoma no es el verdadero problema. Idea médica de tener que tratar el problema a “fondo”, tratar el síntoma es un error.
Para el cambio o la resolución de síntomas son necesarios la conciencia y el insight
ü Se trata de comprender las causas subyacentes. Para cambiar algo se debe ser conciente de ello.
Mejorar o eliminar los síntomas es, en el mejor de los casos, inútil y superficial, y dañino o peligroso en el peor de ellos
ü Un alivio temporal podría “enmascarar el cuadro” (siguiendo con la terminología médica) y por lo tanto, empeorarlo.
Los síntomas cumplen funciones
ü Si se elimina el síntoma, sin tener en cuenta la función que cumple, se dará la sustitución de síntomas.
Los clientes son ambivalentes respecto al cambio y muestran resistencias a la terapia
ü Los clientes no quieren cambiar o son ambivalentes al cambio.
Los cambios reales requieren tiempo; las intervenciones breves son superficiales y no duran
ü El cambio real tiene lugar de la misma forma en que surgió la patología; a lo largo de un largo tiempo.
Centrarse en identificar y corregir patologías y déficit
ü Las personas tiene carencias y/o déficit que se deben corregir.

DE LA PATOLOGÍA A LA SALUD: LAS PREMISAS DE LA TERAPIA ORIENTADA A LAS SOLUCIONES

Los clientes tienen recursos y fuerzas para resolver sus quejas
ü Las personas cuentan con capacidades y aptitudes. En ocasiones sólo hay que “recordárselas”.
El cambio es constante
ü El cambio es inevitable. Dudar de que la que la queja será eterna. Las personas están siempre cambiando. Sólo la forma de ver las cosas puede quedarse estancada.
El cometido del terapeuta es identificar y ampliar el cambio
ü Ayudar a crear una realidad alentadora y positiva para el cliente, a través del lenguaje verbal y no verbal. Nos debemos centrar en lo que funciona para el cliente.
Habitualmente no es necesario saber mucho sobre la queja para resolverla
ü Nos interesan las soluciones, lo que funciona, demasiada información sobre la queja no es útil.
No es necesario conocer la causa o la función de una queja para resolverla
ü La búsqueda de la causa o los “porqué” no nos ayudan a buscar soluciones. Obstaculizan el trabajo.
Sólo es necesario un pequeño cambio; un cambio en una parte del sistema puede producir cambio en otra parte del sistema
ü El feedback es circular, lo que hacemos repercute inexorablemente en los otros y viceversa. El cambio es contagioso, crea un efecto de onda expansiva en el resto.
Los clientes definen los objetivos
ü No hay una manera “correcta” o “válida” de vivir la vida. Lo que para uno funciona para el otro puede que no. No existe “problema real” por lo tanto los terapeutas no están por sobre los clientes, son ellos los que deben definir los objetivos en el tratamiento, a excepción de objetivos ilegales.
El cambio o la resolución de problemas pueden ser rápidos
ü Las expectativas creadas por el terapeuta ayudan al cliente a tener una visión nueva, más productiva y optimista de la situación.
No hay una única forma “correcta” de ver las cosas; puntos de vista diferentes pueden ser igual de válidos y ajustarse igual de bien a los hechos
ü Cada punto de vista es sólo una porción de la realidad, debemos ayudar a ampliarla. No existen puntos de vista “incorrectos” o “correctos”, sino más útiles o menos útiles.
Céntrate en lo que es posible y puede cambiarse, y no en lo que es imposible e intratable
ü Centrarse en la situación que parece más susceptible al cambio. Buscamos pequeños cambios pero significativos, no es posible cambiar una estructura de personalidad pero sí ayudar a ser más funcional en la vida.


CAPITULO III
EL PRINCIPIO DE LA INCERTIDUMBRE EN TERAPIA : CO- CREAR PROBLEMAS RESOLUBLES

ü Tener en cuenta que el terapeuta influye durante la entrevista sobre las percepciones q los clientes tienen acerca de sus problemas.
ü Empezar todas las primeras sesiones con la premisa de que es posible negociar una realidad terapéutica que haga desaparecer la idea de que existe un "problema".
ü Si durante la interacción cliente- terapeuta, no se consigue eliminar el problema, la siguiente prioridad será que el problema parezca mas manejable, es decir el objetivo es reducir el tamaño del problema a ojos del cliente.
ü Crear un contexto en el que los clientes se sientan mejor preparados que cuando llegaron para resolver sus dificultades.
ü Co- crear problemas resolubles haciendo preguntas que generen información acerca de los lados fuertes, las capacidades y los recursos de los clientes. ej. al hacer la pregunta: ¿ Que encuentras distinto en los días en que las cosas parecen mas manejables?, implica que hay días en que el problema no existe, a la vez que explora la diferencia.


CAPITULO IV
CUIDA TU LENGUAJE UNA CONVERSACION PARA EL CAMBIO

ü El lenguaje ofrece la posibilidad de reificar, solidificar, ciertos esquemas mentales sobre la realidad. Por esto se debe de ser muy cuidadosos con el modo en que empleamos el lenguaje en terapia.
ü Las presuposiciones son formas de hablar que presumen algo sin afirmarlo directamente y también como una forma de introducir en la sesión de terapia ideas o expectativas de cambio. ejemplo.
ü El terapeuta pregunta: ¿QUE SERA DIFERENTE EN TU VIDA CUANDO LA TERAPIA TENGA EXITO?. Esta pregunta introduce implícitamente que la terapia tendrá éxito.
ü Tenemos que tener en cuenta que es imposible no comunicar ya que incluso el silencio habla a voces.
ü Adaptarse al lenguaje del cliente:
Milton Ericsson y otros aplican este principio: emplea inicialmente las palabras que usan los clientes como forma de unirte a ellos y estableces rapport. Nosotros como terapeutas a media que adoptan os el lenguaje de nuestros clientes, estos llegan a creer que entendemos, apreciamos y nos identificamos con sus experiencias subjetivas, por ende se sienten comprendidos.

APRENDER EL CAMINO DIFICIL:
ü El terapeuta debe imitar el uso exacto que le cliente hace de las palabras o expresiones idiomáticas.
ü Usar metáforas
ü Saber algo acerca del trabajo o las aficiones de la gente resulta útil a la hora de utilizar metáforas.
ü Se corre el riesgo de no entablar una relación empática si el terapeuta expresa en otros términos lo que el cliente dice: ejemplo. Un cliente se refería a una discusión y el terapeuta se refirió a esto como una pelea lo cual inmediatamente fue corregido por el cliente y al final sin darse cuenta estaban discutiendo, esto suele ser muy negativo para la terapia.
ü Adoptar la modalidad sensorial del cliente. Bandler y Grinder (1979) desarrollaron una técnica la cual implica hacer corresponder los verbos y predicados de la gente con las modalidades sensoriales que están usando.
ü Se observó que algunas personas empleaban orientadas visualmente.
Ejem: veo lo que quieres decir.
ü Otros usan palabras auditivas:
Ejem: Suena que las cosas van bastante bien.
ü Otros usan palabras sensoriales:
Ejem: A veces siento como si fuera a explotar.
Ante esto Bandler y Grinder sugieren:
ü El terapeuta debe de ajustarse a la modalidad del cliente con el objetivo de indicar comprensión y desarrollar empatía.
ejem:
Cliente: NO ME VEO HACIENDO ESO
Terapeuta: ASI QUE TALVÉZ PODRÍAMOS ECHARLE UN VISTAZO MAS DE CERCA.

ENCAUZAR EL LENGUAJE DEL CLIENTE:
ü Inicialmente utilizamos las palabras que usan los clientes y luego empezamos a encauzar, enrumbar los significados de esas palabras en una direccion productiva o a emplear palabras distintas.
ü Se debe encauzar el lenguaje, alejándolo de la jerga que emplea etiquetas fijas y negativas y llevándolo a descripciones de acciones que se encuentran en el lenguaje cotidiano.
ü Muchas veces las personas que acuden a terapia ya han sido "terapeutizadas" se han acostumbrado a usar jerga y conceptos de alguna teoría de psicología o terapia.
ü El terapeuta debe de canalizar la conversación hacia descripciones menos patológicas, más normales de la dificultad.
ü El terapeuta puede alterar de una manera positiva y claro también negativa (sino se usa con cuidado el lenguaje) la percepción que el cliente tiene de el problema. Ejem: si un cliente nos dice que esta deprimido se puede empezar cambiando sutilmente las percepciones al preguntar HA NOTADO ALGUIEN QUE ULTIMAMNENTE TE HAS SENTIDO CON LA MORAL POR LOS SUELOS, MAS TARDE PODEMOS CAMBIAR A "CON LA MORAL POR LOS SUELOS " POR "CON ALTIBAJOS", lo cual implica que hay momentos altos lo cual hace la situación menos patológica y mas común.
ü La utilización cuidado de los tiempos verbales puede crear una realidad en la que el problema esta en el pasado y existen posibilidades para el presente y futuro.
ü La utilización de los tiempos verbales tiene un papel importante en la creación de un contexto en el que se produzca cambio.
ü El terapeuta puede empezar a cambiar las palabras y por tanto la forma de pensar adoptando primero el tiempo presente que usa el cliente y pasando luego al pasado, incluso en la primera sesión.
ü También se puede utilizar para distinguir en lo que pasaba antes y todo lo porvenir. Ejem: Tengo dificultades para tomar decisiones" podríamos decir "ASI QUE HAS ESTADO TENINEDO DIFICULTADES PARA DECIDIR RESPECTO A..."
ü También se utiliza como una técnica la palabra TODAVIA ejemplo: AUNQUE LAS COSAS TODAVIA NO VAN ESTUPENDAMENTE, ESTAN EVOLUCIONANDO CIERTAMENTE EN LA DIRECCION CORRECTA" esto implica que finalmente las cosas irán de maravilla.
ü OTRA técnica es la utilización de términos definitivos en ves de términos de posibilidad: Ejem: QUE SERA DIFERENTE EN VUESTRA VIDA CUANDO LOS DOS SE LLEVEN MEJOR? en vez de QUE SERIA (O PÒDRIA SER) DIFERENTE EN VUESTRA VIDA SI...?
ü Se utiliza términos de posibilidad en vez de términos definitivos para poner en duda las certezas poco útiles que mantienen los clientes. Ejm: una mujer convencida de que su marido le critica sus mejores esfuerzos podríamos decirle: "SI TU MARIDO NO APRECIARA EL TRABAJO QUE HAS HECHO QUE PODRIAS HACER? en vez de "QUE HACES CUANDO TU MARIDO TE RIÑE? El TERAPEUTA PUEDE AYUDAR A LOS CLIENTES A ESTABLECER DISITINCIONES QUE CONTRIBUYAN A CAMBIAR EL PUNTO DE VISTA QUE TIENEN A CERCA DE UNA SITUACION. EJEMPLO. A UN CLIENTE QUE HABLA DEL SUICIDIO SE LE PUEDE DAR UNA CHARLA ACERCA DE LA DIFERENCIA ENTRE PENSAR EN SUICIDIO O QUERER SUICIDARSE Y REALMENTE LLEVAR A CABO ALGUNAS DE ESTAS IDEAS O SENTIMIENTOS.
ü Para finiquitar por medio del lenguaje se puede introducir nuevas distinciones en el pensamiento del cliente y cambiar su contexto.


CAPITULO V
LA SESIÓN COMO INTERVENCION

Los Componentes de la Entrevista Centrada en las Soluciones:
ü Evitar abordar de forma ciega métodos y teorías.
ü La conducta de los clientes hace que cada terapia sea un nuevo desafió.
ü Los métodos deben ser usados dependiendo de cada cliente en particular. en ocasiones se rompen las reglas para alcanzar el objetivo.
ü El lograr algo exige algo diferente a los procedimientos habituales.
ü El terapeuta debe ayudar al cliente a concluir sus pensamientos y acciones hacia las soluciones y objetivos.
ü Darse cuenta que es un proceso de canalización y ser cautos cuando el cliente va por otra dirección, pueda que se pierda nuestra influencia y credibilidad de terapeuta ante ellos.

LA SESIÓN COMO INTERVENCION:
ü Se usan diversas técnicas centradas en las soluciones.
ü El fin es que los clientes expresen cambios importantes en la forma de ver su situación, actuando de forma más productiva.
ü Al finalizar las sesiones es recomendable una tarea, para reforzar el cambio ya producido.
ü Otros terapeutas describen varios tipos repreguntas:
o Algunas diseñadas para generar información.
o Otras orientadas hacia el futuro.
o Otras para construir soluciones y crear la expectativa de cambio o preguntas constructivas.
o Preguntas reflexivas.
o Preguntas presuposicionales.

PREGUNTAS PRESUPOSICIONALES:
ü Diseñadas para ser usadas como “intervenciones”.
ü Encamina a los clientes hacia respuestas que promueven sus recursos y los enriquecen, son poderosas en si mismas, no exige una respuesta para que sean efectivas.
ü Nuestro objetivo es usar una influencia sutil, pero efectiva identificando que las preguntas específicas que elegimos dependen de nuestro objetivo en cada momento de la sesión.
ü Una regla básica es mantener las preguntas abiertas, evitando las respuestas cortas de “si o no”.
ü Durante la Primera Sesión:

UNA BREVE DESCRIPCIÓN DEL PROBLEMA:
ü Habitualmente la pregunta siguiente es, Bien ¿Qué te trae por aquí?, tras una breve descripción del problema, se hace una serie de preguntas diseñadas par extraer la información sobre las excepciones del problema.

EXCEPCIONES DEL PROBLEMA:
ü Estas ofrecen una tremenda cantidad de información acerca de lo que se necesita para resolver el problema, desterrando las diferencias entre las ocasiones en que se ha producido el problema y en las que no.
ü Ayudemos a evaluar lo que ya es diferente en aquellos momentos en que ya disfrutan del éxito. como: “¿Qué es diferente en las ocasiones en que tu…?
ü Se les pide que hablen de experiencias a las que en realidad no han prestado mucha atención.
ü No solo se redirige la atención a lo que ya funciona, si no también orientándoles respecto a lo que nosotros pensamos que es importante saber y sobre que es importante hablar en terapia.
ü Con frecuencia durante la primera sesión se habla acerca de los cambios que se ha percibido entre la llamada telefónica para pedir consulta y la primera entrevista.
ü Se realiza un cuestionario informal diseñado para encuestar a los clientes en el McHenry Conty (illinois) y Youth Service, mencionado como el cambio pretratamiento:
o Muchas veces entre la llamada para pedir consulta y la primera sesión las personas notan que las cosas ya parecen diferentes. ¿Qué has observado en tu situación?
o En caso de notar cambios: ¿están estos cambios en el área del problema?
o Si se han notado cambios: ¿es este tipo de cambios que te gustaría que siguieran ocurriendo?
ü Además del cambio pretratamiento, existen preguntas presuposicionales sobre excepciones.

PREGUNTAS PRESUPOSICIONALES:
Muestran atención o interés frente a situaciones donde no se presenta el problema. Así mismo debes distinguir los cinco siguientes pasos de las excepciones:

A.-ELICITAR: Consiste en hablar del tema de las excepciones.
“¿Que es diferente en las ocasiones en que …?”(Excepción): se le pide al cliente que nos hable de experiencias a las que en realidad no ha prestado mucha atención hasta entonces. Sin embargo en ocasiones los clientes manifiestan que siempre se presenta el problema, ante lo cual se procede preguntando “Cuándo es menos grave, frecuente, intenso, o de menor duración”, o ¿Cuándo es diferente en cualquier sentido? etc.

B.- “MARCAR” LA EXCEPCIÓN: No permitir que la excepción pase desapercibida
“¿Cómo conseguiste que sucediera? (Luego de la descripción de la excepción por mas pequeña que sea) esta pregunta reúne información sobre lo que ha hecho el cliente o los miembros de la familia para superar el problema y además se le da meritos al cliente felicitándolo por sus buenos resultados.

C.-AMPLIAR: Identificada la excepción hablar de ella detalladamente y el mayor tiempo posible.
“¿ De que manera el que …. (ocurre la excepción) Hace que las cosas vayan de otra forma?” Esta pregunta te es útil para que los miembros de la familia como es que una sola acción positiva por parte de un individuo afecte en la vida de los demás. Esto puede servir para ampliar lo que resulta beneficioso. Así mismo le ofrece oportunidad para un impacto positivo una pequeña o gran excepción que pueda tener en su vida.

¿Quién mas advirtió qué? …¿Cómo puedes saber que se dio cuenta que hizo o dijo? Nos ayudan a recibir información de las conductas agradables del cliente, que pueden ser útiles en su conducta futura.

D.-ATRIBUIR EL CONTROL
¿Cómo conseguiste que dejara o terminara de …?
Los clientes empiezan a ver una relación entre lo que hacen o pueden hacer.

¿De que manera es esto diferente de la forma en que lo hubieras manejado hace…? Esta pregunta se realiza, siempre que los clientes hacen parece ser nuevo o diferente. Puesto que muchos no reconocen su propio avance hacia la solución

E.- SEGUIR: Consiste en preguntar que mas excepciones ha habido.

¿Qué haces para divertirte?, ¿Cuáles son tus aficiones o intereses?
Indague en sucesos de su vida que les permitan ver sus cualidades que se necesitan para resolver sus problemas.

¿Has tenido alguna vez esta dificultad anteriormente?, ¿Cómo la resolviste entonces?, ¿Qué tendrías que hacer para conseguir que te vuelva a suceder?
Se investiga sobre soluciones pasadas para la dificultad presente, ya que a veces lo único que el cliente necesita es volver a aplicar una solución conocida.

NORMALIZAR Y DESPATOLOGIZAR:
ü Considerar la situación del cliente o de la familia como algo normal y cotidiano en vez de algo patológico o psicológico.
ü Esta normalización puede hacerse de forma directa diciendo cosas como: “bueno eso es muy comprensible”.
ü Se debe ofrecer explicaciones de sentido común en cualquier oportunidad y muchas de las cosas que los clientes presentan como importantes se minimizan como “no dignas de mención”.
ü Al normalizar las dificultades de los clientes, se produce un efecto tranquilizador en ellos, llevándoles a pensar que talvez las cosas no son tan malas como parecían.
ü Se debe comunicar mejor indirectamente.
ü La forma mas común en que normalizamos durante la sesión es decir cosas como: “naturalmente, por supuesto, bienvenido.. ¿y?,”eso me resulta familia”.
ü Se debe dar siempre un feedback normalizador, es importante reestructurar la situación como normal.
ü Así también existen mas modos de normalizar, como: contando anécdotas de nuestras vidas, de amigos, historias similares, etc. “si yo también”.
ü Otra forma de normalizar es interrumpir la descripción que el cliente hace de la situación y proceder terminar la historia con algunos detalles sacados de nuestro trabajo con otras personas y de nuestra propia experiencia en situaciones similares.
ü Una forma de adelantarse al cliente son a través de las preguntas de elección múltiple que se hace, lo que muestra claramente que ese tipo de patrón nos resulta familiar.¿alguna vez hace esto…?
ü Otro enfoque indirecto que se emplea para sugerir cuando las conductas resultan alarmantes para los clientes, es: estoy confundido… ¿Cómo puede UD. Distinguir entre…?. Estamos cuestionando las interpretaciones negativas o patológicas que los clientes hacen de sus vidas y de la gente que los rodea.

DEFINICIÓN DE OBJETIVOS
ü Es un proceso cooperativo de de negociación.
ü Se debe empezar por cosas pequeñas, esto ayudara a reforzar la idea de cambio. ¿cual será la primera señal que las cosas van por buen camino?
ü Una premisa básica es que un cambio pequeño lleva a cambios adicionales.
ü Estos objetivos tienen que ser concretos.
ü Deberían ser, a ser posibles, cosas observables, cosas que las personas hacen o dicen.

LA PAUSA
ü Se realiza a los tres cuartos de hora, se les dice a los clientes: me gustaría tomarme una “pausa para pensar”
ü Durante la pausa decide que aspectos de la entrevista merecen ser destacados durante el subsiguiente feedback.
ü Sirve como un marcador de conceptos, nos permite a los terapeutas volver a subrayar algunos comentarios hechos durante la sesión o dejar a los clientes con algunas ideas nuevas antes de que se marchen.

ELOGIOS
ü Se debe aprovechar cualquier oportunidad para localizar y destacar tendencias positivas.
ü Generalmente al proporcionar feedback, el terapeuta señala a los clientes lo que ya han hecho para empezar a resolver el problema.
ü Otra forma de feedback positivo es el uso de la reestructuraron o connotación positiva. A veces, cuando ha sido difícil encontrar excepciones al problema durante la sesión.

REGRESAR AL FUTURO: PREGUNTAS DE AVANCE RÁPIDO
ü Cuando no se pueden recordar excepciones, y no parece haber soluciones presentes o pasadas de las que sacar partido, se emplean las preguntas del futuro.
ü Se pide a los clientes que imaginen un futuro sin el problema y describan como es. Una vez realizado esto ha descrito también la solución.
ü Una manera de realizarla es: “supón que sucede un milagro y te despiertas por la mañana y tu problema está resuelto. ¿Qué será diferente?
ü Parece que el mero hecho de construir una visión de la solución actúa como catalizador para producirla.

PREGUNTAR SOBRE EL PROBLEMA
ü Al investigar el problema solo nos interesa solo una versión muy específica.
ü Pasera de estar centrado en el problema, de ningún modo estamos interesados en entender “el verdadero significado del problema”. Solo rescatar los aspectos que nos proporcionan el tipo de información que necesitamos para formular intervenciones útiles.


CAPITULO VI
PRESCRIPCIONES PARA EL CAMBIO
ALTERAR LA “FORMA DE ACTUAR” Y LA “FORMA DE VER” EL PROBLEMA

En la terapia orientada a las soluciones se intentan hacer tres cosas:
ü Cambiar la “forma de actuar” en la situación percibida como problemática: Dando a los clientes libertad para usar otras acciones típicas. Estos cambios en la forma de actuar en la situación pueden generar recursos y capacidades nuevas u olvidadas.
ü Cambiar “la forma de ver” la situación percibida como problemática: cambiando los marcos de referencia de los clientes puede llevar a cambios en las acciones y a la estimulación de potencialidades y recursos no utilizados.
ü Evocar recursos, soluciones y capacidades que se pueden aplicar a la situación que se percibe como problemática: recordar a las personas sus recursos y fomentar las fuerzas y capacidades puede llevar a cambios en sus acciones y en su punto de vista.

INTERVENCIÓN SOBRE PATRONES: EL EFECTO MARIPOSA
ü Los científicos que estudian situaciones caóticas y complejas han empezado a descubrir algunas formas nuevas de entender fenómenos. Primero que las situaciones aparentemente complejas existen patrones subyacentes que las organizan. Estos sistemas caóticos son también sorprendentemente susceptibles de cambiar. Cuando son perturbados, responden organizando patrones.
ü Los cambios más diminutos tienen un profundo efecto sobre los sistemas complejos, este efecto fue denominado ”efecto mariposa”.
ü En terapia se trata de alterar “los extraños puntos de atracción” de las pautas individuales y sociales introduciendo en ellas un pequeño cambio. Así mismo se debe tener en cuenta que los problemas que lleva la gente a terapia no son cosas, sino patrones de habla, pensamiento y acción constante y cambiante.

INTERVENCIÓN SOBRE EL PATRÓN DE QUEJA
ü Frecuentemente, la forma más sencilla y directa de intervenir en un contexto que contiene una queja es alterar el propio patrón de la queja.
ü El terapeuta hace que el cliente introduzca alguna modificación pequeña o insignificante en el desarrollo de la queja.
ü Alterar el desarrollo de la queja altera el contexto. A menudo la queja desaparece gradualmente o de forma abrupta.

LISTA RESUMEN EN LAS CLASES DE INTERVENCIONES QUE PUEDEN USAR ESTE CAMPO:
ü Cambiar la frecuencia o tasa de la queja.
ü Cambiar el tiempo de ejecución de la queja.
ü Cambiar la duración de la queja.
ü Cambiar el lugar en el que se produce la queja.
ü Añadir (al menos) un elemento nuevo al patrón de la queja.
ü Cambiar la secuencia de elementos/eventos en el patrón de la queja.
ü Descomponer el patrón de la queja en piezas o elementos más pequeños.
ü Unir la realización de la queja a la de alguna actividad gravosa.

INTERVENCIÓN SOBRE EL PATRÓN DEL CONTEXTO
ü Cuando se aborda la queja a través de la intervención sobre el patrón no tiene resultado o no es aconsejable, se pueden alterar las pautas personales o interpersonales que rodean o acompañan la queja. Este tipo de intervención consiste en modificar patrones que no tienen que ver directamente con la realización de la queja. La tarea principal es descubrir las pautas de acción e interacción que rodean la queja y modificarlas.

PRESCRIPCIÓN DE SOLUCIONES; FORMULAS PARA EL CAMBIO
ü Los terapeutas no necesitan saber mucho sobre la dinámica de las dificultades para ayudar a resolverlas. Las características específicas del patrón problema parecen no estar relacionadas con el proceso de solución.
ü Las tareas pueden estar orientadas tanto al problema como a la solución, las prescripciones de soluciones que se describen aquí fomentan nuevas conductas y percepciones al crear la expectativa de cambios en el futuro. Están diseñadas para orientar la atención de los clientes hacia las soluciones. Esto es un cambio de la “forma de ver” la situación.

TAREA DE NUEVA FÓRMULA DE LA PRIMERA SESIÓN
ü En esta tarea los clientes no esperan que el terapeuta les pregunte sobre lo que va bien. Van a casa buscando cosas positivas y descubren bastantes cosas que quieren que continúen. Aunque no se les pide a los clientes que hagan algo nuevo o diferente los clientes suelen hacer precisamente eso “pasar una nueva página” y modificar su comportamiento.

LA TAREA SOPRESA PARA PAREJAS O FAMILIA
ü Esta tarea introduce un poco de azar en las pautas que caracterizan a las relaciones: las cosas se vuelven más impredecibles. Esta tarea tiene cierto carácter lúdico; los clientes fijan su atención en nuevas conductas.

LA TAREA GENÉRICA
ü Una vez que los clientes han descrito cual sería el objetivo, incluso si les ha resultado difícil concretar, es posible emplear su lenguaje para diseñar una intervención que cree la expectativa de cambio. Otra ventaja de esta tarea es que los clientes que se expresan en términos vagos vuelven habiendo definido con mayor claridad sus objetivos.

HIPNOSIS ORIENTADA A LAS SOLUCIONES
ü El trabajo de Erickson con la hipnosis constituía una labor de búsqueda, dirigida a encontrar el significado, la función o el origen inconsciente del problema, pero gran parte estaba orientada directamente a las soluciones.”Acceder a los recursos inconscientes.”
ü En la hipnosis orientada a las soluciones se pretende despertar capacidades que el cliente ya tiene, pero que no ha empleado en el contexto del problema.
ü En este enfoque se dice al cliente que se puede relajar. A menudo esto supera cualquier resistencia y permite al cliente encontrar sus propios medios para solucionar el problema. Otro uso de la hipnosis centrada en las soluciones es ayudar a recordar experiencias que puedan servir como referencia para desarrollar las habilidades necesarias para resolver la dificultad presentada.
ü Erickson tenía una forma favorita de presuposición que llamaba”ilusión de alternativas”, esta técnica consiste en dar a elegir al cliente entre varias alternativas, que producen igual el resultado deseado.
ü El propósito de la hipnosis orientada a las soluciones es estimular y emplear procesos, recuerdos y experiencias mediados de forma inconsciente, para resolver las quejas de los clientes y crear la expectativa de cambio.






CAPITULO VII
AMPLIAR Y MANTENER EL CAMBIO, MANTENER LA BOLA EN MOVIMIENTO
RESPUESTA A LAS RESPUESTAS DEL CLIENTE: LA SEGUNDA SESION Y LAS SESIONES SIGUIENTES
ü Comprobar los resultados de la tarea, expresando nuestra certeza que la realizaron: ¿Qué te ha sucedido que te gustaría que continuara sucediendo?, ¿Qué cosas positivas has estado haciendo esta semana?, etc.
ü Si el cliente responde con de manera positiva, formularemos preguntas sobre las excepciones: ¿cómo conseguiste que sucediera?, ¿quién más se dio cuenta que las cosas están mejor?, etc.
ü La estructura de la 2º entrevista depende de la magnitud de los cambios que describen los clientes.

EL GRUPO DEL MILAGRO “Se obtuvo una curación en una sola sesión”
ü Animar al cliente que hable del cambio experimentado con todo detalle.
ü ¿Qué tienes que hacer para que estos cambios persistan?
ü ¿Hay alguna cosa que pudiera ocurrir en las próximas semanas y que pudiera ser un obstáculo para mantener estas cosas positivas? , ¿cuál sería ese obstáculo?. (permitir que lo describan detalladamente)
ü ¿De que otra forma lo abordaras en esta ocasión? (si el cliente tiene dificultades para plantear una forma creativa de manejar la situación , puede intervenir el terapeuta con una sugerencia)
ü ¿Hay alguna otra cosa que podría aparecer de repente y crear problemas?
ü Si encontramos clientes que dicen: “ya he notado mejoría anteriormente, pero luego de un tiempo volví a tener el mismo inconveniente “tomémoslo como información muy útil porque nuestra misión sería descubrir el patrón anterior de altibajos.
ü Luego podemos añadir un pequeño intervalo de tiempo al periodo mas largo en que las cosas fueron bien en el pasado : ¿si no volvieras a clases por un periodo de tres semanas sin faltar ningún día , eso sería diferente?.
ü Al ser todo perfecto entre la 1º y 2º sesión, podemos normalizar y prevenir posibles dificultades: me preocupa que como todos estos días han sido perfectos, cuando tengas un día simplemente normal pienses equivocadamente que las cosas van a retroceder, todos pasamos por momentos buenos y malos, independientemente de lo bien que las cosas vayan en general.

EL GRUPO ASÍ ASÍ: “semana mejor que las anteriores, pero aun el problema no se ha resuelto”
ü No permitir al cliente que empiece describiendo dificultades: espera por favor, tocaremos este tema en un minuto, primero me gustaría saber ¿que cosas positivas te ocurrieron?
ü Luego ¿Qué te preocupaba?, después preguntar sobre excepciones ¿de qué otra forma lo abordaste esta vez?, etc.
ü Si te pidiera que valores e una escala del 1 al 10, ¿en que lugar ubicarías tu situación antes de venir a terapia?
ü En la misma escala del 1 al 10, ¿en que lugar ubicarías tu situación esta ultima semana?
ü ¿en que lugar tendrías que situarte para sentirte satisfecho?
ü ¿Qué cosas puedes hacer la semana que viene para alcanzar aquel lugar deseado en la escala?
ü De aquí a la próxima vez que nos veamos toma nota de todas las cosas que haces para alcanzar el lugar deseado en la escala.

GRUPO DE IGUAL O PEOR “ningún cambio o quizá un retroceso”
ü No aceptar rápidamente que el cliente este igual o peor, debemos investigar las cosas concretas relacionadas con la queja sucedieron entre las sesiones y que actitud se tomó ante ello: ¿Puedes describirme cómo, cuando y donde se produjo y que hiciste ante ello?
ü Al no estar haciendo ningún progreso en terapia: ¿quién se está quejando de algo?, ¿quién quiere que haya un cambio? y ¿Cuál es el objetivo que deseamos alcanzar?.
ü Otra manera es devolver la pelota al cliente y pedirle que nos convenza que es cambio es realmente necesario y deseable.
ü Si continuamos sin éxito, pedir ideas a nuestros colegas sobre como cambiar nuestra forma de pensar y nuestra estrategia terapéutica, si eso no tiene resultado , nosotros o el cliente debe desistir.

martes, octubre 25, 2005

TEMPERAMENTO, CARÁCTER Y PERSONALIDAD

César Vásquez Olcese & Nicolás Valle Palomino

El temperamento y el carácter son temas polémicos que generan confusión. A parte de no existir mucha bibliografía sobre ellos, la existente a veces es contradictoria. Suele confundírseles y tomarse uno por el otro. Por ello creemos conveniente hacer uno breves esclarecimientos conceptuales.

TEMPERAMENTO
Es la disposición innata que nos induce a reaccionar de forma particular a los estímulos ambientales, determinada genéticamente. Específica la intensidad, el ritmo y el umbral de la respuestas emocionales. Es el “tinte” emocional de nuestras respuestas aprendidas. Depende del tipo de Sistema Nervioso Central y de Sistema Endocrino de cada persona. El aspecto temperamental más importante para la clasificación de los trastornos de personalidad según Kernberg es la Introversión / Extroversión.

Está relacionado con:
Intensidad: se refiere a “qué tanto…” se experimenta una emoción o un sentimiento. El grado de emotividad y de apasionamiento de las personas. Por ejemplo: si la persona se alegra mucho o casi no reacciona; si salta de alegría o apenas sonríe; si al hacerlo suda, se pone colorado, le tiembla la voz o se pone pálido, frío, etc. La percepción subjetiva e interna, además de las respuestas psicofisiológicas asociadas a la emoción, nos da una idea de la intensidad de la respuesta y del tipo de temperamento. Las respuestas intensas son comunes en los temperamentos inestables o fuertes. Las respuestas poco intensas en los débiles. Otros indicadores de intensidad (fortaleza o debilidad) son el volumen de la voz, la energía al apretar la mano de otro, la fuerza de la presión al escribir, etc. La energía e intensidad se dejan traslucir en esos y otros aspectos conductuales.

Duración: se refiere a “cuánto” dura una vivencia afectiva. Durante cuanto tiempo la persona vivencia la respuesta emocional generada por una situación. Por ejemplo: cuando siente cólera, ¿ésta se mantiene por muchos días o apenas le dura unas horas o unos minutos?. ¿Es una persona rencorosa, que no puede olvidar?, ¿Sus emociones varían fácilmente? ¿Pasa de una a otra según las circunstancias, o un enojo puede malograrle el día, incluso los momentos buenos? Hay gente que se emociona mucho, muchísimo incluso, pero así como fácil vino, fácil se va la emoción. Otros lo hace con poca intensidad, pero su vivencia persiste bastante.

Latencia: tiene que ver con la “velocidad” con la que se responde. Es decir, el tiempo que transcurre entre la presencia del estímulo y la emisión de la respuesta. Por ejemplo: una persona tendría una latencia corta si responde de inmediato a un insulto, un chiste o una situación peligrosa. Por el contrario, la latencia sería larga si la respuesta requiere más tiempo, y la reacción parece incluso desconectada o no asociada con el estímulo.

Umbral: es “cuánta…” estimulación necesita una persona para emitir una respuesta. Es decir, cuánta cantidad de estímulo requiere para responder. Las personas con umbral bajo, más sensibles, requieren estímulos relativamente poco intensos para reaccionar, incluso para reacciones intensas. Por ejemplo: hablarles en tono moderado puede ser asumido como que se les grita y generar malestar o miedo en ellas. Ante un temblor pueden sentir pánico y desorganizar su conducta. Las personas con umbral alto requieren de estímulos fuertes para reaccionar. Son menos sensibles. La apariencia que dan es de estabilidad, tranquilidad e incluso frialdad. Sus reacciones son más bien moderadas y pueden llegar al extremo de la monotonía y el aplanamiento afectivo. Muchas veces para sentir buscan situaciones de riesgo o intensas, pues de lo contrario se aburren.

Ejemplos:

Sujeto estable – extrovertido (Sanguíneo)
Reacciones emocionales poco intensas, muy duraderas, poco variables, busca estimulación (Es sociable, le agrada la variedad) Gusta de estímulos fuertes.

Sujeto Estable – Introvertido (Flemático)
Reacciones emocionales poco intensas, sus emociones duran en el tiempo, No busca estimulación, gusta de estímulos débiles.

Sujeto Inestable – Extrovertido (Colérico)
Reacciones emocionales intensas, lábil emocionalmente pues sus emociones son variables y de corta duración. Busca estimulación y gusta de estímulos fuertes. Por ejemplo: Sujeto que experimenta cólera un rato y luego se le pasa.

Sujeto Inestable – Introvertido (Melancólico)
Reacciones emocionales intensas, lábil emocionalmente es decir sus emociones son de corta duración. No busca estimulación, gusta de estímulos débiles. Por ejemplo: sujeto experimenta cólera la cual dura un día o dos y luego se vuelve resentimiento.

Describiendo el temperamento:

Ejemplo Nº 1:

Es una persona que muestra reacciones emocionales intensas aunque de corta duración, es decir es lábil emocionalmente pues pasa de una emoción a otra con mucha facilidad, transformando muchas de esas emociones en sentimientos ego destructores. Es decir, cuando experimenta sentimientos que la embargan, estos llegan incluso a aturdirle y aunque en alguna ocasión llega a expresarlos, la mayoría de las veces los suprime, convirtiéndolos en resentimiento. Es muy sensible y necesita estimulación poco intensa y corto tiempo para reaccionar.

Ejemplo Nº 02
Sujeto que presenta reacciones emocionales dentro de lo esperado, las cuales se mantienen durante gran parte del tiempo con poca variabilidad en ellas. Está permanentemente buscando situaciones en las que logre expresar sus ideas o que le faciliten el poder experimentar estímulos fuertes, pues su necesita un lapso de tiempo más o menos largo para emitir una respuesta.
CARÁCTER

Organización dinámica de los patrones conductuales del individuo; manifestación conductual de la identidad del yo, determinada por la integración del concepto de si mismo y de los otros significativos.

Conjunto de reacciones y hábitos de comportamiento que se han adquirido durante la vida. Suelen ser rígidos y ayudan a defender al sujeto del medio.

Es sinónimo de cuño, huella, marca.

Ejemplo de rasgo de carácter:
Un rasgo de carácter en un conjunto de conductas diferentes que se pueden englobar para clasificar a alguien.


Conducta A : No coge lo ajeno.
Conducta B : Dice la verdad. Honrado,
Conducta C : Paga impuestos. Honesto
Conducta D : Respeta lo ajeno.

Conducta A : Acepta trabajo de los demás.
Conducta B : Se queda horas extras Tonto
Conducta C : Busca más trabajo.

Conducta A : Llega tarde al trabajo.
Conducta B : Evita trabajar.
Conducta C : Anda atrasado en sus deberes. Haragán
Conducta D : Duerme hasta tarde.

PERSONALIDAD

Integración dinámica de los patrones conductuales derivados del temperamento, carácter y los sistemas de valores internalizados (súper yo). A la estructura de personalidad de un individuo subyacen dos precondiciones: Estructurales y Dinámicas.
· Precondiciones estructurales: grado en que se hayan integrado e internalizado, a través de las relaciones tempranas, el si mismo y las relaciones objetales; llegando en el caso de la personalidad normal (y neurótica) a la constancia objetal, objetos internalizados totales.

· Precondiciones dinámicas: se refiere a la organización de los impulsos (libido y agresión) que se van activando en las relaciones objetales tempranas. En la estructura de personalidad normal se da una integración de la agresión y la libido bajo la dominancia de los impulsos libidinales.

Patrón característico de pensamientos, sentimientos y conductas de un individuo que persisten a lo largo del tiempo y a lo largo de las situaciones.

La personalidad produce una coherencia en la conducta en contextos diferentes. Por ejemplo, una mujer puede encontrase en situaciones diferentes: Como médico atendiendo a niños, como esposa al interactuar con su pareja y como madre al criar a sus hijos; en todas ellas se muestra cálida, solícita.

Gordon Allport (1961): La personalidad es la organización dinámica, dentro del individuo, de los sistemas psicofísicos que crean patrones característicos de conductas, pensamientos y sentimientos.

Analicemos la definición:

La personalidad no es sólo una acumulación de partes y piezas: tiene una organización.
La personalidad no se limita a estar ahí: tiene procesos.
Personalidad es un concepto psicológico, pero está intrincadamente unida al cuerpo físico.
La personalidad es una fuerza causal; ayuda a determinar la forma en la que el individuo se relaciona con el mundo.
La personalidad se muestra en patrones, recurrencias y sentido de coherencia (o continuidad interior).
La personalidad no se muestra de una sino de varias maneras, en conductas, pensamientos y sentimientos.

Eysenck y Eysenck (1987) definen la personalidad como una organización dinámica del carácter, temperamento, intelecto y físico, más o menos estable y organizada, de una persona que determina su adaptación única en el ambiente.

La Definición de la personalidad dada por Eysenck gira alrededor de cuatro patrones de conducta: el cognitivo (Inteligencia), el conativo (carácter), el afectivo (temperamento) y el somático (constitución) de este modo, la personalidad es "la suma total de los patrones conductuales presentes o potenciales del organismo, determinados por la herencia y el ambiente, se origina y desarrolla mediante la interacción funcional de los sectores formativos en que se originan estos patrones conductuales”.

martes, octubre 18, 2005

SALUD MENTAL Y VEJEZ

Un estudio en ancianos de Lima Metropolitana
César Vásquez Olcese
Universidad César Vallejo Trujillo - Perú
Resumen
Se aborda el estudio de la vejez a partir de tres aspectos concretos: salud mental, percepción del envejecimiento y autonomía funcional. Se trabajó con una muestra de 159 ancianos de ambos sexos, mayores de 65 años, de clase media de Lima y no institucionalizados. Se aplicó a manera de guía de entrevistas la Escala de Salud Mental del Indice Médico de Cornell, una escala de autonomía funcional y otra de percepción del envejecimiento, elaboradas ex profeso. No se hallaron diferencias significativas en estos tres aspectos en función al género y la edad de los ancianos. Si se halló, en cambio, relación significativa entre salud mental y percepción del envejecimiento. Se reportan también las características que más destacan los ancianos en cuanto a las tres variables estudiadas.

Tradicionalmente se ha dicho que el Perú es un país joven y de jóvenes. Ello es especialmente avidente si se considera que la población menor de 25 años constituye casi el 60% del total de los habitantes (Ricketts, 1991). En tal sentido, la población anciana viene a conformar, porcentualmente hablando, un grupo minoritario. Estando la esperanza de vida del peruano promedio en poco más de 60 años (Ugarte, 1986), el total de personas que superan dicha edad gira en torno al 5% y 6% . Sin embargo, este dato tiende a ocultar un problema latente, que no se logra captar con precisión, si se asume en términos absolutos. El gerontólogo peruano Carlos Vivanco Eguiluz (1982) plantea que entre los años 1876 y 1980 el porcentaje de personas mayores de 60 años ha sido casi el mismo, a pesar de que en cifras reales el total ha aumentado en más de diez veces. En el presente año su número sobrepasa el millón de ancianos, siendo el estimado de la ONU para el año 2,000 de 1'853,000 , es decir, casi el doble en menos de diez años (CIGS, 1986). Como se ve, en el Perú la población anciana o en trance de serlo, aumenta silenciosa y progresivamente.
Sin embargo, en la actualidad no se tiene plena conciencia de este hecho y de sus implicancias futuras. Los problemas derivados del subdesarrollo y de las necesidades cada vez mayores de una población que se torna más y más exigente, inducen al Estado a fijar su atención y esfuerzos en tratar de dar solución a problemas coyunturales, que atañen a la "generalidad" de los habitantes, antes que a diseñar estrategias de intervención en función a las caraterísticas concretas de cada sector de la población.
Por ello, es casi un lugar común decir que los viejos de nuestra sociedad están marginados. Alejados de la producción contra su voluntad, poco consumidores dada su escasez numérica y su falta de ingresos, los peruanos de la tercera edad sobreviven como la mayoría de sus coetáneos de todo el mundo: a expensas de una sociedad casi siempre hostil y recibiendo los mendrugos que ésta se digna ofrecerles. Síntoma de este descuido es el escaso conocimiento que se tiene de la realidad psicológica del anciano peruano, de su subjetividad y de la percepción de sí mismo y del mundo en que vive. Los estudios referidos a la vejez se centran por lo general en los aspectos demográficos, socioeconómicos, de seguridad social y de salud física, dejando de lado la cosmovisión y la salud mental del hombre que envejece. Es, pues, imperioso aproximarse y rescatar su dimensión subjetiva; conocer su problemática de salud mental y sus potencialidades subyacentes; saber cómo se percibe a sí mismo y a su envejecimiento, a fin de establecer una psicología del anciano peruano y rastrear los factores materiales y sociales que la determinan. Para ello investigar la realidad del anciano de clase media parece ser lo más adecuado. No sólo por constituir el grupo mayoritario dentro de este grupo de edad, sino también por que sus cacterísticas socioeconómicas intermedias permiten una mayor generalización de los resultados que se obtengan, ya que no se encuentran en la situación extrema y múltiplemente deficitaria de los ancianos pobres y tampoco conforman el grupo privilegiado y minoritario de ancianos de clase alta.
El presente estudio buscó realizar un acercamiento a la psicología del anciano de clase media a partir de tres áreas concretas de investigación: Salud mental, percepción del envejecimiento y autonomía funcional. Se quizo reconsruir, en la medida de lo posible, la problemática real de los ancianos, detectando al interior del sector seleccionado los grupos que requieren atención prioritaria y perentoria. Asímismo, este trabajo constituye la segunda etapa de un proyecto de investigación más amplio, siendo la primera etapa la realizada con el estudio de la realidad psicosocioeconómica de los ancianos de los sectores urbano﷓marginales de Lima (Bibolini, Cano y Vásquez, 1990)
En tal sentido, se buscó dar respuesta a las siguientes interrogantes:
1) ¿Qué características de salud mental presentan los ancianos de clase media en función a las variables edad y género?
2) ¿De qué manera perciben su envejecimiento en función a las variables mencionadas?
3) ¿Qué nivel de autonomía funcional es característico de este sector de ancianos, según su sexo y edad?

Para fines de la presente investigación se incluyó en la categoría de ancianos a todos los sujetos, varones y mujeres, mayores de 65 años, con domicilio en la ciudad de Lima, integrantes de la clase media. Se consideraron como sujetos de clase media a aquellos ancianos que reunían las siguientes características: 1) vivienda de material noble; 2) de propiedad del anciano o alquilada; 3) ingresos personales regulares; 4) con acceso a la satisfacción de sus necesidades básicas; 5) que habiten en sectores urbanos considerados de clase media, que cuenten con los servicios básicos de luz, agua y desague; y 6) que se incluyan a sí mismos dentro de dicho estrato social. Se definió la salud mental como el equilibrio psíquico que resulta de la interacción del individuo con el medio circundante y que le permite desarrollar todas sus potencialidades humanas. Está estrechamente asociada a la satisfacción de las necesidades. Opreracionalmente se la definió como el puntaje obtenido en la "Escala de Salud Mental". Se entendió por Autonomía Funcional la capacidad que tiene el anciano para valerse por sí mismo, interactuar con el ambiente y satisfacer sus necesidades. Operacionalmente se la definde por el puntaje obtenido en la "Escala de Autonomía Funcional". Percepción del envejecimiento es la manifestación subjetiva de los cambios sufridos a nivel somático y funcional, atribuibles al envejecimiento. Esto se expresa en un cambio de la identidad personal, la imagen corporal, la autovaloración, etc. Operacionalmente puede definirse como la autoatribución de rasgos de vejez.
La muestra con la que se trabajó estuvo conformada por un total de 159 ancianos, los mismos que reunían las siguientes características:
- Mayores de 65 años.
- Varones y mujeres.
- Pertenecientes al estrato socio-conómico medio.
- No hospitalizados ni institucionalizados.
- Dispuestos y aptos para responder a la encuesta por sí mismos.
Se partió de un listado inicial de 250 ancianos, arribándose a la cantidad antes mencionada de 159 luego de varios procesos de depuración muestral. El criterio que guió en todo momento el proceso de selección de la muestra fue el de muestreo intencionado, que se consideró el más adecuado dada la carencia de datos demográficos confiables que hubieran hecho posible un tipo de muestreo más riguroso. Para el procesamiento estadístico se utilizaron las pruebas "t" de Student y Indice de correlación de Spearman.
A continuación se hace una descripción muy suscinta de las principales características de la muestra, de acuerdo a las variables edad, sexo, grado de instrucción, distrito de residencia, estado civil y situación laboral. Se tiene que el mayor porcentaje de ancianos (39.4%) se ubica en el intervalo de edad comprendido entre los 65 a 69 años, y que a partir de allí el porcentaje desciende constante y uniformemente en dirección a los más longevos. Se constata también que la muestra está conformada por un mayor porcentaje de mujeres (59.7%) que de hombres (40.3%). En cuanto al nivel instruccional, el grupo mayoritario está constituido por ancianos con estudios secundarios (37.6%), seguido por los que poseen algún nivel de estudios primarios (36.7%). Ambos conforman las tres cuartas partes de la muestra. La cuarta parte restante (24.4%) la integran aquellos ancianos que han seguido algún tipo de educación superior (sea universitaria o técnica). En otras palabras, 4 de cada 10 ancianos de la muestra refieren haber estudiado algún año de educación secundaria; 3 de cada 10 han estudiado algún grado de primaria, y de 2 a 3 de cada 10 han hecho lo mismo con la educación superior. Esto quiere decir que los sujetos estudiados poseen un nivel educativo más o menos aceptable para desenvolverse en un medio socio-cultural como el nuestro. Los ancianos fueron seleccionados en su gran mayoría de distritos considerados como típicos de la clase media o media alta (Miraflores, San Borja, San Isidro, etc); incluyéndose algunos distritos de clase media baja, porque los ancianos que residían allí contaban con los requisitos exigidos en el proceso de muestreo.
En cuanto al estado civil, el sector mayoritario lo constituyen los ancianos viudos (46.9%), llegando a alcanzar a casi la mitad del total; seguidos muy de cerca por los ancianos que todavía conservan a su pareja (39.3%). Lo interesante de este dato es que si se toman los porcentajes de ancianos divorciados (2.2%), viudos (46.9%), separados (2.7%) y solteros (8%), en conjunto, se obtiene que cerca del 60% de la muestra vive en situación de "soledad conyugal"; vale decir, que no cuentan con una pareja con la cual compartir sus existencias. Esto no debe confundirse con aislamiento o abandono social, ya que en su mayoría estos ancianos forman parte de familias nucleares, en calidad de agregados. De esta manera, es poco común el caso de aquellos que viven completamente solos. Sin embargo el caso de "soledad conyugal" debe tomarse en cuenta por su influencia sobre la vida emocional y sexual de los ancianos.
Finalmente, en lo concerniente a la situación laboral de los sujetos de la muestra, se observa que ésta se halla conformada en su mayor parte por ancianos pensionistas o jubilados (36.3%); es decir, que gozan de un ingreso permanente gracias a su trabajo desempeñado a lo largo de varias décadas. En segundo lugar están los ancianos que se dedican exclusivamente a realizar labores domésticas (32.3%), como parte de sus obligaciones familiares (en especial las ancianas amas de casa). Aunque no reciben ingresos por este concepto, esto no excluye que perciban ingresos de otro tipo, como rentas, ayuda de familiares, etc. Luego vienen los ancianos que al momento de ser entrevistados se encontraban laborando (13.7%), siendo éstos en su mayor parte profesionales liberales y comerciantes, que no están sujetos a un régimen de jubilación forzosa. Por último, están los que no realizan ninguna labor importante o destacable dentro o fuera del hogar (los desocupados) y que tampoco son pensionistas, conformados en su mayoría por los más longevos (10.6%), y aquellos que realizan trabajos eventuales, pequeños oficios, aunque su sustento no depende por entero de su realización, sino que lo hacen por costumbre, por mantenerse ocupados, o por facilitarse un ingreso extra (7.1%).
El instrumento utilizado en la investigación estuvo conformado por cuatro secciones de la "Encuesta de actitudes y condiciones de existencia", aplicada por Bibolini, Cano y Vásquez (1990) en su investigación sobre ancianos de sectores marginales de Lima. En su primera sección buscaba recabar información general sobre su situación socio-económica y demográfica, que permita clasificar a los ancianos. En la segunda sección se incluyeron 30 items de la escala de salud mental del Indice Médico de Cornell. Estos items eran representativos de las siguientes 10 secciones del IMC: G (sistema nervioso); I (fatigabilidad); L (hábitos de vida); N (depresión); P (sensibilidad); Q (cólera); O (ansiedad); M (insuficiencia o inadecuación); J (hipocondriasis); y R (antecedentes de salud mental). Estos items debían contestarse con SI o con NO, según correspondiera a la realidad de cada anciano. De tal manera, el puntaje podía variar de 0 a 30, otorgándose un punto por cada SI. La tercera sección pretendía indagar sobre diversos aspectos de la autopercepción del envejecimiento. Se incluyeron items que buscaban hacer meditar al anciano sobre los diversos cambios que ha observado en su apariencia física, en el funcionamiento de su organismo, y en su forma de ser. Con la cuarta sección se evaluó la autonomía funcional de los ancianos; es decir, la capacidad de valerse por sí mismos socialmente y de interaccionar con el entorno de forma independiente. Para ello se elaboraron 16 items que representan actividades sociales específicas, que suponen un nivel determinado de autonomía según que el sujeto los pueda realizar o no.

1) Salud Mental: En lo que respecta a esta área de investigación, se halló lo siguiente:
- Los ancianos de la muestra se caracterizan por presentar dificultades para responder con eficacia a los estímulos del medio. En especial, se observa que ellos se perciben lentos para reaccionar, tendiendo también a equivocarce en sus respuestas y en el procesamiento de la información que se recibe del entorno (56.6%). Esto parece corroborar, en cierta medida, el estereotipo ampliamente difundido acerca de la lentitud de los ancianos.
- El problema que destacan en segundo lugar se ubica dentro de la esfera de la afectividad. Al respecto, los ancianos proponen como una dificultad especial en sus vidas la extremada sensibilidad que los caracteriza; por ello, la mayoría tiende a ofenderse con facilidad o, en su defecto, a mostrarse tímidos o inhibidos (45.9%).
- A esto se agrega, en tercer lugar, que su relación con el mundo está marcada por la ansiedad. Un sector importante de ancianos manifiesta que se enfrenta a su realidad cotidiana con una gran carga de temores y preocupaciones. Entre ellos destacan los referidos a su estado de salud. Es por ello que el anciano de clase media se muestra hipocondríaco, dado que su preocupación por las enfermedades y los achaques tiende a ser excesiva (43.3%).
- De otro lado, también se ven afectados por el cansancio y la fatiga constante (38.4%), lo que les produce, al parecer, alteraciones en el sueño (39.6%) y propensión a encolerizarse o irritarse (39%) a la manera de un cuadro "neurasténico" (aunque este término ya está en desuso) (Kolb, 1978).
- El panorama descrito hasta el momento parece corroborar lo sostenido de manera general por Mishara y Riedel (1986), respecto a los problemas de salud mental que se presentan asociados a la edad. Del mismo modo, coinciden con lo hallado por Bibolini, Cano y Vásquez (1990) con los ancianos de sectores marginales.
- Aunque no se hallaron diferencias en los niveles de salud mental de los ancianos varones y mujeres, ya que el número de síntomas que aquejan a los individuos de uno y otro sexo son similares en promedio (6.2 y 6 respectivamente), si se encontraron rasgos interesantes en relación a los síntomas específicos para cada sexo. Así, se tiene que, tomados individualmente, casi todos los problemas psicológicos evaluados se encuentran más extendidos entre las ancianas que entre los ancianos. Esto quiere decir que son las mujeres que arriban a la tercera edad quienes tienden a verse más afectadas por su situación de ancianas, repercutiendo esto en su integración psicológica y emocional, y en el funcionamiento de su sistema nervioso. Ello concuerda nuevamente con la situación de las ancianas de los sectores menos pudientes, mencionada anteriormente, que también presentan graves dificultades de salud mental (Bibolini, Cano y Vásquez 1990). Entonces, se puede afirmar hasta cierto punto, que el sector femenino de los ancianos es el que cuenta con menos recursos para afrontar la vejez saludablenente (a pesar de lo que dicen las estadísticas demográficas, en el sentido de que las mujeres sobreviven a los varones) constituyendo, así, un grupo de alto riesgo en salud mental.
- De otro lado, tampoco se halló relación significativa entre la edad de los ancianos y su salud mental. Vale decir que, tomado en general, el hecho de envejecer no acarrea necesariamente una mayor cantidad de problemas de salud mental. Al igual que en el caso de salud mental y sexo, la relación debe buscarse en lo específico. Se quiere decir con ello que sólo algunos problemas concretos parecen acentuarse a medida que se envejece. Se ha encontrado, por ejemplo, que los problemas de insuficiencia o inadecuación frente al medio tienden a aumentar con la vejez, haciéndose más evidentes en los ancianos de 85 años. Lo mismo se puede decir en cuanto a la preocupación por las enfermedades, la fatigabilidad, y la tendencia a irritarse o ser colérico.
- Con esto se tiene que, al igual que el grupo de las mujeres, el sector de los más longevos también constituye un sector de alto riesgo en salud mental.
2) Percepción del envejecimiento: Lo más destacable en este rubro es lo siguiente:
- Los ancianos de la muestra al describir los rasgos de vejez que son más notorios en sus personas tienden a resaltar más los cambios ocurridos en el plano físico. Por lo observado, se puede decir que percibirse viejo en la clase media limeña es percibir cambios en la apariencia física: menos cabello, canas (91.2%); manchas y arrugas en la piel (81.1%); mayores problemas de visión y de audición (74.9%); déficit en la fuerza muscular (59.7%), etc. Es decir, la metamorfosis típica del anciano de cualquier latitud. A esto se agrega una característica psicológica, como es su fuerte apego al pasado (57.2%), ya sea bajo la forma de recuerdos (rumiar el pasado) o asumiéndolo como un modelo para el presente.
- La influencia del sexo y la edad sobre la forma como los ancianos perciben su proceso de envejecimiento, se presenta de manera similar a lo que se observó en salud mental. Aquí también se encontraron promedios similares entre hombres y mujeres, en cuanto a la cantidad de rasgos que se autoatribuyen (12.8 y 14.6 respectivamente).
- Tampoco hay una asociación significativa entre el paso del tiempo y el número de rasgos que perciben perciben en sí mismos. Donde sí se nota la influencia de las dos variables mencionadas es en la percepción de rasgos específicos. Es el caso, por ejemplo, de la presencia de manchas y arrugas en la piel, que son más destacadas por las mujeres y por los ancianos (varones y mujeres) mayores de 85 años; y la disminución de la fuerza muscular, más sentida por los hombres y por el sector mayor de 85 años.
- A este respecto, el factor social y los roles genéricos parecen ejercer una fuerte influencia. Las mujeres toman más en cuenta el cambio en su apariencia externa, vinculada a la belleza, coquetería y femineidad; los hombres, por su parte, resienten más la debilidad física pues está asociada al trabajo duro, la agresividad y la protección al sexo débil. Su pérdida puede ser vista como una disminución de la virilidad y un aumento de la dependencia (Acevedo, 1985).
- Dentro de la percepción del envejecimiento, cabe llamar la atención sobre la explicación (atribución de causas) que los ancianos realizan de su vejez, y sobre la rapidez con que ésta se instaura para ellos. El criterio cronológico (esto es, explicar la vejez por el paso del tiempo y la acumulación de años), que fue destacado en primer lugar por los ancianos pobres de Lima (Bibolini, Cano y Vásquez, 1990), es también el que prima en el sector de clase media (76.1%), y en especial, entre los varones (83.3%). Las mujeres también lo destacan (71%), aunque hacen mención además de otras causas, como las enfermedades sufridas (16.1%) y el tipo de vida que han llevado (16.1%). Sobre esto último, la diferenciación de roles vuelve a prevalecer: las mujeres ancianas han vivido la mayor parte de su vida sujetas a criterios machistas, que las han condicionado para el sacrificio y el sufrimiento (especie de desesperanza aprendida). No en vano, un tercio de la muestra está conformado por amas de casa.
- El criterio cronológico parece perder vigencia a medida que el sujeto se vuelve más longevo; es decir, que la vivencia de la vejez va socavando esta explicación tan simple y añadiéndole otras explicaciones.
- El ritmo del envejecimiento es percibido de forma diferente por hombres y mujeres. La mayoría de los varones (59.1%) piensa que envejece de forma lenta o poco a poco. Las mujeres, en cambio, en su mayor parte (52.7%) ven este proceso como algo normal, ni lento ni rápido.
- La edad también parece influir sobre la percepción de la rapidez del envejecimiento. La vejez en sus inicios es percibida como un proceso lento, el mismo que cambia hacia una visión de normalidad hacia los 85 años. Esto hace suponer que los ancianos más longevos se van "acostumbrando" a su vejez, que la comienzan a vislumbrar como algo natural.
- Antes de pasar a comentar la tercera variable de estudio, se creyó conveniente hacer mención de la correlación hallada entre salud mental y percepción del envejecimiento. Esta relación, que se manifiesta como sustancial o marcada (0.62), hace suponer una influencia negativa de los problemas psicológicos sobre la autopercepción de los ancianos y viceversa. La presencia de características tales como ansiedad, irritabilidad, sensación de insuficiencia para actuar frente al medio, sensación de inutilidad, entre otras, puede llevar a los ancianos a sobre valorar (y en algunos casos extremos, a crear y/o acelerar) algunos rasgos propios de la vejez. De igual modo, cabe suponer que la presencia de dichos rasgos y su efectos en las vidas de las personas evaluadas puede generar problemas psicológicos, ya que, al parecer, las limitaciones que conllevan y la marginación social que les es concomitante, terminan por afectar el equilibrio interno de los individuos. Lo más probable es que exista una influencia recíproca entre ambos factores, los mismos que a la manera de un círculo vicioso se retroalimentan mutuamente.
3) Autonomía Funcional:
- Entre las principales características de esta área se destacan los problemas para movilizarse a lugares distantes (40.9%), preparar sus alimentos (32.7%) y conseguir las cosas que necesitan (29.6%). Aquí, al igual que con las variables anteriores, no se notó la influencia del género sobre el nivel total de autonomía funcional.
- Tampoco se halló relación significativa entre la limitación general para valerse por sí mismos y la edad de los ancianos. La influencia del sexo y la edad debe buscarse en las limitaciones específicas, es decir, en las dificultades concretas que experimentan los ancianos. Por ejemplo, la proporción de mujeres que tiene problemas para movilizarse a lugares distantes (51.6%) es el doble que la de los varones (25.8%), ocurriendo exactamente lo contrario en el caso de los ancianos que tienen problemas para preparar sus alimentos (47% varones y 22.6% mujeres). La explicación para este fenómeno se puede hallar, nuevamente, en la diferenciación de roles genéricos. Por ejemplo, es sabido que las mujeres de hace 50 ó 60 años (en especial, las limeñas de clase media) no solían, por diversos motivos, desplazarse solas a lugares distantes, costumbre ésta que mantendrían desde su juventud. Si buscamos una explicación de otro tipo, esta tendría que abarcar también a los hombres, provocando un impedimento similar (lo cual, como ya se dijo, ocurre en una proporción muy inferior). No se niega la existencia de impedimentos reales (artritis, parálisis, desorientación, temor a perderse, etc.), pero estos conciernen más a casos aislados, de uno y otro sexo, y no pueden utilizarse para explicar el fenómeno general.
- De otro lado, los varones de generaciones pasadas no solían entrar en la cocina "para nada", por ser éste un "lugar de mujeres" (al respecto, es importante señalar que muchos de los varones de la muestra especificaron a los entrevistadores que no preparaban sus alimentos porque sus familiares u otras personas lo hacían por ellos). Las mujeres también tienen más dificultad que los varones para conseguir los bienes de consumo necesarios (22.7% y 34.4%). Esto parece estar asociado a la limitación anteriormente mencionada, dado que si no pueden movilizarse es difícil que puedan salir de compras.
- En cuanto a la influencia de la edad sobre la autonomía funcional, no se notó una correlación significativa entre la acumulación de años y el nivel general de dependencia. La influencia, como en los casos anteriores, debe buscarse en las limitaciones específicas.
Es evidente que los fenómenos descritos deben estar determinados por diversas causas, pero, creemos entender, las principales deben buscarse en la diferenciaión de roles genéricos que rigen en sociedades como la nuestra. La discriminación que sufren las mujeres en el campo laboral, económico, familiar y demás, debe producir un efecto acumulativo que, a posteriori, redunde en una vejez más problemática. En este sentido, la teoría de la continuidad de Atchley (Mishara y Riedel, 1986) parece cumplirse: Una vida marginada y deficitaria (aunque esto en la clase media se da de manera diferente que en la clase baja) produce casi siempre una vejez con problemas. A ello puede contribuir el hecho de que la mayoría de sujetos de la muestra son jubilados o desocupados. Al no tener una actividad significativa actual llenan su tiempo pensando en lo ya vivido. Dicha situación coincide con lo que Simon de Beauvoir (1983) y Carlos Vivanco (1982) plantean, en cuanto a que en la tercera edad los cambios que se experimentan abarcan, en mayor o menor medida, todas las esferas de la vida. Ahora bien, el hecho de que los ancianos destaquen más los cambios físicos que los psicológicos parece estar asociado a la mayor notoriedad de los primeros y a su vinculación con el estereotipo que se maneja del viejo (viejo = arrugado y/o canoso).
En cuanto a la autonomía funcional, lo más resaltante es el estado relativamente aceptable de los ancianos de la muestra. Ello, en comparación al estado de marcada dependencia que caracteriza a la vejez pobre. Los problemas de autonomía son escasos y abarcan a un sector de la muestra más pequeño que aquel que es afectado por los problemas de salud mental o de percepción del envejecimiento. Los ancianos de clase media son más favorecidos que los viejos pobres por las condiciones materiales de existencia y las redes de soporte familiar. Sus necesidades están mejor satisfechas, y ello los conserva mejor en todos los aspectos (Beauvoir, 1983; Casals, 1982). La consecuencia es obvia: hay mayor independencia y libertad de acción en los de clase media, amén de tiempo libre. En síntesis, muchos problemas detectados en la autonomía funcional pueden explicarse a partir de la participación de factores individuales antes que colectivos o grupales. Entre estos se encuentran el aprendizaje, la experiencias vitales críticas, los accidentes y enfermedades, la educación, la ocupación, etc. No se puede descartar la influencia restrictiva que la sociedad ejerce sobre los ancianos, limitándolos en sus posibilidades de actuación, encasillándolos en modelos y patrones de "viejo", y recortándoles sus posibilidades de participación. Las diferencias encontradas en la forma de vivir y exteriorizar la vejez, entre los miembros de la clase media y baja, nos hace poner de relieve los factores sociales, refractados por cada individuo de manera peculiar.
No existe una vejez tipo sino múltiples vejeces; tantas como sociedades, culturas y clases sociales existen. Esta es la lección principal que se desprende de la presente investigación.
Las conclusiones principales son las siguientes:
1) No existen diferencias significativas en los niveles de salud mental, autonomía funcional y percepción del envejecimiento entre los ancianos varones y mujeres de la muestra. Tampoco existen relación significativa entre dichas variables y la edad de los ancianos.
2) Las variables género y edad antes que influir de forma general, se manifiestan de manera específica sobre ciertos aspectos de la salud mental, la autonomía funcional y la percepción del envejecimiento, y sobre algunos grupos de ancianos, como son las mujeres y los más longevos.
3) En cuanto a salud mental, los ancianos presentan más problemas en las áreas de insuficiencia frente al medio, sensibilidad, ansiedad, hipocondríasis, fatigabilidad e irritabilidad.
4) En cuanto a percepción del envejecimiento, los ancianos destacan los cambios en su apariencia externa, déficits sensoriales y de fuerza muscular, y variación de su percepción del tiempo.
5) En lo que respecta a la autonomía funcional, los ancianos destacan por poseer un nivel aceptable de recursos para actuar con independencia frente al medio.
6) Se detectó una relación suntancial entre la presencia de problemas de salud mental y la percepción del envejecimiento.

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

1) BEAUVOIR, S. La vejez. Buenos Aires. EDHASA, 1985.
2) BIBOLINI, A., CANO, E., y VASQUEZ, C. Condiciones de existencia y actitudes ante la vida en ancianos de poblaciones urbano﷓marginales de Lima. Lima: AMIDEP, 1990.
3) CASALS, I. Sociología de la ancianidad. Madrid: Mezquita, 1982.
4) Centro Internacional de Gerontología Social. "Consideraciones demográficas". En: Programa de formación en gerontología. Lima: CIGS. pp 7﷓60, 1986.
5) KOLB, L. Psiquiatría clínica moderna. Mexico: Científico Médica, 1978.
6) MISHARA y RIEDEL. El proceso de envejecimiento Madrid: Morata,1986.
7) RICKETTS,P. "Los jóvenes peruanos de hoy". En: Expreso. Lima: 15 de setiembre de 1991. p. A14, 1991.
8) UGARTE, C. "El estado de salud". En: Temas poblacionales I. Lima: AMIDEP, 1986.
9) VIVANCO, C. Tercera edad Lima: Pablo Villanueva editor, 1982.

CONSEJERIA PSICOLOGICA

César E. Vásquez Olcese[1]

“Hay quienes no pueden aflojar sus propias cadenas
y sin embargo pueden liberar a sus amigos”
- Federico Nietzsche -


La personalidad y su crecimiento.-

Definición de personalidad. La personalidad ha sido definida de múltiples maneras, según han habido diversos teóricos sobre ella. No podemos aspirar a una concepción y a una definición únicas. En lo que sí parece haber consenso es en el hecho de que la personalidad se forma en la interacción con los demás, con los otros significativos, y que las experiencias resultantes de esta interacción repercuten y moldean nuestra herencia biológica. Es decir, que somos el resultado de lo social y lo biológico.

Gordón Allport es uno de los más importantes teóricos de la personalidad. Su definición de la misma es la siguiente: “Personalidad es la organización dinámica en el interior del individuo de los sistemas psicofísicos que determinan su conducta y su pensamiento característicos”. Analicemos los componentes de esta definición.

Se considera que la personalidad es una organización porque está constituida por configuraciones, niveles, jerarquías y estructuras de hábitos, ideas y formas de sentir, que dirigen y se manifiestan en la conducta. Este término implica su opuesto recíproco de desorganización, que hace referencia a las personalidades anómalas.

El término psicofísico nos recuerda que la personalidad no es ni exclusivamente mental ni exclusivamente neural (física). Su funcionamiento requiere de ambos en unidad dialéctica. La base biológica es el temperamento.

Sistema. Todo sistema es un complejo de elementos en mutua interacción. Una costumbre es un sistema, como lo es también un sentimiento, un rasgo o característica, un concepto, un estilo de conducta. Estos sistemas existen en el organismo en estado latente incluso cuando no son activos. Son nuestro potencial para la acción.

Determinan. La personalidad es algo y hace algo. Los sistemas psicofísicos latentes, cuando son llamados a la acción, motivan o dirigen una actividad y un pensamiento específico. Todos los sistemas comprendidos en la personalidad han de considerarse como tendencias determinantes.

Característicos. Todo pensamiento y toda conducta son característicos de la persona, únicos y existentes solamente en un individuo. Incluso los actos y los conceptos que aparentemente compartimos con otros son en el fondo individuales e idiosincrásicos.

Conducta y pensamiento. La conducta y el pensamiento son producto de la personalidad, al igual que las emociones y sentimientos, y en su conjunto son el vehículo para adaptarnos a la realidad.

Campo experiencial y self. Carl Rogers denomina “campo experiencial” al conjunto de experiencias que tiene el organismo en interacción con su entorno, en un momento dado, y que potencialmente pueden acceder a la conciencia. El self, sí mismo o Yo, es la parte del campo experiencial que puede ser representada verbalmente, es decir, hecha conciente e identificada como propia del sujeto; es todo lo que en un momento determinado podemos decir que somos nosotros: “tengo tales y cuales emociones, mi inteligencia y aptitudes son así o asá, mis habilidades son estas, mis deseos y necesidades aquellos, etc.” De todo lo que experimentamos de nosotros mismos, identificamos, con cierta continuidad en el tiempo, un conjunto de rasgos y cualidades que nos dan identidad: “esto soy” “esto puedo” “esto valgo”; a eso le denominamos “self”. Pero este self es sólo un porcentaje mínimo de lo que realmente somos y que aún no hemos descubierto ni verbalizado.

Una cualidad del self es que está en constante movimiento, como una célula, expandiéndose y contrayéndose, incorporando y expulsando experiencias e ideas, abarcando más o abarcando menos del campo experiencial, es decir, representando más o menos de nosotros mismos. De ahí que nuestro self, nuestro autoconcepto, no permanezca estático; que cambie constantemente.

Ahora bien, dado que el self es básicamente verbal, y que las palabras connotan juicios de valor, nuestro self y sus cualidades se verán inexorablemente ligadas a apreciaciones valorativas provenientes del exterior, de nuestros padres y criadores, y que nosotros internalizamos (introyectamos: introyectos) y asumimos como propios. Si el ambiente que nos rodeó y nos rodea es más o menos aceptador, nutritivo y empático frente a nuestras necesidades, entonces nuestros introyectos serán relativamente favorables, reales y facilitadores del autodescubrimiento y la autoexperiencia. Si el ambiente y los introyectos son descalificadores y agresivos, nos negaremos a experimentar lo suficiente por temor y aceptaremos como propios, sin ponerlos a prueba lo suficiente, los introyectos ajenos; estos introyectos muchas veces no corresponderán a la realidad, y desarrollaremos así lo que se conoce como “falso self” o “self incongruente”.

Self congruente e incongruente. Si consideramos que el campo experiencial es el territorio y el self es el mapa de dicho territorio (no sólo cognitivo, sino también afectivo-valorativo), el “self congruente” vendría a ser un mapa que refleja casi fielmente el territorio, y además enfatiza y resalta sus cualidades, haciéndolo atractivo de visitar. El “self incongruente”, en cambio, sería un mapa que corresponde poco con el territorio y encima enfatiza lo negativo, haciendo del paseo una labor tediosa, frustrante y que asusta. Es fácil deducir cuál de las dos personas, el congruente o el incongruente, será más eficaz y eficiente en su actividad; cuál tendrá más facilidad para elegir con éxito, conociendo cuáles son sus recursos y limitaciones reales, sintiéndose apoya por sí mismo, y cuál dará “manotazos de ciego” por guiarse con un mapa falso.

Condiciones para el paso de la incongruencia a la congruencia. Toda persona, dice Rogers, tiene el potencial innato de crecer hacia la congruencia, desarrollando un self auténtico que refleje lo que es y lo ayude realmente a desenvolverse en el medio. Aún en medio de nuestra limitaciones genéticas y biológicas podemos desarrollar un grado adecuado de congruencia. No obstante, “las personas de funcionamiento cabal”, como él las denomina, no son precisamente abundantes. Esto, creemos, se debe a que la calidad del entorno en que vivimos y los introyectos que recibimos contrarrestan negativamente dicha tendencia innata.

Podríamos usar la siguiente metáfora: la semilla del crecimiento cabal y congruente está presente en todos nosotros, aunque no en la misma proporción ni representando a la misma especie vegetal (sino todos seríamos aburridos clones). Para que esta semilla crezca necesita un terreno rico en tres sustancias básicas: aceptación incondicional, empatía y autenticidad. Con esto presente empezaremos explorarnos, a conocernos, a valorarnos y a desarrollar lo que podemos y queremos ser a cabalidad.

Creemos firmemente que un ambiente facilitador para el crecimiento puede y debe gestarse en la consejería y la tutoría. La relación de ayuda que exponemos a continuación abunda en ello.

La relación de ayuda.-

En sus libros “Orientación psicológica y psicoterapia”, “Psicoterapia centrada en el cliente” y “El proceso de convertirse en persona”, Carl Rogers realiza una serie de planteamientos tendientes a esclarecer su posición frente al counseling, el proceso terapéutico, la personalidad y la naturaleza humana. En dichos textos establece la siguiente hipótesis como eje de toda su concepción psicológica: "Que el individuo tiene la capacidad suficiente para manejar en forma constructiva todos los aspectos de su vida que potencialmente pueden ser reconocidos en la conciencia" (Rogers, 1972, 1978). Dicha hipótesis es, a nuestro entender, el planteamiento esencial del enfoque, y, a su vez, lo que genera mayores polémicas. Veámosla con mayor detenimiento.
Rogers asume -en base a datos empíricos, según dice- que existe en todo ser humano una tendencia innata a la actualización, esto es, al desarrollo progresivo y a la superación constante, si se encuentran presentes las condiciones adecuadas (Rogers y Kinget, 1971). Algo similar a la autorrealización, también innata, que proponen Maslow y May y todos los demás psicoterapeutas humanistas (Frick, 1973), y a la autorregulación organística de Fritz Perls (Perls, 1987).
El hombre, dice Rogers, es positivo por naturaleza, y por ello requiere respeto absoluto, especialmente en cuanto a sus aspiraciones de superación (Di Caprio, 1976). De ello se desprende que está contraindicado para el consejero realizar todo tipo de conducción o dirección sobre el individuo; todo tipo de diagnóstico o interpretación, porque ello constituiría un atentado contra las posibilidades del sujeto y contra su tendencia a la actualización. Se recomienda situarse en el punto de vista del cliente, asumir su campo perceptual y trabajar en base a ello como una especie de alter ego. Incluso la palabra "cliente" es asumida de una manera especial: el cliente es aquella persona que responsablemente busca un servicio y participa del proceso terapéutico de la misma manera; aquella, explícita o implícitamente, conciente de su capacidad de desarrollo no utilizada, que no va "a ser ayudada" sino que trata de ayudarse a sí misma y participa activamente en el proceso. Se descartan del lenguaje rogeriano los términos paciente, enfermo, curación, diagnóstico, etc., porque connotan dependencia, limitación y falta de respeto por la persona.
Esta actitud frente a la dignidad del cliente, la aceptación incondicional y el respeto que se le tiene cobran una importancia tal que se les consideran factores que favorecen u obstaculizan (de faltar) la adquisición del enfoque centrado en el cliente. Aceptación y respecto deben estar enraizados en la personalidad del consejeto o tutor, formar parte esencial de su ser, y ello pasa, antes que nada, por aceptarse a sí mismos.
En síntesis, la hipótesis central propone que el ser humano puede, si se le presentan las condiciones adecuadas, desarrollarse o actualizarse, ampliar sus capacidades y ser conciente de lo que experimenta a fin de poder auto controlarse. "No se puede manejar eficazmente lo que no se percibe concientemente", propone Rogers. De allí la necesidad de ampliar el concepto de sí mismo del cliente, su self, y de incluir en él todo (o casi todo) lo que vivencia. Pero no se pretende hacerlo actuando sobre él sino, como dice Kinget, "acompañándolo" en la experiencia, brindándole las condiciones requeridas y dándole seguridad (Rogers y Kinget, 1971).
En este contexto teórico, la ayuda viene a ser “...toda relación en la que al menos una de las partes intenta promover en el otro el crecimiento, el desarrollo, la maduración y la capacidad de funcionar mejor y enfrentar la vida de manera más adecuada...”; “...relación en la que uno de los participantes intenta hacer surgir, en una o ambas partes, una mejor apreciación y expresión de los recursos latentes del individuo y un uso más funcional de estos” (C. Rogers). Ayudar, entonces, más que solucionar ES PROMOVER Y FACILITAR, creando condiciones adecuadas para que se de el impulso innato al crecimiento. No es sufrir por el otro, ni desvivirse por los demás negándose a sí mismos; no es hacer por los demás sino inducir a que ellos hagan por sí mismos.
La relación de ayuda tiene las siguientes características:
a. Tiene lugar por consentimiento mutuo de los participantes: no se puede ayudar por obligación ni nadie puede ser obligado a que lo ayuden. Para que sea útil no puede haber presión ni coerción.
b. En la relación de ayuda se expresa afecto: el cliente tiene el derecho de depositar en el consejero todos los afectos que surjan, y éste debe estar en condiciones de soportarlos y dar el holding correspondiente. Los únicos afectos que el consejero o tutor puede dar son la aceptación, la autenticidad y la empatía. Lo más personal e íntimo se lo guarda para su propio consejero.
c. La relación de ayuda tiene sentido: trata de experiencias directas y personales que le dan significado; de allí que no se trate de un aleccionamiento ni de darle “charlas”, sino de explorar, reconocer y aceptar lo que el cliente es.
d. En la relación de ayuda se manifiesta la persona total: se respeta al individuo y su integridad. Supone honestidad intelectual y emocional entre los participantes; no hay lugar para el fingimiento.
e. La relación de ayuda se da porque el cliente necesita comprensión, un ambiente facilitador del crecimiento, información, vínculos reparadores, etc. Las necesidades principales son las del cliente, las de consejero pasan a un segundo plano.
f. La persona que ayuda es accesible y se muestra segura: reconoce para sí sus límites, y aunque no tenga toda su vida solucionada no mezcla sus problemas con los del cliente ni lo usa para sentirse bien consigo mismo. Se muestra cordial y dispuesto a escuchar.
g. La relación de ayuda es una situación estructurada: tiene ciertas reglas, límites, objetivos y procedimientos. Exige roles y capacidades diferenciadas. No es una simple charla entre amigos.
h. Promueve el cambio: consejero y cliente aprenden el uno del otro y el resultado es el cambio, es decir, formas diferentes y más adaptativas de pensar, sentir y comportarse, resultado del trabajo conjunto.
Tal vez la relación de ayuda puede quedar más clara en su esencia si resaltamos lo que ésta no es. Al respecto Charles Patterson plantea lo siguiente:
a. No es el suministro de información, aunque durante el proceso de ayuda ésta pueda proporcionarse.
b. No es dar consejos, sugerencias o recomendaciones.
c. No es influir, abierta o sutilmente, sobre las creencias o conductas por medio de la persuasión, creencias o convicción, por más indirectas o inocuas que puedan ser. No queremos que el aconsejado esté hecho a nuestra imagen y semejanza.
d. No consiste en influir sobre la conducta mediante advertencias, amenazas, prevenciones u otros modos de obligar sin el empleo de la coerción o la fuerza física (la disciplina y la labor pseudo policiaca no es counseling ni ayuda).
e. No consiste en la selección y distribución de los individuos para las diversas tareas y actividades.
f. No consiste solamente en realizar entrevistas, sino en la actitud con la que éstas se llevan a cabo.

Counseling y psicoterapia.-

La relación de ayuda puede manifestarse de muchas maneras, pero para los fines que perseguimos resaltaremos las dos principales:
a. El counseling, y
b. La psicoterapia
En lo que sigue abordaremos y profundizaremos en el counseling, así que ahora sólo revisaremos brevemente qué es la psicoterapia y cuáles son las diferencias básicas con la consejería.
La psicoterapia es un tipo de ayuda en el cual un profesional entrenado (exclusivamente psiquiatras y psicólogos con formación), utilizando determinados enfoques teóricos y técnicas, trata de inducir cambios importantes en la personalidad y la conducta del cliente. Este cliente adolece de dificultades que trascienden lo meramente adaptativo o coyuntural, y hacen suponer trastornos de personalidad o enfermedad mental. Sus problemas se manifiestan a través de signos y síntomas estructurales. La psicoterapia es una forma de tratamiento y tiene un carácter curativo. El counseling es preventivo, dirigido a personas sanas que atraviesan por dificultades situacionales que implican el escoger o el ejecutar, y que requieren apoyo emocional. Básicamente el counseling surge para subsanar ciertas carencias de apoyo que toda persona necesita en momentos claves de su vida, y que lamentablemente la sociedad y la familia proporcionan cada vez menos. En una familia funcional el rol del consejero correspondería de manera natural al grupo familiar en su conjunto; pero al fallar éste se crea un reemplazo en el tutor o consejero.
En síntesis, la psicoterapia tiene un carácter curativo, es más profunda, dura más, requiere de una formación más especializada y se avoca a problemas que entrañan fallas esenciales de la salud mental. En counseling es preventivo, “superficial”, requiere de menos especialización y se avoca a la superación de crisis y situaciones problemáticas pero no a fallas de la personalidad.
Counseling

- Capacita al individuo para que utilice sus recursos con mayor eficiencia y eficacia en el afronte de problemas (terapia de cambio mínimo).
- Se centra en la solución de problemas específicos y no arraigados.
- Se centra en partes sanas a desarrollar; busca lo normal aún en personas anormales.
- Trabaja con clientes cuyo nivel de malestar interfiere o quebrante, pero no incapacita, limita o desintegra.
- Preventivo, superficial y breve.
- Busca cambiar aspectos disfuncionales o anormales de la personalidad.
Psicoterapia
- Trata de modificar el nivel de ansiedad, las defensas y otros hábitos generaliados de respuesta.
- Se centra en debilidades a superar. Busca anormalidades en personas normales.
- Pacientes con niveles de ansiedad, malestar por encima de lo adaptativo.
- Curativo, profundo, extenso.

Aproximación teórica al counseling.-


El uso de la palabra "COUNSELING" en inglés, se ha convertido en un término técnico. La traducción no es precisa y pueden usarse diversos términos para referirse a ella: Orientación, consejo, consultoría, asesoría...hasta tutoría. Lo mejor, creemos, es usar el vocablo inglés a fin de ahorrarnos engorrosas discusiones, ya que los términos mencionados no son totalmente sinónimos, y entrañan sutiles diferencias semánticas.
El counseling es una profesión nueva en Sudamérica, aunque hace más de cincuenta años que existe en los Estados Unidos, Europa, Canadá, y más recientemente en la India, Japón, China y México.
Es una subdivisión de la Ciencia Psicológica y una especialidad en sí misma, que brinda la posibilidad de ayudar a personas normales, en sus crisis y angustias cotidianas. El counseling es un proceso de apoyo, es una filosofía que trata de definir un saber estar con las personas. Son técnicas de apoyo emocional, que con su manejo adecuado en manos de profesionales, son capaces de ayudar a las personas a resolver sus propios conflictos, si se les da la oportunidad. El aspecto más importante del counseling es la elaboración de los sentimientos.

También se ocupa del sufrimiento común del ser humano, no de la patología mental. Su finalidad es facilitar un aprendizaje cognitivo-emocional para la prevención, el cambio y el desarrollo personal.
Pone énfasis en crear salud para evitar la enfermedad, usando nuestras facultades y talentos, y ayuda a descubrir por sí mismo el sentido de la vida.


Es tarea del Counselor brindar un clima de encuentro, de libertad y de amor. El consultante debe estar dispuesto a revisar sus actitudes y conductas, y además asumir la responsabilidad sobre sí mismo.
Se trabaja en forma individual o grupal y se usan recursos lingüísticos, corporales e imaginación.
Son acciones terapeuticas cortas cuya duración varía entre algunas semanas a unos pocos meses, según el caso.
El COUNSELING se va insertando en el ámbito educativo, laboral y también en el área hospitalaria como en clínicas privadas, apuntando a la calidad de vida de todos.

Reglas básicas del counseling.-

Cuenta con ocho normas de apoyo emocional que deben estar siempre presentes y que deberíamos aplicarlas en nuestra labor como tutores y consejeros. Éstas son:

- No juzgues
- Sé empático
- No des consejos
- No preguntes nunca por qué…
- No tomes la responsabilidad del problema del otro
- No interpretes la situación del otro
- Concéntrate en el aquí y el ahora
- Concéntrate primero en los sentimientos


En muchas ocasiones, nuestra propia intuición nos hace actuar usando algunas o todas de estas normas, pero es importante, si queremos evolucionar a un mayor reconocimiento de nuestra labor tutoral, que seamos conscientes de por qué usamos estas normas y hacia dónde llevan.

- No juzgues.

Nuestra labor no es la de juzgar a nadie, y menos a las personas que buscan consejo en nosotros. En nuestro quehacer diario cometemos el error de establecer una sentencia de culpabilidad o no culpabilidad a las conductas de las personas, con lo cual reeditamos el ambiente descalificador que llevó al aconsejado a la crisis o problema que lo aqueja; es decir, no ayudamos en nada. Muy al contrario, el consejero o tutor debe crear un ambiente de aceptación –poco usual en nuestro medio, por lo demás- a fin de que la persona se anime a explorarse a sí misma y supere sus dificultades. Aceptar al consultante no significa estar de acuerdo con él ni compartir sus creencias; significa, lisa y llanamente, evitar juzgarlo o criticarlo. Alcanzar esta meta implica haber recorrido el 50% del camino de un proceso de orientación o consejo.

- Sé empático.

Definimos empatía como el proceso de colocarse, cognoscitiva y efectivamente, en la situación del otro, de procurar entender sus sentimientos, vivencias y el significado personal de sus experiencias más importantes, dejando de lado en lo posible nuestro propio campo experiencial. La aplicamos mediante :

· La escucha activa: en principio...callarse y escuchar con atención al otro, poniendo énfasis en lo que pasa aquí y ahora, en su marco de referencia interno, tratando de no anticiparnos a lo que va a ocurrir; tratar de captar el significado emocional de lo que dice en lugar de centrarnos sólo en los hechos o anécdotas narrados. En pocas palabras, sensibilizar el oído al discurso emocional del interlocutor. Además, comunicar al cliente lo que hemos captado en él con fines de retroalimentarlo y facilitar su autoconocimiento.
· La postura corporal empática:
o Mirar a los ojos.
o Hacer señales con la cabeza en señal de aliento.
o Copiar sutilmente las expresiones del aconsejado para demostrarle empatía.
o Adoptar una postura cordial, relajada y abierta inclinándose ligeramente en dirección al cliente.

Cabe establecer una diferenciación entre simpatía y empatía, para que no caigamos en errores. La simpatía es superficial, y hasta cierto punto entraña sentimientos de pena, lástima, solidaridad, cortesía, condolencia o similares, pero desde una actitud de “estar fuera del marco referencial del aconsejado”. El consejero que “simpatiza” no se esfuerza por entender usando las claves mentales del otro sino conservando las suyas propias, y es desde allí que juzga y simpatiza. Obviamente, esto no es de mucha ayuda, pues no hay un verdadero acompañamiento emocional, que es lo verdaderamente terapéutico en esta clase de relaciones. La empatía, en cambio, supone un renunciamiento personal momentáneo; un tratar de asumir al otro en todo lo posible a fin de comprenderlo.

No siempre vamos a poder empatizar con todo el mundo y esto no significa que no seamos buenos consejeros. Pero si que es verdad que aunque no podamos empatizar si que podemos tratar de averiguar qué sentimientos tiene la otra persona en esos momentos. Esto de por sí ya es bastante ayuda.

- No des consejos

Curiosamente lo que menos se recomienda a un “consejero” es aconsejar. Si partimos del principio básico del counseling, el cual dice que la persona es capaz de resolver sus propios conflictos si se le dan las condiciones psicológicas adecuadas, dar consejos puede ser innecesario y hasta contraproducente, pues decirle a la persona lo que debe hacer violaría este principio básico, ya que implicaría que nosotros, los “aconsejadores”, sabemos mejor que él lo que debe hacer con su vida. Además, casi siempre, de todo el tiempo que estemos con el aconsejado, seguramente no se va a acordar de lo que le hayamos dicho pero sí que se acordará de cómo se sintió con ese profesional. Obviamente esto tiene sus excepciones; hay casos, muy puntuales y concretos, donde un consejo puede ser tolerado, pero no exageremos.

- No preguntes nunca (o casi nunca) por qué

La vía regia para la superación de los conflictos y problemas es la toma de contacto y la exploración de las emociones y sentimientos; esto lleva al autoconocimiento y al cambio positivo. La búsqueda de “porques” nos aleja de esta meta y nos lleva automáticamente a la racionalización y al autoengaño. El por qué nos empuja a buscar la causa de la causa de la causa... y para eso el consejero o el tutor no son necesarios. Si necesitamos hacer preguntas, más útil resulta el “cómo”. Preguntar cómo suceden las cosas nos lleva a centrarnos en los procesos y a una mayor toma de conciencia. El por qué, además, lleva también a buscar culpables y/o responsables, y a evadir nuestra propia responsabilidad por lo que nos sucede.

- No tomes la responsabilidad del problema del otro

Un fenómeno que recién se empieza a estudiar y que aqueja a las personas que ejercen profesiones de ayuda (entre ellas los maestros y consejeros) es el llamado “síndrome del quemado”, del burnout o de Thomas. Esto es, un estado de estrés permanente y desgastador que acarrea trastornos psicosomáticos y puede llegar a dejar fuera de combate a quien lo padece. Por ello es necesario aprender a no llevarse el trabajo y sus problemas a casa; no querer vivir por los demás ni solucionar los problemas ajenos a como de lugar. Como decía el maestro Humberto Rotondo, cuidarnos del “furor curandis”. Un principio básico del counsaling dice que la ayuda no puede ser obligatoria; no se puede ni se debe forzar a nadie a recibir nuestro auxilio, porque de ser así más nos estaríamos ayudando a nosotros mismos al sentirnos “útiles”, que a la persona aquejada. El verdadero profesional de la ayuda sabe que ésta tiene su momento, y que muchas personas que parecen necesitarla no siempre están maduras para recibirla. No está demás resaltar el hecho de que una persona que se siente demasiado involucrada por los problemas ajenos necesita, para sí mismo, ayuda. La excesiva solidaridad (así como la excesiva indiferencia) no son indicadores de salud mental.

- No interpretes la situación del otro

Interpretar es buscar el significado, oculto a la actual comprensión del aconsejado, de su conducta y sus experiencias. Interpretar es juzgar, y ya hemos dicho los factores nocivos de ello. El que interpreta muchas veces demuestra (a sí mismo, narcisísticamente) su sapiencia, pero pocas veces ayuda. Mucho más útil es reflejar las emociones de la persona, servirle de eco para que retome el contacto con sus propias experiencias. La interpretación, para ser de utilidad, tiene que darse en un contexto psicoterapéutico, y ello escapa a los objetivos de la tutoría.

- Concéntrate en el aquí y ahora

Todo lo que nos sucede, sucede en el aquí y ahora. Sin descuidar las experiencias del pasado, no nos centremos excesivamente en ellas; antes bien, analicemos básicamente el presente del aconsejado o las repercusiones actuales del pasado. Jugar a la arqueología con los aconsejados tampoco va a ser de mucha utilidad.

- Concéntrate primero en los sentimientos

Nos debemos preguntar siempre qué estemos ante un paciente ¿cómo se siente?¿Qué expresa? ¿Cómo lo expresa?. Su postura, su mirada, el tono de su voz. Desde el counseling y sin darnos cuenta estamos ofreciendo una terapia al paciente a la vez que nos produce una satisfacción a nosotros mismos el saber qué hemos actuado desde los sentimientos.

Orientación y consejo.-

El counseling puede ser dividido, para fines didácticos, en dos grandes rubros, como son la orientación y el consejo propiamente dicho.

- La orientación

Está dirigida a personas normales pero que requieren ayuda para aprender a tomar decisiones, y darle una estructura más clara a su vida. Se centra en facilitar el proceso de elección del cliente y le ayuda a elegir con éxito en aspectos vitales.

En la vida cotidiana se dan momentos en los que debemos tomar decisiones trascendentales para nuestra existencia, y por ello mismo y/o porque las condiciones que nos rodean no son favorables, se nos hace difícil elegir.

Todos podemos recordar momentos en los cuales nos vimos en la necesidad de optar por algo muy importante para nuestras vidas, y cuyas repercusiones no eran del todo previsibles. Seguramente dichos momentos estuvieron cargados de tensión, ansiedad y otros “síntomas” esperables y normales. Tal vez incluso no nos atrevimos a compartir esta situación con nadie y nos vimos cercados por la soledad y la desesperación. Elegir no siempre es fácil; puede llevar a un estado de crisis que requiere de alguien que nos ayude. Es aquí donde la orientación entra a tallar.

Aquí el profesional trata de crear esas condiciones favorables para facilitar que la persona elija y decida sobre su vida con libertad y sin miedo ni presiones. Se convierte en un facilitador: facilita la búsqueda y la obtención de la información necesaria (opciones) para la elección; fomenta el autoconocimiento del cliente para que estas decisiones vitales se den sobre bases sólidas y no sobre fantasías o falsas creencias; ayuda a evaluarlas; sopesa junto con el cliente su aplicabilidad, las posibles consecuencia para su vida, y la mejor manera de ejecutar lo elegido, monitoreando sus efectos.

El cliente al sentirse acompañado y comprendido se dará cuenta que él puede hallar las respuestas para las interrogantes esenciales de su vida. Que puede tomar decisiones sin el temor de equivocarse porque habrá descubierto en la relación de ayuda que los errores no tienen que ser necesariamente una catástrofe y hacernos miserables.

Ejemplos de casos típicos para orientación:

– Orientación vocacional y/o laboral.
– Elección de pareja / casarse o no / tener o no tener hijos.
– Realización de viajes y cambios de estilos de vida.
– Emancipación y salida del hogar.
– Desarrollo de un proyecto de vida.

En la orientación las preguntas que el cliente desea que le ayudemos a contestar son:

¿Qué hago? ¿qué escojo? ¿qué es lo más conveniente para mí?

Cabe advertir, a contrapelo de lo que el término sugiere, que el orientador no decide por el cliente. Crea las condiciones psicosociales para que él lo haga.

- El consejo

Aconsejar es ayudar a llevar a cabo las elecciones ya tomadas; ayudar a instrumentalizarlas en la vida real y eficazmente. Puede que una persona esté en condiciones de elegir, pero que encuentre dificultades para ejecutar su elección. Siente que le falta saber cómo implementar las decisiones de su vida; tal vez tiene temor a fallar, a no tener apoyo. Los problemas de consejería son adaptativos frente a lo externo. Requieren de información y entrenamiento, y es esto lo que le proporciona el consejero a su cliente.

Como se ve, el consejo es el segundo momento y la consecuencia lógica de la orientación; aunque no siempre van de la mano. Esto depende de las condiciones y características del cliente; de si su problema radica en la falta de seguridad para elegir, en la falta de pericia para implementar sus elecciones o en ambas.
En el consejo la interrogante a resolver es:

¿Cómo lo hago? ¿cómo lo llevo a cabo?

Algunos casos ejemplificadores serían:

– ¿Cómo hago para estudiar con éxito la carrera que ya elegí?.
– ¿De qué manera puedo llevar a buen puerto una relación de pareja?.
– ¿Cuáles son las claves para sobrevivir viviendo solo, fuera de la casa de mis padres?.

Estas interrogantes también pueden generar malestar, si no se cuenta con el apoyo material y emocional necesario; pero ese malestar no es el problema principal. No podemos cometer el error de confundir el efecto con la causa. En muchos casos los clientes acudirán al consejero quejándose de tal o cuál síntoma (desgano, tristeza, miedo, desaliento, irritabilidad, etc.) pero será esencial que discriminemos si tal queja refleja algo estructural, enraizado en la persona, o si es algo coyuntural y situacional, que responde a situaciones existenciales concretas.

El proceso de orientación y consejo.-

Tanto la orientación como el consejo siguen sendos procesos, como entidades organizadas. Es conveniente tenerlos en cuenta a fin de monitorear nuestro trabajo y no caer en el caos y la desorganización.

A.S. Egan identifica tres fases en el desarrollo del proceso de counseling:

a. Fase de exploración: el profesional desarrolla el clima cálido adecuado para que el cliente pueda explorar el problema desde sus sistema de referencias, antes de centrarse en cuestiones concretas. Las herramientas de las que disponemos para ello son: estar atentos, escuchar activamente y las técnicas de relación. El objetivo es que el cliente confíe en el consejero con fines de crear las condiciones para la fase siguiente.
b. Fase de nueva comprensión: se ayuda al sujeto a que vea su situación desde nuevas perspectivas y a que se centre en lo que podría hacer para afrontarla de un modo más efectivo. Se le ayuda para que vea los recursos de los que dispone y que podría utilizar. Las herramientas siguen siendo la comprensión y la escucha activa, profundizando en la comprensión empática, ayudando al cliente a reconocer temas, patrones de conducta, inconsistencias y sentimientos. Se debe propiciar que el cliente se vea a sí mismo desde diversos ángulos a fin de que supere formas rígidas y auto devaluadoras de percibirse a sí mismo.
c. Fase de acción: consiste en ayudar al cliente a considerar los posibles modos de actuar, ver costos o consecuencias, planear la acción, llevarla a cabo y evaluarla. Las técnicas de resolución de problemas y toma de decisiones son muy útiles aquí. Hay que tener en claro que en el counseling no existe “lo adecuado” y “lo inadecuado”, sino lo que puede ser más adecuado, en ese momento, para esa persona, en sus circunstancias específicas.

EL PROCESO DE ORIENTACIÓN:

1) Establecimiento de la relación:

Aquí son importantes tres actitudes básicas, como son, la aceptación incondicional, la empatía y la autenticidad. Sin una buena relación inicial, basada en el respeto y la confianza, es probable que el proceso de orientación fracase.

2) Delimitación de objetivos:

En esta fase es importante que, de manera conjunta con el cliente, se establezca qué es lo que él desea conseguir en dos esferas: en la consulta y en su vida. O dicho de otro modo, qué desea ser en la vida y cómo la consulta puede ayudarlo para ello. La delimitación de objetivos le dará coherencia y estructura al proceso.

3) Análisis de posibilidades:

Se trata de que la persona sea capaz de elaborar posibilidades de elección para conseguir los objetivos vitales que se ha planteado. Para elegir necesita información sobre si mismo, el entorno, sus recursos, obstáculos, etc., y sopesarlos con ecuanimidad. Darse cuenta de las opciones reales con las que cuenta y del peso específico de cada una en relación a su persona.

4) Toma de decisiones:

En esta fase el cliente elige y para ello el consejero le brinda seguridad y apoyo. Lo acompaña para vencer los miedos que involucran tomar decisiones vitales.

5) Búsqueda de una estructura:

La fase final del consejo consiste en que el cliente empiece a implementar las decisiones adoptadas; que se estructuren en la vida real, más allá del consultorio. El consejero monitorea esta implementación y al constatar su efectividad da por concluido el proceso.

EL PROCESO DE CONSEJERÍA:

1) Establecimiento de la relación:

El proceso es similar, a lo descrito en la primera fase de la orientación.

2) Delimitación del problema:

Se debe establecer con claridad, precisión y detalle en qué consiste la dificultad del cliente. Cómo se manifiesta, desde cuándo, frente a quiénes, qué intentos de solución ha utilizado, qué desea lograr, etc.

3) Análisis del problema:

Conociendo cómo es el problema de manera realista, se procede a buscar soluciones, apelando para ello a todas las fuentes y recursos disponibles.

4) Planteamiento de soluciones:

Una vez recabada toda la información posible, se procede a depurarla y a escoger dos o tres alternativas que aparezcan como las más viables. En base a ellas se diseñan planes de acción a realizar por el cliente.

5) Estructuración:

Se ejecutan estos planes de acción y se monitorea su efectividad. En caso de no obtener el éxito deseado se reemplazan las soluciones intentadas por otras, o se diseñan alternativas nuevas.

En este caso se supone que el cliente sabe lo que desea; la ayuda sólo radica en ayudarlo a obtenerlo.

La derivación.

Pueden darse casos en los cuales el cliente no responde a nuestras estrategias de counseling; que a pesar de implementar adecuadamente las técnicas el sujeto no se anima a elegir, no elige bien, tiene serias dificultades para implementar sus decisiones, etc., todo lo cual va acompañado de un creciente malestar. Si anlizamos nuestro accionar como tutores y descartamos que el problema sea de ejecución nuestra, entonces muy probablemente estaremos frente a un caso más serio, que requiere tratamiento especializado y derivación.

No se nos debe ocurrir nunca tratar casos graves como el consumo de sustancias, abuso sexual, depresiones e intentos de suicidio, psicosis y neurosis graves, trastornos de personalidad, etc. En estos casos hay que usar las técnicas descritas para convencer y encaminar al cliente hacia el profesional especializado, y hacer todo lo posible para que llegue a él. Incluso reportarlo, es necesario, pues no siempre la persona querrá recurrir a los profesionales por los supuestos estigmas que estos acarrean. No asustarnos y descalificar a la persona; sólo derivar.

Técnicas de relación.

El 50% del éxito en el counseling estriba en establecer una buena relación consejero-aconsejado. Esto se sustenta básicamente en las actitudes ya descritas anteriormente, de allí que las técnicas que a continuación se mencionan tengan una importancia secundaria y sirven para instrumentalizar dichas actitudes.

- TÉCNICA DE CONCORDANCIA:

Su objetivo es crear el puente de relación entre el consejero y el aconsejado. Son elementos de concordancia los procedimientos que se emplean en el encuentro inicial, tendientes a brindarle cordialidad, y las comodidades del ambiente físico de la consulta.

Es conveniente recibir al aconsejado sonrientemente y con un saludo y acompañarlo al lugar de la entrevista. Iniciar la charla con un tema neutro y ameno, a fin de aminorar la tensión, durante unos cinco minutos. Procurar que el ambiente de las entrevista sea cómodo y sobretodo privado. La esencia de esta técnica consiste en que el consejero se comporte como un anfitrión y haga sentir al aconsejado como huésped.

- TÉCNICA DE ESTRUCTURACIÓN:

También conocido como encuadre o setting, consiste en definir con el cliente la naturaleza, límites y metas del proceso. Trata de hacer ver al cliente que el proceso es un plan racional y delimitar las responsabilidades que corresponden a cada uno. La estructura tiene dos elementos: implícitos, que son los límites naturales que surgen espontáneamente de las diferencias de rol entre el consejero y el aconsejado, y explícitos, que son los límites y reglas que plantea el consultor de manera deliberada. La estructuración define roles y evita malentendidos. Se deben establecer variables como los horarios de las consultas, la duración de las mismas, el número de consultas, lo que se espera del cliente, lo que el cliente debe y no debe esperar del consejero, las inasistencias, etc.

- TÉCNICA DEL REFLEJO:

Busca que el aconsejado perciba sus pensamientos y sentimientos como parte de sí mismo y no como algo ajeno. Consiste en expresar con palabras nuevas, los sentimientos y actitudes que el entrevistado expresa; es decir, utilizar el parafraseo. Se busca reflejar el sentimiento y la emoción, no sólo las ideas. Aquí el consejero juega el rol de eco, que recepciona, clarifica y reproduce moduladamente lo que el cliente dice. No interpreta. Ejemplo:

Cliente: ¡Me siento molesto, triste! ¡Siento mucha cólera! No es justo que esto me pase a mí...que mi pareja me deje así como así.

Consejero: Ud. experimenta sentimientos de cólera en este momento ante la pérdida de su pareja.

Con esto se brinda retroalimentación al cliente, y se evita que simplemente “dispare” sentimientos sin hacerse cargo de ellos.

Las frases más usadas son: dice Ud. que..., siente Ud. que..., piensa Ud. ..., etc.

Hay tres tipos de reflejo: inmediato, se refleja el sentimiento inmediatamente después de lo expresado por el cliente; sumario, se unen varios sentimientos expresados en un reflejo conjunto; y terminal, resume las actitudes más significativas expresadas en toda sesión de consulta.

- TÉCNICA DE ACEPTACIÓN:

Está diseñada para estimular, sin presionar, la comunicación espontánea del cliente. Se recurre al uso de frases simples como “aja”, “prosiga”, “sí, continúe”, etc.

La aceptación implica tres elementos observables:

– Expresión facial, amistosa y movimientos afirmativos de la cabeza.
– Tono de voz e inflexión: “Mmmm...”
– Distancia y postura corporales.

- TÉCNICA DEL SILENCIO:

El silencio es una muestra de respeto por las emociones y acontecimientos que el cliente relata. Usado de manera deliberada, el silencio puede cumplir diversas funciones que reemplazan a las palabras e impregnan a la entrevista un clima espontáneo y natural. El silencio del consejero puede inducir a hablar al cliente; a que centre su atención en el tema; ayuda en la profundización de lo que se trata y reduce a velocidad de la entrevista. Se clasifica en tres tipos:

– Deliberado (da énfasis). Guardar silencio después de la expresión de una frase, resalta lo dicho incluso para el emisor. Esto hace que el cliente preste más importancia a lo que dice y que sus palabras resuenen más en su mente.
– De organización (para transiciones). Se puede facilitar el paso de un tema a otro guardando silencio al finalizar un tema y antes de comenzar el siguiente. El silencio aquí cumple la función de bisagra o puente de conección.
– De terminación (final). Se puede indicar que la sesión ha concluido o está por concluir guardando silencio unos instantes previos a la terminación y finalmente concluir.

- TÉCNICA DE DIRECCIÓN:

Es la influencia deliberada del consejero sobre el cliente, guiándolo o indicándole las actitudes que debe asumir y lo que debe hacer. Es “aconsejar”, “orientar” en el sentido vulgar de estos términos. Permite retener o delegar la responsabilidad de la consejería puesto que se puede dirigir más o menos, según lo ameriten las circunstancias. Tenemos cuatro criterios a seguir:

– Dirigir tanto como lo tolere el cliente, según su capacidad y comprensión.
– Variar la dirección para ajustarse al ritmo del cliente.
– Iniciar el proceso con mínima dirección, e incrementarla cuando la relación se estructure.
– Tener presente que cuanto más sea el cliente quien asuma la dirección del proceso, mejores los resultados.

- TÉCNICA DEL ALIENTO:

Consiste en animar al cliente, en incitarlo a continuar, darle apoyo, aliciente. Ideal para proporcionar apoyo emocional; refuerza el comportamiento positivo y genera expectativas favorables.

– “Ud. es una persona capaz”; “Ud. puede sentirse mejor”; “Ud. puede tomar decisiones”, etc.

- TÉCNICA DE CIERRE:

Sirve para concluir la sesión o todo el proceso de consejería.

– Finalización de un tema: realizar una reflexión resumidora y unir cabos sueltos antes de pasar a otro tema.
– Finalización de entrevista: dejar en el paciente la sensación de que se avanza en el proceso. Minutos antes de concluir, bajar el ritmo de la entrevista y preparar la conclusión. Hacer un resumen de lo tratado y preparar una reflexión. Hacer referencia a próximas sesiones o temas o dejar tareas.
– La entrevista final debe plantearse una vez alcanzadas las metas iniciales. Debe ser de recuento y conclusiones. Dejar abierta la posibilidad para nuevas entrevistas posteriores, si se cree necesario.

Técnicas de interpretación

Lo que se busca con estas técnicas es facilitar la comprensión de sí mismo en el cliente. Los aconsejados emiten mensajes sobre su persona y no siempre reflexionan sobre ellos. El desarrollo de una nueva comprensión pasa por esta reflexión y para ello es necesario clarificar lo que dicen, confrontar sus inconsistencias e interpretar cuando sea necesario.

LA CLARIFICACIÓN

Consiste simplemente en pedir al cliente que aclare temas confusos, incompletos u oscuros sobre los que falta información en su discurso.

LA CONFRONTACIÓN:

Presenta al aconsejado las áreas de información que parecen contradictorias o incongruentes en su discurso. Significa escuchar con atención al cliente y señalarle aquellos aspectos de la interacción que parecen indicar la presencia de operaciones defensivas y un funcionamiento conflictivo. La confrontación no se hace con el cliente mismo sino con lo que dice, y no tiene un carácter confrontacional o beligerante sino de aclaración.

LA INTERPRETACIÓN:

Establece lazos entre el material consciente, preconsciente y las funciones o motivaciones inconscientes, manifestadas en el aquí y ahora, asumidas o bajo hipótesis. La confrontación junta y reorganiza lo que se ha observado; la interpretación añade al material una dimensión hipotética de causalidad y profundidad.

Para no parecer contradictorios con los principios del counseling, diremos que la interpretación debe usarse lo menos posible, y siempre y cuando lo que se va a interpretar sea muy obvio para el consejero si bien no para el cliente. No abusar de ella es esencial. Lo importante es lograr que el cliente se interprete a sí mismo...aunque a veces hay que darle una ayudadita.

La toma de decisiones y la resolución de problemas

Las decisiones, entendidas como elección de un curso de acción determinado, son importantes porque de ellas depende el éxito de una empresa, de una carrera profesional, el destino de un país etc. Si nosotros mediante el modelo asertivo sabemos qué hacer, la teoría decisional, nos dice cómo hacerlo, pero hacerlo ya e implementarlo.
Existe al menos una teoría clásica optimizante en la toma de decisiones; los pasos naturales en este modelo son:
1. Identificar el problema.- Determinar las discrepancias entre la situación actual y los resultados deseados. ¿Qué tengo realmente y qué deseo?
2. Diagnosticar el problema.- Reunir y analizar la información que explique la naturaleza del problema. ¿Cómo soy y a qué se debe?
3. Definir las alternativas.- Desarrollar todas las soluciones que son potenciales soluciones. ¿Con qué cuento realmente para alcanzar lo que deseo? ¿Qué estrategias tengo o necesito conocer? ¿Quiénes pueden colaborar con ideas, recursos o acciones?
4. Examinar las consecuencias.- ¿Qué pasaría si...? anticipar los probables efectos de cada alternativa.
5. Tomar la decisión.- Evaluar y elegir la mejor alternativa, aquella que maximalize el logro de las metas y los objetivos. El ambiente aceptador y propiciador brindan seguridad.
6. Hacerlo.- Implementar la decisión.
Cuando se aplica al menos un modelo más o menos racional o pensante en la toma de decisiones, y si vivimos en ambientes asertivos y que brinden holding, podemos estar en condiciones de que las mejores decisiones podrán ser tomadas, aquellas que nos favorezcan en el trato interpersonal y el desarrollo.

REFERENCIA BIBLIOGRAFÍCA

1. Allporta, G. La personalidad.
2. Brammer y Shostrom. Psicología terapéutica.
3. Hough, M. Técnica de orientación psicológica.
4. Jiménez, F. Técnicas psicológicas de asesoramiento y ayuda interpersonal.
5. Martorell, M. Entrevista y consejo psicológico.
6. Rogers, C. Psicoterapia centrada en el Cliente.
7. Vásquez, C. Consejería educativa II.
[1] Licenciado en Psicología. Psicoterapeuta individual y familiar. Docente de la UCV. Telef. 9967632. E-mail: psicoperu@hotmail.com

domingo, octubre 16, 2005

UNA APROXIMACION A LA PSICOTERAPIA DE CARL ROGERS

César Vásquez Olcese

Enmarcada dentro de la llamada "tercera fuerza", la psicoterapia "rogeriana" es el enfoque que mayor influencia ejerce actualmente sobre los psicoterapeutas y consejeros norteamericanos, aún por encima de la terapia racional-emotiva de Albert Ellis y del psicoanálisis freudiano. Al respecto, en un estudio realizado en EE.UU. entre 800 psicólogos y orientadores, se encontró que los psicoterapeutas propuestos como los de mayor influencia fueron, en primer lugar, Carl Rogers, en segundo lugar, Albert Ellis y en tercer, Sigmund Freud (Huber y Baruth, 1991).
Catalogada de especulativa y anticientífica por sus detractores, y vista como la terapia ideal por sus seguidores, el enfoque rogeriano ha pasado por diversas transformaciones, que van desde la simple propuesta de una hipótesis de trabajo -producto de la labor de consejería que su autor desarrollara en los años treinta- hasta la elaboración de una teoría de la personalidad. El desarrollo de esta concepción descansó también sobre una considerable cantidad de investigaciones que fueron guiando su desenvolvimiento, clarificando las dudas y dando validez empírica a las hipótesis que planteaba.
Sin embargo, a pesar de ello, hay quienes piensan que esta psicoterapia se basa solamente en buenas intenciones, en deseos filantrópicos provenientes de la filosofía existencialista, y en la bondad del carácter del propio Rogers. Este razonamiento responde, creemos, más a la ignorancia que a las características intrínsecas del enfoque.
LA HIPOTESIS CENTRAL DE LA PSICOTERAPIA CENTRADA EN EL CLIENTE
En sus libros Orientación psicológica y psicoterapia, Psicoterapia centrada en el cliente y El proceso de convertirse en persona, Rogers realiza una serie de planteamientos tendientes a esclarecer su posición frente al proceso terapéutico, la personalidad y la naturaleza humana.
En dichos textos establece la siguiente hipótesis como eje de toda su concepción psicológica: "Que el individuo tiene la capacidad suficiente para manejar en forma constructiva todos los aspectos de su vida que potencialmente pueden ser reconocidos en la conciencia" (Rogers, 1972, 1978).
Dicha hipótesis es, a nuestro entender, el planteamiento esencial del enfoque, y, a su vez, lo que genera mayores polémicas.
Veámosla con mayor detenimiento. Rogers asume -en base a datos empíricos, según dice- que existe en todo ser humano una tendencia innata a la actualización, esto es, al desarrollo progresivo y a la superación constante, si se encuentran presentes las condiciones adecuadas (Rogers y Kinget, 1971). Algo similar a la autorrealización, también innata, que proponen Maslow y May y todos los demás psicoterapeutas humanistas (Frick, 1973), y a la autorregulación organística de Peras (Perls, 1987).
El hombre, dice Rogers, es positivo por naturaleza, y por ello requiere respeto absoluto, especialmente en cuanto a sus aspiraciones de superación (Di Caprio, 1976). De ello se desprende que está contraindicado para el psicoterapeuta realizar todo tipo de conducción o dirección sobre el individuo; todo tipo de diagnóstico o interpretación, porque ello constituiría un atentado contra las posibilidades del sujeto y contra su tendencia a la actualización. Se exige, o mejor dicho, se recomienda, situarse en el punto de vista del cliente, asumir su campo perceptual y trabajar en base a ello como una especie de alter ego. Incluso la palabra "cliente" es asumida de una manera especial: el cliente es aquella persona que responsablemente busca un servicio y participa del proceso terapéutico de la misma manera; aquella, conciente de su capacidad de desarrollo no utilizada, que no va "en busca de ayuda" sino que trata de ayudarse a sí misma.
Se descartan del lenguaje rogeriano los términos paciente, enfermo, curación, diagnóstico, etc., porque connotan dependencia, limitación y falta de respeto por la persona.
Esta actitud frente a la dignidad del paciente, la aceptación incondicional y el respeto que se le tiene cobran una importancia tal que se les consideran factores que favorecen u obstaculizan (de faltar) la adquisición del enfoque centrado en el cliente. Aceptación y respecto deben estar enraizados en la personalidad del terapeuta, formar parte esencial de su ser, y ello pasa, antes que nada, por aceptarse a sí mismos.
En síntesis, la hipótesis central propone que el ser humano puede, si se le presentan las condiciones adecuadas, desarrollarse o actualizarse, ampliar sus capacidades y ser conciente de lo que experimenta a fin de poder auto controlarse. "No se puede manejar eficazmente lo que no se percibe concientemente", propone Rogers. De allí la necesidad de ampliar el concepto de sí mismo del cliente, su self, y de incluir en él todo (o casi todo) lo que vivencia. Pero no se pretende hacerlo actuando sobre él sino, como dice Kinget, "acompañándolo" en la experiencia, brindándole las condiciones requeridas y dándole seguridad (Rogers y Kinget, 1971).
LA TERAPIA
A estas alturas de la exposición, una terapeuta no versado en el enfoque rogeriano podría argüir que no se ha dicho nada nuevo hasta el momento, dado que todos los enfoques buscan en mayor o menor medida favorecer la capacidad de crecimiento, y que todo psicoterapeuta que amerite tal título debe comenzar por aceptar y tratar de comprender a sus pacientes. Sin embargo, no se trata sólo de tener piadosamente en cuenta dichos aspectos, haciendo gala de humanitarismo o de haber tenido un buen entrenamiento. Dichos aspectos SON la base del enfoque y constituyen, antes que nociones gaseosas, actitudes plenamente asimiladas de las que se van a desprender las técnicas.
Parafraseando a Claudio Naranjo (1991) cuando habla de la terapia gestáltica, la psicoterapia centrada en el cliente no está conformada básicamente por técnicas sino, esencialmente, por actitudes del terapeuta, las mismas que pueden ser instrumentalizadas de diversa manera.
Se consideran así dos factores: 1) La actitud que tiene el terapeuta, su filosofía operacional básica frente a la dignidad y la significación del individuo (hipótesis básica), y 2) Su instrumentalización a través de métodos adecuados.
Las actitudes del terapeuta deben ser trasmitidas de manera indirecta, impregnadas en las comunicaciones pero no formuladas abiertamente en ninguna de ellas. A veces esto no es comprendido planamente y por esta razón algunos asumen que la actitud centrada en el cliente consiste en ser pasivos e indiferentes, en "no entrometerse". Pero ello de plano es incorrecto y, más aún, es nocivo, porque la pasividad de hecho es asumida como rechazo; además, suele terminar por aburrir al sujeto al ver que no recibe nada.
El enfoque plantea más bien que el terapeuta debe ayudar a clarificar las emociones del cliente, ser un facilitador en el proceso de hacerlas concientes, y por ello manejables y no patológicas. Pero no asumiendo un rol de omnisapiente y todopoderoso, que lleva al cliente de la mano diciéndole "Yo te acepto" y devolviéndole "masticadito" el material que éste le proporciona.
Si hay respeto sincero y absoluto, procurará más bien que sea el cliente quien dirija el proceso. En este caso las intervenciones del terapeuta se plantearán como posibilidades, casi como ecos del material expuesto, y no como juicios de valor, afirmaciones o interpretaciones.
La imagen del eco puede servir para comprender el fenómeno: un eco es una reproducción amplificada y modulada (que implica una adecuada percepción y una buena dosis de empatía frente a lo reproducido), algo que suena igual y diferente al mismo tiempo, y que permite al emisor una re captación novedosa y más completa del mensaje emitido (ahora es a la vez emisor y receptor de sí mismo, y ya no sólo emisor). Además, el eco supone un "algo" en comunidad con nosotros, otra persona (un alter-ego) que nos escucha y reproduce y/o re-formula nuestros mensajes en un ambiente de aceptación.
En este diálogo con el terapeuta (que es en esencia un diálogo conmigo mismo) empiezo a sentirme aceptado, puesto que diga lo que diga, haga lo que haga, sólo recibo como eco empatía y calidez, en lugar de consejos, diagnósticos o interpretaciones; así, me doy cuenta paulatinamente que no soy tan malo, tan raro o diferente como creía, y empiezo a permitir que mi capacidad de crecer se vaya abriendo paso.
A semejanza de la dicotomía gestáltica figura-fondo, en esta psicoterapia se persigue que el fondo (el campo experiencial no conciente, lo oculto, lo temido) pase a ser figura (conciencia, parte del self, del sí mismo). El Yo "engorda", se vuelve más eficaz en el manejo de la realidad interna, consumiendo menos energías en la construcción de defensas que lo protejan contra la angustia.
En cuanto a los detalles del proceso psicoterapéutico, Rogers planteaba lo siguiente: "Digamos, de entrada, que no existe una distinción precisa entre el proceso y los resultados de la terapia. Las características del proceso corresponden, de hecho, a elementos diferenciados de los resultados" (Rogers y Kinget, 1971).
Según Rogers, cuando las condiciones terapéuticas están presentes y se mantienen, es decir que:
- Existe una relación de contacto entre cliente y terapeuta;
- Una situación de angustia y desacuerdo interno en el cliente;
- Una situación de acuerdo interno en el terapeuta;
- Sentimientos de respeto, comprensión, aceptación incondicional y empatía en el terapeuta;entonces se pone en marcha, motivada por la tendencia innata a la actualización, cierto proceso que podemos catalogar de terapéutico, el mismo que constaría de las siguientes características:
- Aumento en el cliente de la capacidad para expresar sus sentimientos de modo verbal y no verbal.
- Estos sentimientos expresados se refieren más al Yo.
- Aumenta también la capacidad de distinguir los objetos de sus sentimientos y de sus percepciones.
- Los sentimientos que expresa se refieren cada vez más al estado de desacuerdo que existe entre ciertos elementos de su experiencia y su noción del Yo.
- Llega sentir concientemente la amenaza que lleva consigo este estado de desacuerdo interno. La experiencia de amenaza se hace posible gracias a la aceptación incondicional del terapeuta.
- Gracias a ello el cliente llega a experimentar plenamente (al convertir el fondo en figura) ciertos sentimientos que hasta entonces había deformado o no confesado.
- La imagen del Yo (sí mismo, self) cambia, se amplía, hasta permitir la integración de elementos de la experiencia que no se hacían concientes o se deformaban.
- A medida que continúa la reorganización de la estructura del Yo, el acuerdo entre esta estructura y la experiencia total aumenta constantemente. El Yo se vuelve capaz de asimilar elementos de la experiencia que antes eran demasiado amenazadores para que la conciencia los admitiera. La conducta se vuelve menos defensiva.
- El cliente es cada vez más capaz de sentir y admitir la aceptación del terapeuta sin sentirse amenazado por esta experiencia.
- El cliente siente una actitud de aceptación incondicional respecto a sí mismo.
- Se va dando cuenta que el centro de valoración de su experiencia es él mismo.
- La valoración de su experiencia se hace cada vez menos condicional, y se lleva a cabo sobre la base de experiencias vividas. El cliente evoluciona hacia un esta-do de acuerdo interno, de aceptación de sus experiencias.
EL TERAPEUTA, CARACTERISTICAS Y FORMACION
Rosemberg sintetiza brillantemente la participación y el rol del terapeuta en el proceso antes mencionado: "El terapeuta es la verdadera persona que realmente comprende las vacilaciones y debilidades del cliente y las acepta, sin intentar negarlas o corregirlas. Acepta, aprecia y valora al individuo íntegro, dándole, incondicionalmente, seguridad y estabilidad en las relaciones que necesita para correr el riesgo de explorar nuevos sentimientos, actitudes y conductas. El terapeuta respeta a la persona tal como es, con sus ansiedades y sus miedos, por lo que no le impone criterio alguno sobre como debe ser. La acompaña por el camino que ella misma se traza, y participa como elemento presente y activo en este proceso de auto creación, facilitando en todo momento la percepción de los recursos persona-les, y de los rumbos seguidos en el camino, tal y como la persona los vivencia" (Rogers y Rosemberg, 1981; Págs. 75-76).
Las características personales que Rogers considera necesarias en todo buen terapeuta que intente instrumentalizar su enfoque son las siguientes: a) Capacidad empática; b) Autenticidad; c) Consideración positiva incondicional.
Ello induce a pensar que el terapeuta centrado en el cliente no puede ser una persona común y corriente, sino alguien especial, que cuenta con la tranquilidad y la coherencia internas propias de la persona autorrealizada, autorrealización que intentará contagiar al cliente. Sin embargo, no debe verse al terapeuta como una persona superior; es alguien que sencillamente ha logrado dar libre paso a su capacidad de actualización, y que por lo mismo puede manejar con más eficacia y productividad su campo experiencial y ayudar a que los otros también lo hagan.
Los rasgos mencionados no son innatos o imposibles de aprender. Rogers y Kinget (1971) consideran que hasta una persona autoritaria puede desarrollar actitudes no directivas; lo principal, el inicio digamos, es el deseo real de querer adoptarlas. El proceso restante viene solo y se adquiere en la práctica terapéutica, aunque puede ser catalizado a través del entrenamiento.
ACERCA DE LA FORMACIÓN DE LOS TERAPÈUTAS
Rogers (1972) establece cuatro fases en la formación de terapeutas centrados en el cliente.
La primera fase hace hincapié en el esclarecimiento de las actitudes del aspirante a terapeuta, antes de centrarse en los aspectos técnicos. El deseo de querer ser terapeuta rogeriano debe ser resultado de un proceso de descubrimiento personal que no puede ser fomentado desde fuera de ninguna manera.
La segunda fase hace énfasis en las técnicas una vez que se han aclarado las actitudes del estudiante. La tercera fase considera justo proporcionar al estudiante una experiencia propia de la terapia, si es posible haciendo que él mismo se someta a ella en condición de cliente.
La cuarta fase señala que el estudiante debe ejercer la práctica psicoterapéutica desde el momento mismo en que ésta sea practicable.
APLICABILIDAD DEL ENFOQUE ROGERIANO
Las experiencias terapéuticas, de consejería y orientación, desde la perspectiva rogeriana, abarcan una amplia gama que va del trato de personas normales, en condiciones pedagógicas o vocacionales, hasta la psicoterapia en psicóticos esquizofrénicos (Rogers y otros, 1980).
Hay aplicaciones de esta concepción en diversas áreas como la clínica, la educación, las relaciones de pareja, la ludo terapia, la dinámica de grupos (los famosos grupos de encuentro), etc. Cubre un amplio espectro de edades, desde niños de dos años hasta ancianos. Y esto es posible, creemos, porque el enfoque no directivo o centrado en el cliente constituye además de una técnica, aplicable a tal o cual problema, una concepción del ser humano y de las relaciones interpersonales. Por ello trasciende los linderos del consultorio para conformar una teoría sobre el "buen vivir", esto es, sobre el vivir plenamente, en constante superación, abiertos a todas las experiencias, sin miedo, con capacidad de elección y de responsabilizarnos por lo elegido.
REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS.-
- Di CAPRIO, N. (1976) Teoría de la personalidad. México: Nueva Editorial Interamericana.
- FRICK, W. (1973) Psicología humanística. Buenos Aires: Guadalupe.
- HUBER, Ch. y L. BARUTH (1991) Terapia familiar racional-emotiva. Barcelona: Herder.
- NARANJO, C. (1991) La vieja y novísima gestalt. Santiago: Cuatro Vientos.
- PERLS, F. (1987) El enfoque gestáltico y testimonios de terapia. Santiago: Cuatro Vientos.
- ROGERS, C. y Mariam KINGET (1971) Psicoterapia y relaciones humanas (dos tomos). Madrid: Alfaguara.
- ROGERS, C. (1972) Psicoterapia centrada en el cliente. Buenos Aires: Paidós.
- ROGERS, C. (1978) Orientación psicológica y psicoterapia. Madrid: Narcea.
- ROGERS, C. (1979) El proceso de convertirse en persona. Buenos Aires: Paidós.
- ROGERS, C. y otros (1980) Persona a persona. Buenos Aires: Amorrortu.
- ROGERS, C. y C. ROSENBERG (1981) La persona como centro. Barcelona: Herder.

PSICOTERAPIA GESTALT

CONCEPTOS, PRINCIPIOS Y TECNICAS
César Vásquez Olcese[1]
Universidad César Vallejo – Universidad Señor de Sipán

Yo hago lo mío y tú haces lo tuyo.
No estoy en este mundo para llenar tus expectati­vas
Y tú no estás en este mundo para llenar las mías.
Yo soy yo y tú eres tú.
Y si por casualidad no encontramos, es hermoso.
Si no, no puede remediarse.
- Fritz S. Perls (1893-1970) -

INTRODUCCION.-

Gestalt es un término alemán, sin traducción directa al castellano, pero que aproximadamente significa "forma", "to­tali­dad", "configuración". La forma o configuración de cual­quier cosa está compuesta de una "figura" y un "fondo". Por ejemplo, en este momento para usted. que lee este texto, las le­tras constituyen la figura y los espacios en blanco forman el fondo; aunque esta situación puede invertirse y lo que es fi­gura puede pasar a con­vertirse en fondo.

El fenómeno descrito, que se ubica en el pla­no de la per­cepción, también involucra a todos los aspectos de la expe­rien­cia. Es así como algunas situaciones que nos preo­cu­pan y se ubi­can en el momento actual en el status de figura, pue­den conver­tirse en otros momentos, cuando el problema o la necesi­dad que la hizo surgir desaparecen, en situaciones poco signi­ficativas, pasando entonces al fondo. Esto ocurre especialmen­te cuando se logra "cerrar" o con­cluir una Gestalt; entonces ésta se re­tira de nuestra atención hacia el fondo, y de dicho fondo surge una nueva Gestalt motivada por alguna nueva nece­sidad. Este ciclo de abrir y cerrar Gestalts (o Gestalten, como se dice en ale­mán) es un pro­ceso permanente, que se pro­duce a lo largo de toda nuestra exis­tencia.

El Enfoque Gestáltico (EG) es un enfoque holístico; es de­cir, que percibe a los objetos, y en especial a los seres vivos, como totalidades. En Gestalt decimos que "el todo es más que la suma de las partes". Todo existe y adquiere un sig­nificado al interior de un contexto específico; nada existe por sí solo, aislado.

El EG es esencialmente una forma de vivir la vida con los pies bien puestos en la tierra. No pretende encaminar al indi­vi­duo por el camino de lo esotérico o de la iluminación. Es un modo de llegar a estar en este mundo en forma plena, libre y a­bierta; aceptando y responsabilizándonos por lo que somos, sin usar más recursos que apreciar lo obvio, lo que ES.

El EG es en sí mismo un estilo de vida; de allí que sea más adecuado denominarlo "enfoque", que es un término más am­plio, en lugar de "terapia", que restringe sus posibilidades de aplicación a lo clínico.



BASES DE LA GESTALT.-

El EG ha recibido la influencia de las siguientes corrien­tes:
- El psicoanálisis de Freud, retomando y reformulando su teo­ría de los mecanismos de defensa y el trabajo con los sue­ños.
- La filosofía existencial, de la que rescata la confianza en las potencialidades inherentes al individuo, el respe­to a la persona y la responsabilidad.
- La fenomenología, de la que toma su apego por lo obvio, por la experiencia inmediata y por la toma de conciencia (in­sight).
- La psicología de la Gestalt, con su teoría de la percep­ción (figura-fondo, Ley de la buena forma, etc.).
- La religiones orientales, y en especial el Budismo Zen.
- El psicodrama, de J.L. Moreno, del que adopta la idea de dramatizar las experiencias y los sueños.
- La teoría de la coraza muscular de W. Reich.
- La teoría de la Indiferencia Creativa, de Sigmund Fried­lan­der, de la que extrae su teoría de las polaridades.

El EG no es sólo la suma o la yuxtaposición de las doc­tri­nas y enfoques antes mencionados, sino su integración crea­tiva, su elevación a un nuevo plano, llevada a cabo por FRITZ PERLS, creador del Enfoque Gestáltico.

EL DARSE CUENTA (Aware­ness).-

Este es el concepto clave sobre el que se asienta el EG. En pocas palabras darse cuenta es entrar en contacto, natural, es­pon­táneo, en el aquí y ahora, con lo que uno es, siente y perci­be. Es un concepto semejante en algo al de insight, aun­que es más amplio; una especie de cadena organizada de insights.

Existen tres Zonas del Darse Cuenta:
1. El darse cuenta del mundo exterior: Esto es, contacto sen­sorial con objetos y eventos que se encuentran fuera de uno en el presente; lo que en este momento veo, toco, palpo, degusto o huelo. Es lo obvio, lo que se presenta de por sí ante nosotros. En este momento veo mi lapicero deslizándose sobre el papel formando una palabra, escucho el ruido de los carros pasando por la avenida, huelo el perfume de una joven que pasa por mi lado, siento el sabor de una fruta en mi boca.
2. El darse cuenta del mundo interior: Es el contacto senso­rial actual con eventos internos, con lo que ocurre sobre y debajo de nuestra piel. Tensiones musculares, movimien­tos, sensaciones molestas, escozores, temblores, sudora­ción, respiración, etc. En este momento siento la presión de mi dedo índice, mayor y pulgar sobre mi lapicero al es­cri­bir; siento que deposito el peso de mi cuerpo sobre mi codo izquierdo; siento mi corazón late, que mi respiración se agita, etc.
3. El darse cuenta de la fantasía, la Zona Intermedia (Z­IM): Esto incluye toda la actividad mental que transcurre más allá del presente: todo el explicar, imaginar, adivinar, pensar, planificar, recordar el pasado, anticiparse al fu­turo, etc. En este momento me pregunto qué haré mañana en la mañana, ¿será algo útil, bueno?. En Gestalt todo esto es irrealidad, fantasía. Aún no es el día de mañana, y no pue­do saber y decir NADA acerca de ello. Todo está en mi ima­ginación; es pura y simple especulación, y lo más salu­dable es asumirlo como tal.

EL AQUI Y EL AHORA.-

Es realmente difícil aceptar que todo existe en el pre­sente momentáneo. El pasado existe e importa tan sólo como parte de la realidad presente; cosas y recuerdos acerca de los cuales pienso ahora como pertenecientes al pasado. La idea del pasado es útil algunas veces, pero al mismo tiempo no debo perder de vista eso, que es una idea, una fantasía que tengo ahora. Nuestra idea del futuro es también una ficción irreal, aunque algunas veces de utilidad, cuando lo asumimos como un ensayo y sólo como eso. Tan­to nuestra idea del futuro como nuestra concepción del pasado se basa en nuestra comprensión del presente. El pasado y el fu­turo son nuestras concepciones acerca de lo que precedió al mo­mento presente y lo que presa­giamos que seguirá a lo actual. Y todo este adivinar ocurre AHORA.

El ahora es el presente, aquello de lo que me doy cuenta. Ya sea que este­mos recordando o anticipando, lo estamos haciendo aho­ra. El pa­sado ya fue, el futuro aún no llega. Es imposible que nada exista excepto el presente. Mencionó el ejemplo que alguien medio una vez: si co­loco un disco en el fonógrafo, el sonido apare­ce cuando el disco y la aguja hacen contacto. No antes...ni después. Si pudiéramos borrar el pasado inmediato o la anticipación de lo que vendrá de inmediato, nos sería difícil entender la música del disco que estamos escuchan­do. Pero si borramos el ahora, entonces no hay nada. De modo que no importa si estamos recor­dando o anticipando, de todas maneras lo hacemos en el aquí y ahora.

CAMBIAMOS EL "POR QUE" POR EL "COMO".-

Al preguntar “por qué” lo único que se consigue es alguna racionalización o "explicación". El por qué acarrea una ex­pli­cación ingeniosa, jamás un entendimiento cabal. Además, nos ale­ja del aquí y ahora y nos introduce en el mundo de la fan­tasía; nos saca de lo obvio para teorizar.

Perls consideraba que las palabras, cuando se utilizan para "explicar" y alejarse de lo evidente o de la realidad, son más una carga que algo útil. El las comparaba con el ex­cremento. Nos alejan de la experiencia y de ese principio básico que dice: deja de hacer cualquier cosa que no sea vivenciar. El por qué sólo nos conduce a interminables y estériles investigaciones de la causa de la causa de la causa de la cau­sa.

En el EG distinguimos tres tipos de "blá, blá, blá": Caca de Galli­na, que vienen a ser los comentarios superficiales, los clisés (buenos días, qué gusto de verlo, qué lindo día, cómo está la familia, etc.); Caca de Toro, esto es, "por qué", racionalizaciones, excusas, conversa­ción amena pero inauténtica (“yo creo”, “yo pienso”, “me parece”, “te explico”); y Caca de Elefante, cuando "filosofamos", hablamos de "la vida", teori­zamos sobre el Enfoque Gestáltico sin vivirlo, explicamos el por qué de la sociedad y el mundo, etc. Entre nosotros y nuestros sentimientos y experiencias, y entre nosotros y los demás podemos erigir una muralla de palabras; confundir “pensar” por “sentir”, “hablar” por “contactar”. Al final nos extraviamos a nosotros mismos en un mar de palabras impersonales.

Si se hacen la pregunta por el cómo, estamos mirando la es­tructura, estamos viendo lo que ocurre, lo obvio; preocupándose por un entendimiento más profundo del proceso. El cómo nos da perspectiva, orientación. El cómo nos muestra que una de las le­yes básicas, la de la identidad de estructura y función, es vá­lida. Si cambiamos las estructura, la función cambia. Si cambia­mos la función, la estructura cambia.

Los pilares sobre los que se apoya el EG son: el aquí y ahora y el cómo. Su esencia está en la comprensión de estas dos palabras. Vivir en el ahora tratando de darnos cuenta cómo lo hacemos.


“REGLAS” DE LA GESTALT.-

El objetivo principal de la Terapia Gestáltica es lograr que las personas se desenmascaren frente a los demás, y para conseguirlo tienen que arriesgarse a compartir sobre sí mismos; que experimenten lo presente, tanto en la fantasía como en la realidad, en base a actividades y experimentos vi­ven­ciales. El trabajo se especializa en explorar el territorio afectivo más que el de las intelectualizaciones (ZIM). Se pre­tende que los participantes tomen conciencia de su cuerpo y de cada uno de sus sentidos.

La filosofía implícita en las reglas es proporcio­narnos medios eficaces para unificar pensamiento y sentimien­to. Tienen por designio ayudarnos a sacar a luz las resisten­cias, a promover una mayor toma de conciencia, a facilitar el proceso de maduración. Se busca también ejercitar la responsa­bilidad individual, la "semántica de la responsabilidad".

Algunas de estas reglas pueden ser aplicadas como pautas para la terapia individual; sin embargo, su empleo principal se da en la terapia de grupo, en los grupos de en­cuentro.

Las principales reglas son las siguientes:

1) El principio del ahora: Este es uno de los principios más vigorosos y más fecundos de la TG. Con el fin de fomentar la conciencia del ahora, y facilitar así el darse cuenta, sugerimos a la gente que comunique sus experiencias en tiempo presente. La forma más efectiva de reintegrar a la personalidad las experiencias pasadas es traerlas al pre­sente, actualizarlas. Hacer que el sujeto se sitúe allí en fantasía y que haga de cuenta que lo pasado está ocurriendo ahora. Para ello hacemos preguntas como las siguientes: ¿De qué tienes conciencia en este momento? ¿De qué te das cuen­ta ahora? ¿A qué le tienes miedo ahora? ¿Qué estás evitando actualmente? ¿Cómo te sientes en este momento? ¿Qué deseas?

2) La relación Yo-Tú: Con este principio procuramos expresar la idea de que la verdadera comunicación incluye tanto al receptor como al emisor. Al preguntar ¿A quién le estás di­ciendo eso? se le obliga al sujeto a enfrentar su renuencia a enviar el mensaje directamente al receptor, al otro. De este modo suele solicitársele al paciente que mencione el nombre de la otra persona; que le haga preguntas directas ante cualquier duda o curiosidad; que le exprese su estado de ánimo o sus desacuerdo, etc. Se busca que tome concien­cia de la diferencia que hay entre "hablarle a" su interlo­cutor y "hablar" delante de él. ¿En qué medida estás evi­tando tocarlo con tus palabras? ¿Cómo esta evitación fóbica para el contacto se expresa en tus gestos, en el tono de tu voz, en el rehuir su mirada?

3) Asumir la propiedad del lenguaje y la conducta, o sea, res­ponsabilizarse de lo que se dice y/o se hace. Esto se vin­cula directamente con el lenguaje personal e impersonal.

Es común que para referirnos a nuestro cuerpo, a nuestras acciones o emociones, utilicemos la 2º ó 3º perso­na. "Me causas pena" en lugar de "Yo siento pena"; "Mi cuerpo está tenso" en lugar de "Yo estoy tenso", etc. Mer­ced al simple recurso de convertir el lenguaje impersonal en personal apren­demos a identificar mejor la conducta y a asumir la responsa­bilidad por ella. Como consecuencia, es más probable que el individuo se vea más como un ser acti­vo, que "hace cosas", en lugar de creerse un sujeto pasivo, al que "le suceden cosas". Las implicancias para la salud mental y para dejar atrás nuestras “neurosis” son obvias.

4) En Gestalt está prohibido decir "no puedo"; en su lugar se debe decir "no quiero", esto es, ser asertivo. Ello debido a que muchas veces el sujeto se niega a actuar, a experi­mentar, a entrar en contacto, descalificándose antes de intentarlo siquiera. No se puede obligar a la persona a hacer algo que no desea, pero sí se le puede exigir responsabili­dad, a asumir las consecuencias de su decisión evasiva, para lo cual un honesto "no quiero" es lo más adecuado. Del mismo modo, también deben evitarse o hacer que el paciente se de cuenta de sus "peros", "por qués", "no sé", etc. Hay que recordar que en el ser humano el lenguaje es uno de los medios de evitación por excelencia: se puede hablar de todo y no entrar en contacto con nada, poner entre nosotros y la realidad una muralla de palabras.

5) El continuum del darse cuenta: El dejar libre paso a las experiencias presentes, sin juzgarlas ni criticarlas, es algo imprescindible para integrar las diversas partes de la personalidad. No buscar grandes descubrimientos en uno mis­mo, no "empujar el río", sino dejarlo fluir solo, libremen­te.

6) No murmurar: Toda comunicación, incluso las que se supone son "privadas" o que "no interesan al grupo", debe venti­larse abiertamente en él o en su defecto evitarse. Las mur­muraciones, los cuchicheos sobre los demás, las risitas cómplices, son evitaciones, formas de rehuir el contacto, además de faltar el respeto al grupo e ir contra su cohe­sión al establecer temas "que no le competen" en su presen­cia. Esta regla tiene por fin el promover sentimientos e impedir la evitación de sentimientos.

7) Traducir las preguntas en afirmaciones; salvo cuando se trata de datos muy concretos. Preguntas como "¿Puedo ir al baño? ¿Me puedo cambiar de sitio? ¿Me puedo ir?", etc., deben ser traducidas como "Quiero ir al baño; Me quiero cambiar de sitio; Me quiero ir". Así, el preguntón asume su responsabilidad y las consecuencias de lo que afirma, en lugar de adoptar una postura pasiva y de proyectar su res­ponsabilidad en el otro, a fin de que él le dé la autoriza­ción.

8) Prestar atención al modo en que se atiende a los demás. ¿A quién le prestamos atención? ¿A quién ignoramos?, etc.

9) No interpretar ni buscar "la causa real" de lo que el otro dice. Simplemente escuchar y darse cuenta de lo que uno siente en función a dicho contacto.

10) Prestar atención a la propia experiencia física, así como a los cambios de postura y gesto de los demás. Compartir con el otro lo que se observa, lo obvio, mediante la fórmula de "ahora me doy cuenta de ..."

11)Aceptar el experimento de turno; correr riesgos al parti­cipar en la discusión.

12)Considerar, aunque no se haga explícito, que todo lo dicho y vivido en el grupo es estrictamente confidencial.

EL CICLO DE LA EXPERIENCIA.-

Para la TG, el llamado ciclo de la experiencia es el núcleo básico de la vida humana, dado que ésta no es más que la sucesión interminable de ciclos. También se le conoce como el "Ciclo de la autorregulación organísmica", pues se conside­ra que el organismo sabe lo que le conviene y tiende a regu­larse por sí mismo.

La conceptualización de este ciclo pretende reprodu­cir cómo los sujetos establecen contacto con su entorno y con­sigo mismos. Explica también el proceso de formación figu­ra/­fondo: cómo surgen las figuras de entre el fondo difuso, y cómo una vez satisfecha la necesidad dicha figura vuelve a desaparecer.

El ciclo de la experiencia se inicia cuando el orga­nismo, estando en reposo, siente emerger en sí alguna necesi­dad; el sujeto toma conciencia de ella e identifica en su es­pacio algún elemento u objeto que la satisface, vale decir, que dicho elemento se convierte en figura, destacando sobre los demás que son el fondo. Acto seguido, el organismo movili­za sus energías para alcanzar el objeto deseado hasta que en­tra en contacto con él, satisface la necesidad y vuelve a en­trar en reposo nuevamente.

En el esquema clásico del ciclo se identifican seis etapas sucesivas: 1) Reposo; 2) Sensación; 3) Darse cuenta o formación de figura; 4) Energetización; 5) Acción ; y 6) Con­tacto.

En el reposo o retraimiento el sujeto ya ha resuelto una Gestalt o necesidad anterior, y se encuentra en un estado de equilibrio, sin ninguna necesidad apremiante. Su extremo patológico puede ser el autismo.

En la sensación el sujeto es sacado de su reposo porque siente "algo" difuso, que todavía no puede definir. Como por ejemplo, puede sentir movimientos peristálticos o sonidos en su estómago, o sino cierta intranquilidad.

En el darse cuenta, la sensación se identifica como una necesidad específica (en los ejemplos anteriores, como ham­bre o como preocupación, respectivamente) y se identifica tam­bién aquello que la satisface: se delimita cierta porción de la realidad que adquiere un sentido vital muy importante para el sujeto, es decir, se forma una figura.

En la fase de energetización el sujeto reúne la fuerza o concentración necesaria para llevar a cabo lo que la necesidad le demanda.

En la acción, fase más importante de todo el ciclo, el individuo moviliza su cuerpo para satisfacer su necesidad, concentra su energía en sus músculos y huesos y se encamina activamente al logro de lo desea.

En la etapa final, el contacto, se produce la con­junción del sujeto con el objeto de la necesidad; y, en conse­cuencia, se satisface la misma. La etapa culmina cuando el sujeto se siente satisfecho, puede despedirse de este ciclo y comenzar otro. Así ad infinitum.

Entre los diversos eslabones que conforman el ciclo se pueden formar o autointerrupciones, dando lugar a diversos tipos de patologías. Allí también actúan los mecanismos de defensa.

En términos generales, se puede decir que el ciclo de la experiencia, dado en un contaxto específico y significa­tivo, constituye en sí misma una Gestalt. Un ciclo interrum­pido es una Gestalt inconclusa; un ente que parasitará al organismo consumiendo su energía hasta verse satisfecho.

LOS ESTRATOS DEL YO.-

De acuerdo a Fritz Perls, en el Yo de todo ser huma­no existen seis capas que recubren, a manera de una cebolla, al Ser auténtico de las personas. Estas capas o estratos del Self, como también se les conoce, son las siguientes: 1) E. Falso; 2) E. del como sí; 3)E. Fóbico; 4) E. Implosivo o del Atolladero; 5) E. Explosivo; y 6) El Self verdadero.

En el estrato Falso se encuentra nuestra "fachada", lo que colocamos en nuestra vitrina de nosotros mismos y deja­mos ver a los demás. Luego viene el estrato del “como sí”; allí están los roles, los juegos que em­pleamos para manipular a los demás, el actuar "como sí" fuéra­mos esto o aquello. Es nuestro carácter o forma habitual y rígida de actuar.

Si en el proceso terapéutico atravesamos el estrato Falso y el del “como sí” llegaremos al estrato Fóbico. Allí se encuentran todos nuestros temores y todas nuestras inseguridades frente a noso­tros mismos; nuestros secretos mejor guardados y nuestras he­ridas narcisísticas; la pena, el dolor, la tristeza o la de­sesperación; aquello que no queremos ver ni tocar de nuestra personalidad y menos aún descubrir frente a los demás.

Si logramos pasar lo fóbico sentiremos una sensación de vacío, de inamovilidad, de falta de energía, de muerte. Hemos llegado al estrato del Atolladero, donde nos sentimos "atorados", sin salida. Sin embargo, detrás se encuentra el estrato Implosivo, donde se hallan todas nuestras energías sin usar, nuestra vitalidad "congelada" o dirigida hacia nosotros mismos para mantener nuestras defensas.

Finalmente, detrás de lo implosivo se encuentra el estrato Explosivo, donde las fuerzas estancadas se disparan hacia afuera en un arranque de autenticidad, dando paso al Yo verdadero que permanece oculto. Existen básicamente cuatro tipos de explosión: gozo, aflicción, orgasmo y coraje.

En base a lo anterior, podemos imaginarnos a una persona X, que al comenzar la terapia se mostrará superficial, formal o convencional (buenos días, qué calor hace, qué gusto de verlo, blá, blá, blá: las Cacas de las que hablaba Perls). Detrás de ello hallaremos sus temo­res, sus "traumas", sus evi­taciones, que es necesario confron­tar. Lo meteremos así en un atolladero temporal, en donde él se vivenciará sin fuerzas, casi muerto. Sin embargo, si confía en su organismo y le da li­bertad éste le mostrará sus fuerzas sin uti­li­zar, que emer­gerán libremente como figuras al despejarse el campo de evita­ciones, su verdadero potencial, y experimentará una verdadera explo­sión de alegría, pla­cer, ira o pena (todas ellas posi­ti­vas, tera­péu­ticas y necesarias) que darán paso al verdadero ser humano que hay detrás del sujeto X.

Esto debe hacerse repetidas veces, a cada momento de la terapia, hasta que el sujeto se conozca lo suficiente y puede realizar el proceso por sí mismo.

Una persona madura es capaz de experienciar y soste­ner todo tipo de experiencias emocionales en el "aquí y aho­ra"; además, utiliza sus propios recursos (autosoporte) en lugar de manipu­lar a los demás y al ambiente para conseguir apo­yo.

En síntesis, la TG persigue:

- Vivir en el ahora.

- Vivir en el aquí.

- Dejar de imaginar y fantasear en exceso sustituyendo al contacto real.

- Dejar de pensar innecesariamente sustituyendo a la acción.

- Dejar de aparentar o jugar al "como sí".

- Expresarse o comunicar.

- Sentir las cosas desagradables y el dolor.

- No aceptar ningún "debería", más que los propios, impuestos por uno mismo en base a nuestras necesidades y experiencias.

- Tomar completa responsabilidad de las acciones, sentimien­tos, emociones y pensamientos propios.

- Sea lo que Ud. es... sin importar lo que Ud. sea.

LOS SUEÑOS EN TERAPIA GUESTALTICA.-

En el Enfoque Gestáltico los sueños son vistos como proyecciones de la personalidad del soñante, de su campo experiencial; son partes de su experiencia que se encuentran enajenadas o no asimiladas y que se manifiestan en las imágenes oníricas como mensajes existenciales. Todos los elementos del sueño, así representen a otras personas, a ideas que no son propias o a lugares que no conocemos, se vinculan con nuestra experiencia; deben ser vistos como algo propio, como expresiones propias, que nos pertenecen, pero que se encuentran desga-jadas de nosotros.

En consonancia con los principios y reglas de la Gestalt, el trabajo de sueños debe ser realizado en todo momento transfiriendo la responsabilidad por la debelación de su significado al propio soñante, no asumiéndola el terapeuta mediante el lucimiento con interpretaciones y comentarios "brillantes" que no sirven de nada. En principio, debe adoptarse como axioma que sólo la persona que sueña es la única autorizada para saber, por sí misma, qué significan sus sueños. Toda otra interpretación desde fuera, al estilo freudiano, atenta contra el respeto que merece el cliente y lo ayuda poco.

Los sueños, al igual que toda experiencia, deben ser experimentados en lugar de explicados. El soñar en sí mismo es un proceso pasivo; los sueños "nos ocurren" y por ello permanecen separados de nosotros, como algo ajeno, sin saber que nos quieren decir y sin utilizar su energía. Por su propia naturaleza los sueños son evitaciones del contacto con lo que nos ocurre; son experiencias reprimidas, "inconcientes", que por diversos motivos no se constituyen en figuras mientras es-tamos despiertos. Al experimentarse los sueños, utilizando las diversas técnicas gestálticas, el rol pasivo que juegan cambia de giro, y se convierten en algo "que hacemos", pudiendo asumir nuestra responsabilidad por ellos.

Con el trabajo de sueños en Gestalt se persiguen por lo menos dos objetivos: 1) Facilitar que el cliente determine cuál es el mensaje existencial que conlleva su sueño, y 2) Reincorporar dicha experiencia enajenada a su personalidad.

Las técnicas utilizadas son las mismas que se usan comúnmente en la terapia grupal o individual: traer el sueño al presente y al aquí; narrarlo en primera persona (es aconsejable que inicie el relato con la frase "esta es mi existencia" o "esta es mi vida" para facilitar la identificación con lo que se narra), inicialmente tal y como ocurrió, y luego, en un segundo relato, centrándose en los diversos elementos que van apareciendo. El sujeto debe "ser" cada cosa que figura en su sueño. Si sueña con un mar agitado, pues él mismo debe ser el mar, su agitación, los peces que contiene, las algas, la arena, el cielo que lo cubre, las nubes..., sentirse como tales, representarlos, de tal modo que al actuarlos -como en un psicodrama individual donde el cliente representa todos los roles, incluyendo el de libretista- pueda acceder a su mensaje, entenderlos, ver de qué manera se asocian con su vida, e incorporarlos al sí mismo. El terapeuta se limita, primero, a contener sus ímpetus interpretativos y a escuchar con atención lo que se dice y, luego, a guiar al cliente por el sueño haciendo que se detenga en las partes que, según su experiencia, pueden ser importantes, para que las vivencie; en las Gestalten inconclusas que surgen en el relato; en lo que experimenta y, sobre todo, en lo que evita experimentar (llamo aquí la atención sobre las polaridades ocultas: trabajar también con lo opuesto de aquello que se presenta en el relato del sueño; por ejemplo, si en el sueño todo es un prado verde y primaveral se puede hacer que el sujeto se sitúe imaginariamente en un desierto estéril y en medio de una tormenta de arena, así surgirán cosas o-cultas que cautamente se evitan y se vivenciarán los opuestos).

En todo momento se debe preguntar: ¿Qué sientes? ¿De qué te das cuenta? ¿Qué te recuerda ello? ¿Cómo se vincula tal o cual cosa con tu vida? ¿Qué evitas? ¿Con quién estás ahora? ¿Dónde estás?, etc., de tal modo que facilitemos el awareness del sujeto.

Finalmente, si hemos realizado un buen trabajo, sin interponer nuestras propias expectativas y deseos de descubrir "grandes asuntos" para sentirnos bien, en el proceso, "sin empujar el río" forzando las cosas, es muy probable que el cliente logre darse cuenta de algo constructivo para él y que facilitemos así su crecimiento.

No debemos desesperar si no logramos un gran "insight"; lo importante es que el sujeto ha reincorporado, en algún grado, su sueño -o mejor, la experiencia que contiene su sueño- a su persona; ha reasimilado su energía. Eso, de por sí, es terapéutico y muy valioso.

LAS AUTOINTERRUPCIONES (MECANISMOS DE DEFENSA).-

Al igual que en el caso de los sueños, frente a los llamados "mecanismos de defensa" el enfoque Gestáltico a-sume una postura muy peculiar y creativa.

Si recordamos bien, Fritz Perls estuvo muy vinculado al movimiento psicoanalítico en Alemania. Fue analizado y recibió formación en psicoterapia analítica con los principales freudianos de su época (Karen Horney, Helen Deuscht, Wilhelm Reich, etc.); incluso conoció al propio Freud, en un breve encuentro que resultó más bien frustrante (y hasta traumático) para el viejo Fritz (ver Dentro y fuera del tarro de la basura, su autobiografía), y fue fundador del Instituto Psicoanalítico de Sudáfrica, país al fue a recalar huyendo de los nazis en 1933.

Por tal motivo, es explicable su interés por es-te tema y por el anterior (los sueños), aunque no se debe asumir erróneamente que no es más que una simple copia o plagio del psicoanálisis.

En Gestalt, los mecanismos de defensa antes que proteger al Yo de las pulsiones internas amenazantes o de las amenazas externas, son concebidos como formas de evitar el con-tacto, tanto interno como externo; como autointerrupciones del ciclo de experiencia (ver separata Nº 02).

Como se vio, el organismo -la totalidad de cuerpo y mente que somos todos- se regula a sí mismo a través de ciclos sucesivos de siete fases o etapas (reposo, sensación, formación de figura, movilización de energía, acción, contacto y reposo). En los diversos espacios que median entre las fases del ciclo se pueden producir las autointerrupciones, con la finalidad de evitar el dolor, el sufrimiento, no sentir, no vi-vir, separarse de lo amenazante en uno mismo, huir del estrato fóbico, etc. De ahí lo de "de defensa".

Fritz Perls (y Laura, su esposa, cofundadora de la Terapia Guestalt) describó hasta cinco mecanismos: introyección, proyección, confluencia, deflexión y retroflexión. Salama y Castanedo, en su libro Manual de psicodiagnóstico, intervención y supervisión para psicoterapéutas (1991), mencionan las variantes que los diversos autores (Goodman, Latner, Polster, Petit, Pierret) han propuesto en cuanto a orden y número de los mecanismos, para proponer ellos mismos una lista, tal vez excesiva, de ocho: desensibilización, proyección, introyección, retroflexión, deflexión, confluencia, fijación y retención. Lo interesante y novedoso del aporte de estos au-tores (aunque requiere todavía de mayor comprobación y refi-namiento) es su intento por desarrollar una psicopatología Guestáltica, que busque entender los problemas emocionales a partir de las interrupciones del ciclo de la experiencia.

A fin de no entrar en polémicas sobre cuál pro-puesta es la más adecuada, nos apegaremos a la propuesta de Perls para la exposición, incluyendo, por considerarlo adecuado, una de las fases de Salama y Castanedo.

La desensibilización (Salama y Castanedo), que se da entre reposo sensación, consiste en bloquear las sensaciones tanto del medio externo como del interno, no sentir lo que viene del organismo; esto estimula el proceso de intelectualización por el que se intenta explicar por medio de racionalizaciones la falta de contacto sensorial. Su frase característica sería "No siento".

La proyección (F. Perls), se da entre sensación y formación de figura. Consiste en transferir lo que uno siente o piensa, pero que por diversos motivos (sobre todo por acción de los introyectos "no debes") no puede aceptar en sí mismo, a los demás: "Odiar es malo", dice la madre; el niño odia a su padre, pero como "no se debe odiar" se enajena de ese sentimiento y le echa la pelota al padre temido y amenazante: "Tú me odias, tú eres el malo". Su frase característica es "Por tú culpa".

La introyección (F. Perls), media entre la formación de figura y movilización de energía para la acción. Aquí el sujeto se "traga" todo lo que le dan sin masticarlo lo suficiente; las influencias externas son engullidas sin hacer la necesaria crítica y selección, de acuerdo a sus necesidades personales. El sujeto sufre un verdadero empacho de mandatos, órdenes, influencias, imagos, etc., incuestionables, que cumplen en sí una función parasitaria pero que el sujeto asume erróneamente como propios, como normas y valores morales. "Haz esto", "No hagas esto", "No debes", "Deberías", etc. Los introyectos impiden el libre flujo de los impulsos y la satisfacción de las necesidades: no seas agresivo, no forniques, conserva tu virginidad, a la madre no se le dice eso...bla, bla, bla. Importante: detrás de todo introyecto hay figuras importantes para nosotros y Gestalten inconclusas en relación a ellas. Su frase es "Debo pensarlo o hacerlo así".

La retroflexión (F. Perls), se da entre movilización de energía y acción. Es lo contrario a la proyección. El sujeto no se atreve a actuar sus deseos o impulsos por la acción nuevamente de los introyectos, así que se los dirige a sí mismo por ser esto menos peligroso: se autoagrede deprimiéndose; desarrolla trastornos psicosomáticos; se desvaloriza, etc. Su frase es "Me odio para no odiarte".

La deflexión (Laura Perls), se da entre acción y contacto. Consiste en establecer un contacto frío, inocuo, no amenazante; como si se tocaran las cosas con guantes o pinzas para no sufrir daño o quemarse. Es también la expresión atemperada de las emociones: hacerlo "educadamente". No se insulta...se ironiza o se hacen chistes; no se reclama o lucha por lo propio...uno se resiente; no se ama...se "estima". A nivel verbal es bastante claro; los eufemismos son una muestra evidente de la hipocresía deflexiva: falleció por murió; hacer el amor por fornicar, etc. Otras formas son hacerse el cínico, el indiferente, el intelectual, racionalizarlo todo. Su frase es "Tiro la piedra y escondo la mano".

La confluencia (F. Perls), también se da entre acción y contacto. El sujeto para ser aceptado o no entrar en discusión con figuras importantes simplemente se mimetiza a ellas; debilita los límites de su Yo para fusionarse al otro. Se adoptan así, sin crítica ni cuestionamientos, decisiones, ideas, estilos de viva ajenos. Se adopta una postura cómoda donde se abdica de la propia responsabilidad, de la capacidad de tomar decisiones, para siempre "estar de acuerdo". Los con-fluentes son personas "sin carácter ni personalidad", "pasivas", que practican la desesperanza aprendida o la identificación con el agresor temido. Su frase es "Acéptame, no discuto".

TÉCNICAS DE LA GESTALT.-

En la Terapia Guestáltica se trabaja con tres clases de técnicas básicamente:

1) Las T. Supresivas;
2) Las T. Expresivas; y
3) Las T. Integrativas.


1. Técnicas Supresivas: Pretenden básicamente evitar o suprimir los intentos de evasión del cliente del aquí/ahora y de su experiencia; es decir, se busca con ello que el sujeto experimente lo que no quiere o lo oculto a fin de facilitar su darse cuenta.

Entre las Principales Supresivas tenemos:

- Experimentar la nada o el vacío, tratando de que el "vacío estéril se convierta en vacío fértil"; no huir del sentimiento de vacío, integrarlo al sí mismo, vivirlo y ver que surge de él.
- Evitar "hablar acerca de", como una forma de escapar a lo que es. El hablar debe sustituirse por el vivenciar.
- Detectar los "deberías" y antes que suprimirlos es mejor tratar de determinar qué puede haber detrás de ellos. Los "deberías" al igual que el "hablar acerca de" son forma de no ver lo que se es.
- Detectar las diversas formas de manipulación y los juegos o roles "como si" que se desempeñan en terapia. También, antes que suprimirlos es mejor vivenciarlos, hacer que el sujeto se de cuenta de ellos y del rol que juegan en su vida. Entre las principales formas de manipular podemos hallar: las preguntas, las respuestas, pedir permiso y las demandas.

2. Técnicas Expresivas: Se busca que el sujeto exteriorice lo interno, que se de cuenta de cosas que posiblemente llevó en sí toda su vida pero que no percibía.

Se buscan tres cosas básicamente:

- Expresar lo no expresado.

- Terminar o completar la expresión.

- Buscar la dirección y hacer la expresión directa.

- Expresar lo no expresado:

1. Maximizar la expresión, dándole al sujeto un contexto no estructurado para que se confronte consigo mismo y se haga responsable de lo que es. Se pueden trabajar con inducciones imaginarias de situaciones desconocidas o raras, para que aflores temores, situaciones inconclusas. También se puede minimizar la acción no-expresiva.
2. Pedir al cliente que exprese lo que está sintiendo.

3. Hacer la ronda, que el sujeto exprese lo que quiera a cada miembro del grupo o se le da una frase para que la repita a cada uno y experimente lo que siente.

- Terminar o completar la expresión:

Aquí se busca detectar las situaciones inconclusas, las cosas que no se dijeron pero pudieron decirse o hacerse y que ahora pesan en la vida del cliente. Una de las técnicas más conocidas es la "silla vacía", es decir, trabajar imaginariamente los problemas que el sujeto tiene con personas vivas o muertas utilizando el juego de roles. También se pueden utilizar inducciones imaginarias para reconstruir la situación y vivirla nuevamente de manera más sana, expresando y experimentando todo lo que se evitó la primera vez.

- Buscar la dirección y hacer la expresión directa:

1. Repetición: La intención de esta técnica es buscar que el sujeto se percate de alguna acción o frase que pudiera ser de importancia y que se de cuenta de su significado. Ejemplos: "repite es frase nuevamente", "haz otra vez ese gesto", etc.
2. Exageración y desarrollo: Es ir más allá de la simple repetición, tratando de que el sujeto ponga más énfasis en lo que dice o hace, cargándolo emocionalmente e incrementando su significado hasta percatarse de él. También, a partir de una repetición simple el sujeto puede continuar desarrollando su expresión con otras cosas para facilitar el darse cuenta.
3. Traducir: Consiste en llevar al plano verbal alguna conducta no verbal, expresar con palabras lo que se hace. "Qué quiere decir tu mano", "Si tu nariz hablara que diría", "Deja hablar a tus genitales".
4. Actuación e identificación: Es lo contrario a traducir. Se busca que el sujeto "actúe" sus sentimientos, emociones, pensamientos y fantasías; que las lleve a la práctica para que se identifique con ellas y las integre a su personalidad. Es muy útil en el trabajo de sueños.

3. Técnicas Integrativas: Se busca con estas técnicas que el sujeto incorpore o reintegre a su personalidad sus partes alienadas, sus hoyos. Aunque las técnicas supresivas y expresivas son también integrativas de algún modo, aquí se hace más énfasis en la incorporación de la experiencia.

a. El encuentro intrapersonal: Consiste en que el sujeto mantenga un diálogo explícito, vivo, con las diversas partes de su ser; entre los diversos subyos intra-psíquicos. Por ejemplo entre el "yo debería" y el "yo quiero", su lado femenimo con el masculino, su lado pasivo con el activo, el risueño y el serio, el perro de arriba con el perro de abajo, etc. Se puede utilizar como técnica la "silla vacía" intercambiando los roles hasta integrar ambas partes en conflicto.
b. Asimilación de proyecciones: Se busca aquí que el sujeto reconozca como propias las proyecciones que emite. Para ello se le puede pedir que él haga de cuenta que vive lo proyectado, que experimente su proyección como si fuera realmente suya. Ejemplo:

P: "Mi madre me odia".
T: "Imagina que eres tú quien odia a tu madre; cómo te sientes con ese sentimiento? ¿Honestamente, puedes reconocer que ese sentimiento es tuyo realmente?".
P: “Sí, soy yo en realidad quien no lo perdona por lo que me hizo...”

Es importante recordar que estos procedimientos o técnicas son sólo un apoyo para lograr los objetivos terapéuticos, pero que no constituyen en sí la Terapia Gestalt. Lo importante, lo realmente terapéutico, es la "actitud guestá-tica" que se adopte, el reconocimiento de la importancia de proceso, y el respeto por el ritmo individual del cliente. No empujar el río, dejarlo ser. Tampoco aplicar las técnicas estereotipadamente, son asimilar la filosofía implícita en el Enfoque Gestalt.

REFLEXIONES FINALES.-

Debemos tener cuidado de no confundir la terapia Gestalt con un enfoque fácil de aprender y de ejecutar; como si se tratara de una terapia en la que bastan las ganas y la “espontaneidad” para ser un buen terapeuta. Una percepción similar llevó a la terapia Gestalt a una seria crisis en los años sesenta y setenta, cuando muchos creían que con asistir a un par de talleres ya se podían considerar terapeutas gestálticos. No queremos que ante las demás corrientes o enfoques la Gestalt aparezca como algo poco serio, propio para gente sin formación y sin experiencia clínica

BIBLIOGRAFÍA REVISADA.-

1. ALLERAND, Mabel. Piedra libre. Terapia gestáltica. Buenos Aires: Editorial Planeta.
2. AUER, Helga. Psicología humanística. Lima: UNIFE.
3. BARANCHUK, Julia. Atención, aquí y ahora. La terapia gestáltica. Buenos Aires: Abaddon Ediciones.
4. CASTANEDO, Celedonio. Grupos de encuentro en terapia gestalt. Barcelona: Herder.
5. CASTANEDO, Celedonio. Terapia gestalt. Un enfoque centrado aquí y ahora. Barcelona: Herder.
6. FAGAN, Joan y SHEPERD, Irma. Teoría y técnica de la psicoterapia gestáltica. Buenos Aires: Amorrortu.
7. GAINES, Jack. Fritz Perls aquí y ahora. Santiago: Cuatro Vientos.
8. GINGER, Serge y GINGER, Anne. La gestalt: una terapia de contacto. México: Manuel Moderno
9. IANNACONE, Felipe. Psicopatología gestáltica. Lima: mimeo.
10. IANNACONE, Felipe. Historia de la psicoterapia guestáltica en el Perú. Lima: mimeo.
11. LATNER, Joel. El libro de la terapia guestalt. Santiago: Cuatro Vientos.
12. MIGUENS, Marcela. Gestalt transpersonal. Un viaje hacia la unidad. Buenos Aires: Era Naciente.
13. NARANJO, Claudio. La vieja y novísima guestalt. Santiago: Cuatro Vientos.
14. OAKLANDER, Violet. Ventanas a nuestros niños. Terapia gestáltica para niños y adolescentes. Santiago: Cuatro Vientos.
15. PERLS, Fritz. Yo, hambre y agresión. México: Fondo de Cultura Económica.
16. PERLS, Fritz. El enfoque guestáltico y testimonios de terapia. Santiago: Cuatro Vientos.
17. PERLS, Fritz. Dentro y fuera del tarro de la basura. Santiago: Cuatro Vientos.
18. PERLS, Fritz. Sueños y existencia. Santiago: Cuatro Vientos.
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20. POLSTER, E. y POLSTER, M. Terapia guestàltica. Buenos Aires: Amorrortu.
21. RIVEROS, M. y SHIRAKAWA, I. ¿Qué es la Terapia Gestáltica? En: Revista de Psicología Clínica. Lima, vol. I, nº 3, pp. 114-120. 1976.
22. SALAMA, Héctor y CASTANEDO, Celedonio. Manual de diagnóstico, intervención y supervisión para psicoterapeutas. México: Manual Moderno.
23. SALAMA, Héctor y VILLARREAL, Rosario. El enfoque gestalt. Una terapia humanista. México: Manual Moderno.
24. SALAMA, Héctor. Psicoterapia gestalt. Proceso y metodología. México: Alfaomega.
25. SCHNACKE, Adriana. Sonia, te envío los cuadernos café. Apuntes de terapia gestáltica. Buenos Aires: Estaciones.
26. SCHNACKE, Adriana. Los diálogos del cuerpo. Santiago: Cuatro Vientos.
27. SCHNACKE, Adriana. La voz del síntoma. Santiago: Cuatro Vientos.
28. SHEPARD, Martín. Fritz Perls. La terapia guestáltica. Buenos Aires: Paidós.
29. STEVENS, Barry. No empujes el río. Santiago: Cuatro Vientos.
30. STEVENS, John. En darse cuenta. Santiago: Cuatro Vientos.
31. STEVENS, John. Esto es guestalt. Santiago: Cuatro Vientos.
32. YONTEF, Gary. Proceso y diálogo en psicoterapia gestáltica. Santiago: Cuatro Vientos.
[1] El autor quiere agradecer a los psicólogos Marcelino Riveros y Raul Calderón Amoretti por muchas de las ideas y conceptos vertidos en este artículo y recibidos durante su formación como psicoterapeuta gestáltico.

sábado, octubre 15, 2005

REFLEXIONES EN TORNO A UNA VISIÓN SISTÉMICA DE LA CONDUCTA PERTURBADA

César Enrique Vásquez Olcese

“Es correcto (y constituye un gran avance) comenzar a pensar en los dos bandos que participan en la interacción como dos ojos, cada uno de los cuales da una visión binocular en profundidad. Esta visión es la relación".
- Gregory Bateson -

"Nuestra mayor limitación es presumir que somos individuos”.
- Pir Vilayat Khan -

Gregory Bateson, el gran científico inglés y uno de los padres de la cibernética, planteó en una oportunidad la siguiente situación (Minuchin, 1982): imaginemos a un leñador tratando de cortar un árbol con su hacha. Es una situación sencilla que entraña una actividad también aparentemente sencilla, que no requiere de mayor esfuerzo para su comprensión. Sin embargo, nos dice Bateson, las apariencias engañan. ¿De quién depende talar el árbol? ¿Del leñador? ¿Del árbol mismo? ¿Del hacha? ¿Cuál es el factor determinante en esta actividad?. Si nos dejamos llevar por el sentido común, entonces probablemente daremos mayor importancia al leñador; es así que buscaremos averiguar algo sobre su peso, talla, fuerza muscular, estado general de salud, experiencia, motivaciones, etc., con el fin de conocer qué es lo que hace, cómo lo hace y por qué. Centraremos nuestra atención en el individuo y profundizaremos en él, utilizando un proceder que podríamos tildar de "clínico". Si damos énfasis al hacha, entonces averiguaremos algo acerca de la marca, el filo, el tipo de metal, la longitud del mango, etc. Si nos centramos en el árbol, veremos a qué especie pertenece, su edad, dureza, grosor del tronco, sequedad o verdor, y demás.
De manera similar a lo que hacen los cinco ciegos de la fábula (que tratan de explicar, cada uno por su lado, cómo es un elefante), al centrarnos en uno u otro factor específico estaremos seccionando un fenómeno que es en sí complejo y pluricondicionado, y obtendremos como merecido premio retazos de realidad. Según Bateson, en este caso tendríamos la ilusión de que el hombre, el leñador, corta el árbol según su libre albedrío; que da los hachazos dónde y cuándo se le viene en gana, y con la fuerza que se le antoje. Caeríamos, así, en la visión lineal tradicional de causa-efecto, donde el leñador sería la causa y los estragos que produce en el árbol, el efecto. De resultas de esta forma de pensar, podremos elaborar mil y una teorías para entender qué es lo que lleva a un prójimo a tomar un hacha y a emprenderla a golpes contra un árbol. Podremos recurrir, como ya es sabido, a los complejos, los aprendizajes y el refuerzo, el cerebro y sus hemisferios, la tendencia al crecimiento, etc.
Una visión más integradora nos llevaría a constatar que entre el leñador y el árbol hay acción recíproca, interacción. Que el árbol no tenga voluntad y conciencia, que sea estático, no significa que no tenga participación. Sus características intervienen activamente en el proceso en calidad de información, junto con las del hacha, para regular la actividad de cortar. En cada hachazo el leñador emite información (velocidad, fuerza, ángulo y certeza del golpe) y a la vez la recibe en su sistema visual y propioceptivo. Esta información sale y retorna, y le dice a nuestro trabajador si va bien en su faena o si debe imprimirle más o menos fuerza. En cierto modo el árbol, a través de sus características, está indicando cómo hay que cortarlo. Sin ello esta tarea tan "simple" sería prácticamente inejecutable. Y esto, sin tomar en cuenta otros múltiples factores que intervie­nen e interaccionan, como la hora del día, la luz disponible, la altitud, el calor, la humedad, el viento, lo empinado del terreno y un largo etcétera.
De esta manera, la prosaica labor de nuestro leñador se torna en una actividad compleja, guiada por los principios de la retroalimentación entre las diversas variables intervinientes; es decir, se convierte en un sistema cibernético (Watzlawick, 1997).
Ahora bien, ¿cuáles son las implicancias de lo expuesto líneas arriba para el campo de las ciencias de la conducta?
En principio, como dice Bateson, nos lleva a replantear nuestro concepto de lo "mental". Es así que lo mental deja de ser esa oscura variable subjetiva, que ocurre sólamente en el interior del cerebro (y que toma en cuenta el entorno sólo de pasada), para convertirse en un proceso interaccional, relacional y realmente holístico. La mente no es sólo el producto o el efecto del entorno en el cerebro. La mente es relación; es el cerebro en interacción con el entorno. Es esa interacción, y no otra cosa, lo que llamamos mente. De allí que Bateson llame a su enfoque "ecología de la mente" y que se refiera a ésta como extracerebral (Bateson, 1972).
Si esto es así, el estudio de la conducta perturbada y la psicoterapia misma deben ser asumidos en términos relacionales, para ser eficaces. La familia, la pareja y los demás grupos de referencia deben ser incorporados al análisis y comprensión del sujeto como elementos primordiales, y no sólo como meros telones de fondo. La adopción de la epistemología circular, que está por encima de la búsqueda de causas y efectos, centrándose más bien en la observación de relaciones, en la interacción y la retroa­limentación de los sistemas complejos, es el paradigma más adecuado (Keeney, 1987).
Para ejemplificar esto, veamos un caso clínico real, tomado de nuestra casuística. Se trata de un niño de cinco años que asiste a una escuela inicial. Lo llamaremos "Juanito", en honor a los casos homónimos de Sigmund Freud y John B. Watson. Juanito, refieren los padres, es una pequeña gran pesadilla. Es inquieto; pega, muerde e hinca con el lápiz a sus compañeros; agrede y no hace caso a la maestra, y no se está tranquilo dos minutos seguidos. En casa demuestra una conducta similar, lo que lo hace acreedor de golpes, castigos, amenazas, ruegos, sobor­nos, etc. Nada parece funcionar.
¿Qué podríamos decir de este niño desde nuestra habitual forma de ver las cosas? Probablemente que es hiperactivo, que tiene déficit de atención o daño cerebral, que presenta conducta disocial y que es un psicópata en potencia, que está traumatiza­do, que tiene una historia de reforzamientos inadecuada o, por último (y sin saber muy bien el rol que esto juega), que tiene un padre alcohólico, trastornado o que los papás no se entienden. Sea porque le nace o porque está traumatizado, al igual que en el caso del leñador, estaríamos atribuyendo aquí las "causas" al niñito de cinco años, el cual, pese a su juventud, parece tener más fuerza que su hogar y toda la institución escolar juntos. Nuevamente cometeríamos el craso error de ver la conducta fuera de contexto y sin la interacción con otros elementos. Verlo de otra manera, más integral, supondría en primer lugar recordar que el niño pega, desobedece o muerde a alguien concreto en un lugar específico, y que los agraviados, al igual que el árbol frente al leñador, tienen determinadas características y maneras de reaccionar. Es decir, que la conducta perturbadora se da en la interacción, en relación con alguién, y que al parecer dicha interacción tiende a mantenerla y perpetuarla.
Pero, ¿será Juanito así en todos y cada uno de los contex­tos que lo rodean? ¿Se portará mal en todas partes, a cada rato y sin importar frente a quién esté? Es muy probable que no. Pero quizá no nos hemos detenido lo suficiente como para percatarnos de ello o, como suele ocurrir con los "niños problema", pasamos por alto cuando se porta bien y no fastidia, porque no es el niño bueno el que nos importa sino el malcriado.
En el caso de nuestra anterior historia, es lícito suponer que el leñador cumplía alguna función cortando árboles: hacer ejercicio, cortar leña para venderla o calentar su casa, o que formaba parte de una escuadrilla de obreros empleados por un aserradero. Su conducta cobraría un sentido, podría ser entendi­da, si entendemos a su vez la función que cumple en el contexto específico en el que se da; vale decir, ensanchando la visión y reenmarcando dicha actividad, asumiendo que el hecho de cortar árboles constituye un elemento o subsistema perteneciente a un sistema mayor, el cual le otorga un significado a la actividad y a los elementos que lo componen. La metáfora de las cajas chinas (aquellas cajas que contienen cajas más pequeñas, y éstas a su vez otras más pequeñas aún) podría sernos de utilidad aquí: una conducta específica puede ser entendida apelando a un contexto mayor con el que esté en interacción y que le dé significado, y a su vez puede ayudar a comprender conductas más pequeñas contenidas en aquella.
Lo mismo podríamos hacer con nuestro niñito perturbador: si nos tomamos la molestia de ensanchar nuestra visión, de ampliar nuestro marco de referencia, incorporando en el análisis los diversos elementos en interacción que lo rodean, entenderemos cuál es la función que cumple su conducta desviada. Es posible que nos enteremos que este niño de cinco años, supuestamente poderoso y estigmatizado por sus progenitores, por la escuela y por el diagnóstico tradicional, vive en un hogar en donde los padres son convivien­tes y tienen serios conflictos entre sí; que el padre -antes violento y conciente de su violencia- para evitar seguir siéndolo echa de la casa a su pareja cuando se siente colérico
y descontrolado, y logra escapar así de la confrontación; que la madre, de pequeña, era constantemente maltratada por el padrastro, y que ella, a su vez, procura evitar repetir ese patrón de conducta con su hijo siendo excesivamente tolerante, rogándole e implorándole, e intercediendo por el niño ante el padre agresivo.
También nos percataríamos de la siguiente pauta familiar: cuando el niño se torna malcriado o agresivo en casa o el colegio, el padre concentra su atención y su violencia en él, y la desvía de la madre, la misma que, de agraviada o expulsada (con un estatus familiar inferior), pasa a ser apaciguadora de padre e hijo. Esta situación continúa hasta que las cosas en apariencia se calman, la tensión se disipa y el niño disminuye su actividad perturbadora. Entonces el padre deja de prestarle atención, se concentra nuevamente en su señora y toda la secuencia sintomática vuelve a comenzar. Al poco tiempo el niño recae.
Entonces, ¿qué función cumple la conducta perturbadora del niño? Al parecer, ayudar a la mamá llamando la atención del papá como un señuelo. El niño está triangulando entre ambos padres y modulando la distancia entre ellos. Cuando la temperatura conyugal sube y la situación se torna peligrosa, ambos padres emiten mensajes analógicos y/o subliminales que el niño capta; eso activa su alarma interna, lo pone ansioso y desencadena las conductas perturbadoras. En otras palabras, el niño absorbe parte de la energía sobrante en el sistema familiar, que torna peligrosa la supervivencia del sistema. Así contribuye al equilibrio. Asimismo, con ello el estatus inferior de la madre en su relación de pareja se eleva un poco, pasando de ser una mujer agredida e indefensa a ser temporalmente una madre abnegada, cuestionadora del cónyuge, apaciguadora y salvadora de su hijo. Además, a la larga el niño, con su conducta sintomática, "arrastró" a la familia a consultar a un especialista poniéndose él de pretexto. Obviamente nada de esto fue calculado por ninguno de los tres implicados. Nuestro niño es sensible y capta la agresividad paterna y la tristeza materna. Ante ello se pone ansioso, y como no puede expresarlo adecuadamente en palabras, debido a su corta edad, lo hace de la manera que mejor sabe: actuando, estando inquieto, no prestando atención cuando se le insta a hacerlo. En la sesión de terapia se puede captar esta secuencia: juega tranquilo hasta que la madre empieza a hablar de los problemas con su marido; entonces juega más fuerte, hace ruido, tira los juguetes y busca desesperadamente llamar la atención de mamá. De una manera u otra, probablemente por ensayo y error, las respuestas de los implicados se fueron ensamblando entre sí, conformando un sistema o mecanismo autorreforzante que perpetúa sus conductas.
Creemos que el ejemplo anterior hace patente la circularidad básica de todo sistema familiar; todos influyen sobre todos, todos son a la vez víctimas y victimarios. Desde una perspectiva circular-sistémica el buscar culpables es por demás inadmisible. El pensamiento circular plantea que todo efecto es a la vez causa y que toda causa es a la vez efecto. Así está organizada la naturaleza. El niño es provocado por el padre y a la vez lo provoca. Lo mismo puede decirse de la madre y su esposo, o de ésta y el niño. Por ello es conveniente centrar la atención ya no en el sujeto, sino en la interacción. La interacción debe ser la unidad de análisis de la conducta.
También es importante comprender que todo sistema es teleológico; busca alcanzar un objetivo que lo articule y le dé un sentido. Y el objetivo por antonomasia de todo sistema abierto es la supervivencia y el mantenimiento del equilibrio interno. Esto llevado al plano familiar supone que cualquier recurso es lícito si de mantener la homeostasis se trata. Y muchas veces el único recurso que le queda a la familia es la patología (Andolfi, 1985).
El modelo sistémico plantea que la mayoría de síntomas cumplen una función reequilibrante y de supervivencia, y que mientras subsista la necesidad familiar que le dio origen el síntoma se mantendrá. Esto es válido igualmente para trastornos aparentemente individuales y que surgen en familias supuestamente "normales". De allí la necesidad de cambiar nuestra visión moralista del síntoma; que dejemos de verlo como algo intrínsecamente malo y que lo asumamos desde una perspectiva funcional y pragmática. El síntoma aparece porque es "útil" para la familia; y puede serlo de distintas maneras. Mencionaremos a continuación algunas cuantas:

- El síntoma define la situación en familias donde el panorama es confuso o difuso. Cuando hay pugnas por el poder, roles poco claros, comunicación inadecuada, falta de espacio para cada miembro, etc., que alguien se enferme define la situación como problemática e insostenible, y eso es ya un avance entre tanta ambigüedad. Recordemos que la incertidumbre es intolerable para el ser humano (Hoffman, 1992).
- El síntoma protege y encubre, y a la vez libera de responsabilidad a quien lo porta. Al enfermo no se le puede exigir conductas normales ni imponer obligaciones. Sólo cabe protegerlo y aguantarlo. Es como otorgarle patente de corso a alguien que no encuentra otra manera de escapar de una situación insostenible (recordemos el doble vínculo de Bateson, 1972).
- El síntoma distrae la atención de problemas mayores que pueden tornarse muy peligrosos si se les afronta directamente. Cuando hay problemas conyugales, por ejemplo, la repentina aparición de síntomas en un hijo puede prevenir que los padres se separen, pues se ven obligados a hacer causa común o a plantearse una tregua temporal. De igual modo, si ambos padres están demasiado cerca y ello empieza a incomodar a uno de los dos (por ejemplo, un cónyuge puede interpretar como amenazante o intrusivo las demandas sexuales o afectivas del otro), la enfermedad del hijo puede separarlos, y darle un respiro al que se siente acosado, so pretexto de cuidar al enfermo. En síntesis, el síntoma modula la distancia marital.
- En otras ocasiones el síntoma sirve de mensaje para dar a entender que la situación familiar es insostenible; que se requieren cambios cualitativos o de segundo orden, o, por el contrario, que un cambio en los momentos actuales puede ser peligroso para la supervivencia familiar. Los síntomas y sus consecuencias pueden ser un freno o un catalizador de la evolución familiar.
- Muchas veces la presencia de determinada sintomatología termina arrastrando a toda la familia a terapia, y es allí que empiezan a tratarse los verdaderos problemas que el síntoma encubría.
- El síntoma cambia la correlación de fuerzas al interior de la familia. Un miembro que se ubica en un estatus inferior puede subir de nivel enfermándose y aferrándose a su patología. Un esposo puede demostrarle a su casi perfecta esposa que no lo es tanto dedicándose a la bebida y saboteando todo intento que ésta haga por rehabilitarlo. El alcoholismo del esposo puede ser el talón de Aquiles de la mujer y el único terreno en que el esposo sale victorioso.
- Un efecto similar puede obtenerse cuando el paciente se asocia a un miembro de la familia con poco estatus. Como en el caso de Juanito, la madre víctima se convierte en abnegada y protectora (y sube su nivel) gracias a la conducta perturbadora del niño, que le da la ocasión de convertirse en heroína.

Hemos mencionado sólo unas cuantas de las múltiples funciones que pueden cumplir los síntomas y trastornos psicológicos en el sistema familiar. En todo caso debemos recordar que, desde la perspectiva sistémica, la patología es siempre una respuesta absurda para una situación igualmente absurda. El síntoma es también una metáfora de la dinámica familiar. Siguiendo las reglas de la metonimia, el trastorno en sí y la trama de relaciones que se teje en torno al mismo es una muestra en pequeña escala de lo que es la familia en su conjunto. Y esto es válido no sólo para familias obviamente perturbadas. El análisis sistémico es válido para todo tipo de trastorno o conducta perturbada que no tenga una comprobada base orgánica; e incluso en este último caso (por ejemplo en las demencias o en las esquizofrenias) permite entender como la familia utiliza la enfermedad.
La consecuencia lógica de todo ello es que la psicoterapia debe encaminarse a ampliar su foco de atención, tornarse más relacional y ecológica. Creemos que la terapia centrada exclusivamente en el individuo es ya obsoleta. Como decía Ortega y Gasset: "El hombre es el hombre más sus circunsatancias", y nunca como hoy eso se ha hecho más evidente.

Referencias bibliográficas:
- ANDOLFI, M. (1985) Terapia familiar. Un enfoque interaccional. Buenos Aires: Paidós.
- BATESON, G. (1972) Pasos hacia una ecología de la mente. Buenos Aires: Carlos Lolhé Editores.
- HOFFMAN, L. (1992) Fundamentos de la terapia familiar. Un marco conceptual para la comprensión de los sistemas. México: Fondo de Cultura Económica.
- KEENEY, B. (1987) Estética del cambio. Buenos Aires: Paidós.
- MINUCHIN, S. (1982) Familias y terapia familiar. Buenos Aires: Gedisa.
- WATZLAWICK, P. y otros (1997) Teoría de la comunicación humana. Barcelona: Herder.

EL EMBROLLO FAMILIAR

o cómo enredarte (y enfermarte) metiéndote donde no te llaman

César Vásquez Olcese & Teresa Mendo Zelada

“De buenas intenciones está empedrado el camino al infierno” dice un refrán popular, tratando de graficar el hecho de que a veces hacemos daño a los demás, o nos lo hacemos a nosotros, tratando de hacer un bien o de ayudar. Las relaciones familiares disfuncionales y conflictivas son un caldo de cultivo propicio para que este fenómeno se de en abundancia. Ello se debe a que muchas veces queremos servir a nuestros seres queridos y terminamos complicando su situación, generalmente porque no actuamos con suficiente conocimiento de lo que pasa y nos guiamos más bien por señales ambiguas y poco claras. Como no conversamos y no nos comunicamos lo suficiente, tomamos decisiones de cómo y cuándo intervenir para “arreglar” algo basándonos en nuestro corazón y sin preguntar si realmente necesitan de nuestra ayuda. Y lo que es peor, sin meditar con claridad si no nos estamos metiendo en “camisa de once varas” y podemos ser nosotros los que salgamos mal parados.

Hace un par de décadas el equipo de terapeutas familiares italianos agrupados en torno a la llamada “Escuela de Milán” reflexionó sobre este fenómeno de entrometerse y querer ayudar; lo sistematizó y lo identificó como una de las principales causas familiares para el surgimiento de patologías severas (psicosis, trastornos de la alimentación, depresión, etc.). Lo bautizó como el “embrollo familiar” y lo catalogó como uno de los “juegos psicóticos de la familia” (Selvini y otros, 1995). A partir de allí el “embrollo” sirvió como hipótesis explicativa para la mayoría de casos que Mara Selvini y sus colegas trataron durante los años ochenta. De allí también se derivaron técnicas e intervenciones terapéuticas como la “prescripción invariable”, de gran utilidad y comprobada eficacia.

En nuestra práctica profesional hemos podido comprobar que el “embrollo” es un patrón de funcionamiento familiar disfuncional que se repite en casi todos los problemas de salud mental que involucran a niños, púberes, adolescentes y jóvenes no emancipados. De allí que nos parece conveniente “develar el juego”, es decir, explicarlo, a ver si algunos de los lectores que lo juegan en casa se identifican con lo dicho y lo sustituyen por otro juego más productivo y sano.

Se le llama “juego” al embrollo familiar no porque sea divertido o sirva de entretenimiento, sino porque es un proceso en el que intervienen varios participantes (jugadores) que compiten entre sí; se siguen reglas (ocultas y negadas), siendo la principal que el juego continúe a cómo de lugar. Se establecen equipos (alianzas) y se busca no perder a toda costa. En este plan todo es válido, incluso el desarrollar alguna enfermedad mental con tal de ganar u obtener ventajas sobre el contrincante.

Selvini y compañía consideran que el embrollo comienza en la familia con el surgimiento de un impasse conyugal. Esta es una situación que desune a la pareja de esposos y que no se asume ni se trata abiertamente. El impasse, por su carácter significativo aunque sobredimensionado, atemoriza a la pareja y, por lo mismo, no se toca y se hace como si no existiera. Los jugadores parecen destinados a vivir una situación sin salida (de allí que se le llame impasse: ni para adelante ni para atrás) y no se permiten tener ni crisis, ni escenas catárticas ni separaciones liberadoras, canalizadas a través del impasse. Este sólo conoce el silencio y la negación. Sin embargo, la tensión que este problema genera se va acumulando y tarde o temprano busca una válvula de escape a través de conflictos de segundo orden, que no resuelven para nada el impasse en sí. Si el impasse fue originado por una infidelidad cuyas heridas no han cicatrizado o por una indefinición de la autoridad al interior de la pareja, la tensión puede derivar hacia discusiones sobre la economía familiar, el incumplimiento de roles, el desorden de la mujer o la falta de afecto del esposo hacia sus hijos. Esto permite tener, a manera de desfogue, peleas de impacto limitado que no amenacen abiertamente la subsistencia de la pareja y de la familia en sí, como sí lo haría el abordaje abierto y descarnado del gran problema o impasse. No obstante, se produce un desgaste en los jugadores y una inclinación de la partida a favor de uno de ellos en contra del otro.

El segundo paso de este juego consiste en que los hijos (o al menos uno de ellos, el más cercano y sensible) se percatan de este desbalance. Por su posición de aglutinamiento con el padre supuestamente perdedor, el hijo recibe las señales que provienen de éste y decide ingresar en el juego tomando partido por el progenitor “débil” contra el progenitor “fuerte” o aparentemente ganador. Escucha, por ejemplo, a la madre llorar, quejarse, se convierte en su confidente, ve las “injusticias“ de las que es objeto y decide equilibrar la balanza de la pugna parental. Este hijo (futuro paciente identificado) no puede intuir en lo que se está metiendo, y lleno de amor e indignación comienza a embrollarse y a complicarse la vida. Por ahora, se contenta con ser el aliado y paño de lágrimas del padre “débil”. Lo “mejor” vendrá después.

En la tercera fase, surge una conducta inusitada o desusual en el hijo involucrado. Esta conducta, de sesgo negativo, busca provocar al supuesto ganador o “fuerte”, retar su autoridad, demostrar que no es tan fuerte ni tan pintado y “enseñar” al padre perdedor a defenderse. Es como que el hijo triangulado le dijese entre líneas al padre ganador “métete con alguien de tu tamaño” y al padre perdedor, guiñándole un ojo, “mira y aprende”. Es fácil detectar el comienzo de esta fase identificando el momento en que el hijo empezó a comportarse diferente con alguno de los padres: la primera vez que respondió de mala manera, la primera vez que le gritó, que no obedeció o que violó una regla flagrantemente. El hijo obediente empieza a mostrar lunares de desobediencia, la hija tranquila empieza a salir a pesar de que el padre le niega el permiso, etc. El otro padre, el perdedor, mira lo que ocurre y se muestra incapaz de apoyar a su cónyuge con respecto al hijo (a veces hasta lo contradice abiertamente), o lo hace de manera ineficaz. En el fondo es como que se “relamiera” de gusto al ver que alguien la defiende y “le para los machos al prepotente ese”.

El problema se va agudizando a medida que la tensión se acumula y el hijo provocador entra en escalada simétrica con el padre. Ninguno cede; ni se habla de lo que pasa, ni el hijo se calma, ni el padre recapacita y recurre a su mujer para poner coto al problema. Entonces, y esta es la cuarta fase, el hijo colma la paciencia de los padres, de ambos; el padre coludido con el hijo, el presunto “débil”, tiene que reconocer que éste se pasó de la raya y opta por darle la espalda. Recién allí le da la razón a su pareja y apoya sus medidas. El hijo involucrado ve este viraje del presunto aliado como traición, pero lejos de retirarse (ya es muy tarde para hacerlo) es presa de la hybris (el orgullo y la necedad supremos), redobla sus provocaciones y cae en una vorágine patológica ya sin control.

La quinta fase es obvia, eclosiona una patología con todas las de la ley y de acuerdo a las características y peculiaridades del hijo: anorexia, bulimia, psicosis, intentos de suicidio, consumo de drogas, etc. Es un corolario absurdo para una situación absurda. Tenemos así al aprendiz de héroe embrollado, involucrado y enredado en una situación de la que ya no sabe cómo salir. Quiso ayudar y empeoró la situación. Comenzó así el asfaltado de su camino al infierno.

La sexta fase, estrategias de los progenitores en torno al síntoma, suele consistir en que los padres conflictuados utilizan la enfermedad del hijo como arma para agredirse mutuamente. Sin solución a la vista para el impasse, se dedican a recriminarse y a echarse la culpa por lo que pasó. En muy contadas ocasiones, la enfermedad del hijo les sirve para recapacitar e implementar cambios significativos. La suerte del hijo está echada y su carrera como paciente profesional ha comenzado.

Un caso ejemplificador.-

Una joven de 16 años es traída a consulta por tener arranques de ira, en las que rompe cosas, insulta a sus familiares y se niega a estudiar. Con el tiempo sus síntomas derivan hacia un cuadro claramente depresivo. Está a punto de perder el año escolar y ha comenzado a tener temores nocturnos, creyendo percibir sombras y entes extraños en su habitación que la sumen en pánico y llantos continuos. Ante este hecho sólo la madre la puede controlar y tranquilizar. La relación con el padre es distante y conflictiva desde que hace siete años la joven descubrió evidencia de infidelidad paterna. Tiempo después se lo comunicó a la madre obteniendo de ésta como única respuesta incredulidad y pasividad. Lejos de desentenderse del problema, la paciente se dedicó a provocar al padre, echarle en cara su pecado y a ignorarlo cada vez que podía. Llegó incluso a agredirlo físicamente en varias ocasiones. Desarrolló también un fuerte conflicto con una de sus hermanas, muy cercana al padre, generándose de esta manera una suerte de relación en “espejo”. Su conducta se fue deteriorando, agregándose a ello abuso de alcohol, problemas de conducta en la escuela y peleas con sus amistades. Todo lo cual llevó a la madre a asumir una posición más enérgica con la paciente, lo que deterioró la relación entre ambas. La joven, inicialmente resistente a recibir ayuda psicológica, finalmente accede a ella cuando siente tocar fondo al verse marginada de los preparativos para los festejos de sus promoción escolar y sentirse sumamente sola.

Como puede verse en este caso, sucintamente descrito, la inacción de la madre, sumados a su pasividad y a su aparente carencia de recursos para responder ante la presunta infidelidad de su marido, sirven de disparadores para que la joven se involucre y quede embrollada. El mensaje que recibe esta chica es el de una marcada desventaja de la madre frente al padre, y ello le abre las puertas para intentar reequilibrar la balanza, con los trágicos resultados descritos. La inacción de unos es, muchas veces, una invitación para la acción de otros en la familia.

Reflexiones finales.-

- Por más amor que sientas hacia tus padres, nunca te involucres en sus conflictos conyugales. No puedes hacer nada para mejorarlos, y antes bien, puedes ser tú el que finalmente necesite ayuda.
- Si quieres entender realmente tu conducta o la de los demás, utiliza el contexto en el que se da y las interacciones que la rodean como las principales pautas de explicación. La conducta fuera de contexto no se entiende.

Referencias:

Selvini, M. y otros (1995) Los juegos psicóticos en la familia. Barcelona: Paidós.

EL DIAGNOSTICO EN TERAPIA FAMILIAR SISTEMICA

ANÁLISIS DE UN CASO DE PATOLOGÍA INFANTIL

César E. Vásquez Olcese
[1]
Universidad César Vallejo


El mayor peligro
en tiempos de turbulencia
no es la turbulencia; es actuar
con la lógica de ayer.
- Peter F. Drucker -

RESUMEN

Se presentan algunos lineamientos generales acerca del enfoque sistémico, útiles para el diagnóstico de la conducta patológica. Se hace una comparación entre el diagnóstico tradicional, basado en el paradigma lineal, y el diagnóstico sistémico, basado en el paradigma circular. Se ejemplifica lo propuesto con el análisis de un caso clínico.

Palabras clave: paradigma circular, paradigma lineal, sistema, paciente identificado, sinergia, metacomunicación.


SUMMARY
Some general limits are presented about the systemic focus, useful for the diagnosis of the pathological behavior. A comparison is made among the traditional diagnosis, based on the lineal paradigm, and the systemic diagnosis, based on the circular paradigm. That is exemplified proposed with the analysis of a clinical case.

key Words: circular paradigm, lineal paradigm, system, identified patient, synergy, metacomunication.



Desde fines de los años cuarenta, en respuesta a las serias muestras de agotamiento y de desgaste que daban los paradigmas epistemológicos clásicos -que se basaban el modelo causalista o también llamado “lineal”- para solucionar los problemas crecientes del hombre, una nueva forma de pensar y entender la dinámica de la conducta social y humana fue tomando cuerpo en los países occidentales, y principalmente en los Estados Unidos. Este nuevo paradigma se nutrió de fuentes muy diversas, como son la balística y la tecnología de cohetes, el desarrollo de las primeras computadoras y de los servomecanismos, la antropología cultural, la psicología, la teoría de la comunicación, las matemáticas, etc. Sus planteamientos aplicados al diagnóstico de los problemas psicológicos y a la psicoterapia son radicalmente diferentes a los tradicionales y se caracterizan por su énfasis en la totalidad, en el estudio del individuo con problemas en relación directa con su contexto. Es un paradigma que podríamos denominar circular (por su énfasis en la retroalimentación y en la interacción), sistémico, cibernético o ecológico. En un trabajo anterior (Vásquez, 1999) se trató de abundar al respecto.
Sintéticamente, el modelo sistémico plantea que lo que comúnmente denominamos síntoma, trastorno, problema conductual o enfermedad mental es el resultado del funcionamiento defectuoso o disfuncional de las familias o grupos primarios a los que pertenecen los sujetos sintomáticos o pacientes identificados. La consecuencia lógica de la comprensión sistémica de la patología mental nos obliga a ampliar nuestro campo perceptual y nuestro análisis, pasando del paciente rotulado como “enfermo” (en cuyo caso buscaríamos la explicación del problema “dentro” de él, tomando al contexto sólo como referencia, con un segundo o tercer orden de importancia) a la familia como factor explicativo. Un par de viejos aforismos dicen: “Es la familia la que enferma y es la familia la que cura”, y también, “el síntoma es una respuesta absurda a una situación familiar también absurda”. Claro está, que los familiares del paciente se las ingenian para ocultar o negar esto último.
Lo anteriormente dicho es válido no sólo para pacientes que pertenecen a sistemas familiares abierta y notoriamente trastornados (una visión ciertamente reduccionista tiende a seleccionar casos explicables y tratables por el enfoque sistémico, y otros que no lo son), sino también para aquellos problemas que comúnmente son vistos como “exclusivamente” individuales; vale decir, donde las crisis familiares no son obvias o dramáticas, o donde la sintomatología parece afectar solo al sujeto en cuestión (como podrían ser las crisis de identidad de diversa índole). En este último caso el enfoque sistémico tiene mucho que decir, así que tal división entre problemas donde se aplica y donde no se aplica lo sistémico, nos parece incorrecto. La única excepción podrían constituirlo los problemas de comprobada etiología orgánica, y ello aún con reservas.
El síntoma, sea el que fuere, es una metáfora, una muestra en pequeña escala, una especie de holograma, de la dinámica familiar total. Al igual que ocurre con la sinécdoque –donde una parte representa al todo-, el síntoma y el entramado de relaciones familiares que se teje en torno al mismo nos da una idea de cómo funciona la familia total, de cuál es el juego de poder, de relaciones y de jerarquías que se da en su interior; de cuál es la articulación de los integrantes de la familia entre sí, y de cómo se organizan en torno al síntoma para mantenerlo.
Los síntomas que presentan los pacientes identificados, a pesar del sufrimiento que acarrean no son intrínsecamente malos. Antes bien, cumplen diversas funciones destinadas a mantener el equilibrio familiar (Haz, 1991; Vásquez, 1999). Muchas veces son la única forma o el último recurso que la familia como sistema encuentra para sobrevivir y evitar la desintegración o el surgimiento de problemas peores. A este fin se suelen prestar algunos integrantes, ya sea porque son “escogidos” por la familia (de una manera muy sutil y siempre negada); por factores idiosincráticos que los tornan muy sensibles; porque están muy involucrados emocionalmente con otros miembros o por simple coincidencia de espacio y tiempo con situaciones críticas que el grupo familiar debe atravesar. El dicho que reza: “la cadena se rompe por el eslabón más débil” grafica bien este fenómeno. Aunque a veces, sorprendentemente, el paciente identificado antes que ser el miembro más débil resulta siendo el más fuerte, y por ello acepta echarse sobre las espaldas el peso de la disfuncionalidad familiar. Sobre ellos cae el estigma de patología mental y de la rotulación nosográfica, efectuada por el diagnóstico tradicional. La familia, como cabe suponer, se mantiene a buen recaudo, parapetada detrás de la cortina de humo de la sintomatología individual.
El modelo sistémico plantea que en la familia todos influyen sobre todos, en una especie de reacción en cadena circular. Esta confluencia de interacciones tiene un carácter sinérgico, vale decir, que produce una cualidad nueva que no se puede producir sólo en los individuos aislados. Esta cualidad es la patología. Lo que llamamos síntoma –y en realidad, todo lo mental- es en sí relación e interacción. No es algo que se encuentra encerrado en la cabeza de las personas, sino algo que se actualiza en el contacto de ida y vuelta con el prójimo (Bateson, 1972).
Cuando la estructura familiar (ese conjunto de interacciones constantes que se dan en la familia) es inadecuada; cuando el grupo familiar o alguno de sus miembros afronta un momento de estrés que rebasa sus fuerzas, la familia se estanca en su desarrollo, se repliega sobre sí misma de manera centrípeta y se cierra a la posibilidad de experimentar nuevas formas de interacción, más adecuadas al momento por el que atraviesan. Es entonces cuando el síntoma surge como clarinada de alarma o como intento fallido de solución.
Por lo mismo, el diagnóstico sistémico busca contextualizar el problema presentado por el paciente identificado; trata de averiguar qué función cumple como pieza clave en la dinámica familiar. Para ello debe conocer cómo es la familia en el aquí y ahora, y conectar su dinámica con el síntoma. Es esta conexión la que le da un sentido al problema y permite desrotular al paciente, liberándolo de la red sutil de relaciones disfuncionales en la que está atrapado. Las estrategias e intervenciones terapéuticas se diseñan sobre esta base.
El Caso de Patty.-
Tratemos ahora de ejemplificar lo anterior con un caso concreto extraído de nuestra experiencia. Patty es una niña de seis años de edad. Es llevada a consulta porque desde hace dos meses presenta una “manía”, tal como la define su madre. Dicha manía consiste en que Patty moja con saliva los dedos de su mano derecha y los introduce en los orificios nasales compulsivamente. Repite esta conducta en series de tres o cuatro veces, se tranquiliza unos minutos y luego los reinicia. Este proceso se da en cualquier momento del día, pero sobre todo ante situaciones ansiógenas para la niña, y predominantemente en casa. Luego de consultar con diversos médicos y descartar cualquier etiología orgánica, fueron derivados al Departamento de Salud Mental, y de allí a la Unidad de Terapia Familiar a cargo del autor de este artículo.
[2]
A la primera consulta se presentaron Patty (6), su mamá (37) ama de casa e hija única, y el padre (40), policía. Rossy (18), la hija mayor, se niega a acudir a las consultas aduciendo falta de tiempo, debido a que asiste a la universidad en el horario de atención del consultorio. Los padres tampoco no se muestran muy interesados en que vaya a consulta con toda la familia porque “no quieren perturbar sus estudios ni forzarla”.
La historia familiar puede resumirse del siguiente modo. Desde que se casaron, siendo muy jóvenes y a raíz del embarazo de la señora, la vida conyugal estuvo marcada por constantes separaciones debido al trabajo del padre. Estas separaciones podían darse por periodos de tres a cuatro años, en los que el padre se daba “escapaditas” de dos o tres días para ver a la familia, con intervalos de varias semanas entre cada una. Luego el señor era cambiado a Lima por lapsos de uno a dos años, reuniéndose así con la familia, para luego ser destacado nuevamente a otra ciudad, repitiéndose la misma situación de separaciones y reuniones esporádicas y efímeras. Debido a ello, y a fin de darles un hogar estable y protegido a sus hijas, la pareja decidió que la esposa y las niñas se queden a vivir con los abuelos maternos.
Al momento de la consulta la familia llevaba viviendo junta seis meses, luego de una separación de tres años y medio, con las visitas intermitentes ya descritas. No obstante, en esta ocasión la situación se muestra distinta, ya que el padre regresa destacado a un puesto en el que deberá permanecer no menos de cinco años. Desde hace cuatro meses decidieron mudarse de casa de los suegros e irse a vivir a un pequeño departamento de dos dormitorios. En uno de ellos duerme Rossy, que goza de un cuarto más amplio gracias a la deferencia especial de la familia para con ella. El argumento que esgrimen los padres es que “es mayorcita y necesita más espacio”; además, “no soporta” dormir con su hermana menor “porque es pequeñita y para cogiendo sus cosas y se las desordena”. Entonces en la otra habitación se acomodan los esposos y la niña. Esta y la madre acostumbraban dormir juntas en la misma cama durante las largas ausencias del padre. Se hacían mutuamente compañía, y al parecer no estaban dispuestas –ayudadas por “la necesidad de espacio” de Rossy- a modificar esta costumbre de años. Cabe acotar que la hija mayor cumplía la misma función de “acompañante de la madre” hasta que Patty nació y la sustituyó en el rol, desplazándola en el interés de la progenitora y liberándola de la demanda materna de compañía. La madre explicaba este hecho aduciendo que desde que Rossy entró en la adolescencia “ya no se podía contar con ella tanto”. Cabe destacar la estoica aceptación del padre a esta simbiosis madre-hija -que respeta y no intenta modificar ningún momento-, y a ver recortado e invadido su espacio conyugal sin reclamar su derecho a la intimidad. No deja de ser sospechoso que de buena gana acepte mantener esta situación, teniendo en claro que su permanencia en el hogar, esta vez sí, va a ser prolongada. Ello, sumado a la “gran consideración” que la familia tiene hacia la hija mayor, que ayuda a mantener este estado de cosas, induce a hipotetizar que la permanencia de Patty en el cuarto (y en la relación) de los esposos es importante por alguna razón. Abundaremos en este análisis más adelante.
El Caso de Patty y el Diagnóstico Tradicional.-
Si se intentara conocer y explicar el problema de Patty utilizando el paradigma tradicional-lineal de diagnóstico, se hubiera procedido posiblemente de la siguiente manera:
1. Estudiar a la niña de manera exhaustiva: anamnesis, examen mental, observación, tests psicológicos, escalas de observación conductual, etc.
2. Identificar y clasificar sus signos, síntomas y conductas desadaptativas según patrones pre-establecidos para ver en cuál de ellos encajan.
3. Elaborar un diagnóstico funcional estableciendo el estado de desarrollo y funcionamiento de Patty en las esferas intelectual, efectiva y de personalidad, y buscando hallar en ellas la etiología de su conducta.
4. Elaborar un diagnóstico nosográfico, colocándole el marbete psiquiátrico más adecuado a su caso.

De esta manera se podría elaborar y aplicar un plan de tratamiento desde cualquier enfoque que el clínico maneje, y que sea consecuente con el mismo paradigma usado en el diagnóstico (psicoanalítico, conductual-cognitivo, humanista, existencial u otro basado en el modelo lineal), buscando aliviar los síntomas de la niña. Posiblemente nos daríamos por satisfechos si deja de mojar su dedo con saliva y de introducírselo en las fosas nasales. Pero no sería extraño que al poco tiempo –días, semanas o hasta meses después- regrese a consulta con el mismo problema o estrenando un síntoma nuevo. O que la familia presente a un nuevo integrante como paciente identificado, portando esta vez un síntoma diferente.
Veamos ahora cómo sería el análisis del caso siguiendo el modelo de diagnóstico tradicional:
1. Uso del paradigma causa-efecto, propio de los modelos médico y psicológico: se consideraría que Patty está enferma; que algo le sucede a ella, por alguna razón también intrínseca a ella. Si el contexto familiar y social que la rodean son tomados en cuenta sería sólo como referencia o influencia, buscando elementos perturbadores que la hayan afectado a ella.
2. Se pensaría entonces que el síntoma, enfermedad o trastorno que sufre Patty es efecto de alguna causa (interna y/o externa) que la contamina y afecta. Ergo: si se afecta la causa se modifica el efecto. Así de “simple”.
3. Colocaríamos a Patty “bajo un microscopio”. Se la observaría y evaluaría en profundidad pero descontextualizadamente. De ser competentes y de mentalidad abierta, se ampliaría un poco el foco de nuestro microscopio e incluiríamos en él a elementos del contexto familiar, pero solo para complementar el panorama. La atención principal sigue centrada en la niña. Nos guste o no, si somos consecuentes con esta línea metodológica, aceptaremos que el problema es ella o está en ella.
4. Inevitable consecuencia: obtenemos una visión parcial y recortada de la situación real. Por ver el árbol analíticamente descuidamos el bosque que nos permitiría entenderlo cabalmente.

El diagnóstico sistémico.-
Como se dijo líneas arriba, el objetivo del diagnóstico sistémico es pasar del paciente identificado y de sus características intrínsecas, al sistema familiar y su entramado de relaciones como factor hermeneútico-comprensivo de la conducta sintomática. Digámoslo de otro modo: es la relación del paciente en conjunción sinérgica con el sistema familiar lo que nos va a permitir entender el problema; el paciente solo no es suficiente. La conducta y la mente son relación; la patología también (Bateson, 1972; Vásquez, 1999).
La finalidad es liberar al paciente portador del síntoma del estigma que acarrea el diagnóstico tradicional, y comprender el carácter circular y secuencial del ciclo sintomático. En estos casos la conducta perturbada es connotada positivamente, como una forma de “ayuda” o “sacrificio” que el paciente hace en pro de sus seres queridos y de la estabilidad familiar. Se busca un cambio en la comprensión del problema por parte de la familia; un ensanchamiento de su visión percibiéndose a sí misma como un todo en el que el paciente es sólo un engranaje más del mecanismo familiar. El problema que motiva la queja, entonces, no es sólo de él, sino de toda la familia. Si se ha de culpar a alguien es a la forma de organización familiar pero no a ninguno de sus miembros y menos al paciente identificado.
Algunos elementos de la metodología del diagnóstico sistémico son los siguientes (Fishman, 1994; McGoldrick y Gerson, 1996; Minuchin, 1995; Ochoa, 1995; Papp, 1991):
1. Definir el problema con claridad, operacionalmente.
2. Delimitar como se presentan los componentes de la estructura familiar, sin perder de vista el motivo de consulta:
a. Naturaleza y flexibilidad de los límites entre sistema, subsistemas y suprasistemas (cercanías o alejamientos inadecuados; exceso de resonancia afectiva, etc).
b. Ordenamiento jerárquico de los subsistemas.
c. Roles asignados a cada integrante.
d. Simetría o complementaridad de las relaciones.
e. Características de la comunicación y posibilidades de metacomunicación.
f. Mitos y delegaciones familiares.
g. Alianzas, coaliciones y triángulos entre los integrantes.
h. Tipos de interacción más frecuentes.
i. Presiones evolutivas contemporáneas y adecuación de la organización familiar a dichas presiones (ciclo evolutivo familiar).
j. Flexibilidad de la estructura y de cada componente que lo integra.
k. Contexto social, político, laboral, educativo, etc.
l. Ganancia secundaria del paciente identificado.
3. Como resultado se elaboran hipótesis diagnósticas que tratan de ordenar toda esta información en un todo coherente, donde se destaca la conexión y la función que cumple el síntoma en el equilibrio familiar, y donde se describe cómo todos los integrantes de la familia y los elementos extrafamiliares -por acción u omisión-, contribuyen al surgimiento del problema y a su mantenimiento. Se busca descubrir cuál es la utilidad del síntoma para la familia. La hipótesis diagnóstica se efectúa en tres planos: el conductual, el emocional y el ideacional o cognitivo.
4. Algunos de los instrumentos utilizados en el diagnóstico sistémico son los siguientes:
a. La entrevista circular: se resaltan relaciones y diferencias, guiados por la idea batesoniana de que “información es diferencia”. Involucra por lo menos a tres personas.
b. Dramatizaciones y escenificación de pautas familiares in vivo.
c. Esculturas familiares.
d. Prescripción de tareas con fines diagnósticos.
e. Elaboración de genogramas.
f. Tests familiares, etc.

El caso de Patty a la luz del diagnóstico sistémico.-
Volviendo al caso de nuestra niña, intentemos efectuar algunas explicaciones sobre lo que está pasando con ella, desde la óptica sistémica.
Podría decirse en primer lugar que la presencia del padre es una intromisión, una especie de “cuerpo extraño”, en el sistema familiar, puesto que por razones laborales más estaba fuera que dentro de él. Antes era tolerado porque sus lapsos de permanencia eran cortos y no constituía una amenaza al equilibrio; este mismo hecho no permitía que el sistema le hiciera un espacio, lo acomodara y se acomodara en torno a él, reconociéndolo como miembro de la familia con plenos derechos. El papá, funcionalmente hablando, es una novedad en el hogar; novedad que amenaza con quedarse, exigiendo a todos así un esfuerzo muy grande de reorganización. Esto implica, desde el plano subjetivo, miedo, recelo, desconfianza, capacidad de tolerancia, deseos de explorarse y conocerse, y temores muy grandes de fracasar en el intento. El miedo a la intimidad entre los cónyuges está latente pero no se habla de ello (es habitual en las familias hablar de lo anecdótico pero no de lo esencial). La presencia de Patty en el habitación conyugal minimiza el riesgo de acercamientos o demandas afectivo-sexuales peligrosas, para las que no se sienten aún preparados(da a uno u otro de los esposos el pretexto de decir no), por eso se la tolera, y por eso también se respeta tanto la “intimidad” de la hija mayor: si Patty duerme con Rossy, mamá y papá se quedan solos, uno frente al otro, y ello los enfrentaría con el reto de revisar sus sentimientos y trabajar en conjunto para fortalecer las fronteras del subsistema conyugal. Los padres cuentan con humor cómo la pequeña cela a la madre y no permite que los padres se besen o se den muestras de afecto frente a ella. Cuando ello sucede trata de llamar la atención de diversa manera, siendo la novedad la conducta presentada como motivo de consulta. Así parece cumplir la función de censor, mediador, salvavidas y modulador de la distancia marital, cuando alguno de los esposos se siente muy exigido o incomodo por los afectos o apetitos del otro.
Al solicitársele a Patty que identifique a los miembros de su familia como animales, hizo la siguiente asociación: mamá es como un conejito blanco, por lo bonita, suave y delicada. Papá es como un oso, por lo grande y corpulento. Rossy es como un mono porque siempre se escapa por los árboles. Y ella misma se identificó como un gato. Es importante resaltar la perspicacia de la niña y lo atinado de estas identificaciones. En efecto, la impresión que la madre deja en el terapeuta es el de una mujer de apariencia frágil y sensible, sofisticada, delgada, atractiva, con un estilo de comunicación suave y refinado. Produce la sensación, pese a su edad, de ser una niña-mujer; de haber sido criada a la antigua, para ser madre y esposa, y de necesitar de alguien que la cuide o en quien apoyarse. El padre, alto y corpulento, contrasta marcadamente frente a la esposa. De aspecto bonachón, es afectuoso y tranquilo, y aparenta seguridad. Se muestra permisivo frente a la niña, quizá en exceso. Las referencias de Rossy dan a entender que se trata de una joven difícil y hasta rebelde, que trata de mantenerse alejada de casa y especialmente de la madre. Se opone a compartir su habitación con la hermana, ante la aliviada complacencia de sus progenitores.
Después de observar la situación, se llega a la siguiente hipótesis: la pareja conyugal, conformada apresuradamente cuando los esposos eran muy jóvenes debido al embarazo de la esposa, no ha podido consolidarse a pesar de los años transcurridos debido a varios factores: 1) el haberse “saltado” una etapa en el ciclo evolutivo familiar, como es el de “la luna de miel”, periodo de varios meses donde la pareja recién constituida inicia la convivencia sin la presencia de hijos para poder interrelacionarse y acomodarse mutuamente; este etapa es básica y establece los cimientos de lo que vendrá después, lazos de confianza y reconocimiento mutuo. Permite a los recién casados diferenciarse de sus familias de origen y establecer las fronteras de su nuevo sistema. En este caso, no tuvieron mucho tiempo para pensar en función de dos y debieron aprender sobre la marcha a pensar en función de tres; 2) a ello se agrega lo intermitente de su convivencia. Al poco tiempo el padre inicia su periplo de viajes, y en lugar de llevar consigo a su esposa la deja al cuidado de sus suegros (recordemos: la esposa es hija única, y además mimada por los padres), con lo cual la incipiente relación se estanca y empieza a erosionarse, y la esposa en lugar de dirigir sus demandas afectivas hacia el cónyuge las dirige hacia sus hijas, primero Rossy y luego Patty; el esposo, por su parte, se habitúa a vivir solo, delegando en su señora la responsabilidad por el cuidado de la familia; 3) en concordancia con las presiones evolutivas propias de su edad, que la hacen desear mayor autonomía y espacio personal, Rossy vivencia negativamente las exigencias de compañía y seguridad de su madre, y aprovecha la llegada al mundo de su hermana para establecer distancias. El sistema se reestructura: del binomio Rossy-madre, se pasa al binomio Patty-madre; el papá sigue sin ser incluido y permanece como elemento periférico; 4) se produce el retorno del padre, con un carácter de permanente; ello impacta en el marco de referencia familiar y desestabiliza el sistema, produciendo desconcierto, incertidumbre, temor y expectativas –positivas y de las otras- en todos, pero especialmente en la madre. Entre los esposos se intercambian señales analógicas de alarma, las mismas que son captadas por Patty y Rossy, aunque con efectos contrapuestos: Rossy se aferra a su independencia (quizá la actitud más saludable de todas, pues concuerda con lo que se espera para alguien de su edad) y Patty a su madre. La mamá también se refugia en la pequeña, con el pretexto de que es la niña quien la busca, obteniendo una intermediaria entre ella misma y el marido (casi un extraño después de años de verse solo como visita). Que el esposo tolere esta situación deja intuir que el temor de la esposa es compartido por él, y que tras la fachada de “oso bonachón y tranquilo”, que podría inspirar seguridad y estabilidad, se esconde alguien también temeroso de lo que pueda resultar con la relación. Patty resiente, entre otras cosas, el perder su estatus de compañera de mamá y todos los privilegios que ello supone; estamos aquí ante lo que los terapeutas estratégicos llaman jerarquías incongruentes (Haley, 1993; Madanes, 1984).
Es en este contexto que luego de cuatro meses de convivencia con toda la familia, la tensión se acumula sobrepasando el umbral de tolerancia familiar, y entonces Patty irrumpe con su síntoma, inmovilizando a la familia y rescatándola del difícil proceso de reorganización por el que están atravesando. Allí radicaría la utilidad de la “manía” de la niña.
Entre las funciones que cumple el síntoma de Patty se pueden mencionar los siguientes:
1. Concentra la atención de los esposos en ella, mediante el proceso conocido como difusión de conflicto (Fishman, 1994).
2. Modula la distancia marital de los padres, manteniéndolos equidistantes y a salvo de la intimidad.
3. Protege el espacio individual de Rossy.
4. Preserva su propio estatus dentro del esquema jerárquico familiar.
5. Indirectamente trae a la familia a consulta, logrando así que se hable del problema, favoreciendo la metacomunicación que no se puede alcanzar en el contexto familiar.

Cabe aclarar que las relaciones entre los padres de Patty no son malas. No se producen discusiones ni agresiones. Quizá, incluso, la preocupación por lo que le sucede a Patty los mantiene más unidos que nunca; pero como padres, no como esposos. Existe amor entre ambos pero falta experiencia en la convivencia. Al no haber metacomunicación, su percepción de la dinámica familiar es limitada. Cada uno puntúa los acontecimientos desde su peculiar perspectiva, y es así que no pueden escapar del problema en el que están atrapados; antes bien, tienden a perpetuarlo y a mantener vigente la sintomatología de la niña.
Como vemos, el paradigma sistémico nos permite ir más allá de la conducta individual, y lograr explicaciones que trasciendan el modelo causa-efecto que es, en sí mismo, limitado y limitante. Si concebimos el diagnóstico como aquel proceso destinado a obtener información, sistematizarla y utilizarla para orientar nuestra actividad en el ámbito clínico, entonces el diagnóstico sistémico es el que permite obtener mayor información -contextualizada y amplia- y guiar una praxis más eficiente y eficaz. Es así que un cambio de paradigma es imperioso para mejorar nuestra actividad como profesionales de la salud mental.

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS.-

§ FISHMAN, Ch. (1994) Terapia estructural intensiva. Buenos Aires: Amorrortu.
§ HALEY, J. (1993) Terapia para resolver problemas. Buenos Aires: Amorrortu.
§ HAZ, A. (1991) “El Síntoma como Función”. En: Terapia sistémica y contexto social. Anales Terceras Jornadas Chilenas de Terapia Familiar.
§ MADANES, C. (1984) Terapia familiar estratégica. Buenos Aires: Amorrortu.
§ McGOLDRICK, M. y GERSON, R. (1996) Genogramas en la evaluación familiar. Barcelona: Gedisa.
§ MINUCHIN, S. (1995) Familias y terapia familiar. Barcelona: Gedisa.
§ OCHOA, I. (1995) Enfoques en terapia familiar sistémica. Barcelona: Herder.
§ PAPP, P. (1991) El proceso de cambio. Barcelona: Paidós.
[1] Licenciado en Psicología y Terapeuta Familiar Sistémico. Docente de la Escuela de Psicología de la Universidad César Vallejo, Trujillo - Perú. E-mail: psicoperu@hotmail.com. Telf. (51)(044)670104.
[2] Este caso fue tratado en la Unidad de Terapia Familiar y de Pareja, Departamento de Salud Mental del Hospital Central de la Policía Nacional del Perú.

¿ME AMARA PARA SIEMPRE?

Amor, sexo y rituales

César Vásquez Olcese
Psicoterapeuta

No es amor
son sólo manchas en el pantalón;
no es amor, son sólo huellas de sudor
en tu corazón...
- La liga del sueño -

It’s so easy to fall in love...
- Linda Ronstadt
-


En mi experiencia de años como psicólogo clínico y terapeuta de familias y parejas me he encontrado con innumerables casos de relaciones que mueren de inanición, por descuido y falta de atención. Al igual que los protagonistas de la película Closer, muchos de los que se emparejan piensan ingenuamente que sólo basta con atraerse, iniciar la relación, juntarse y dejar que la vida haga el resto. Como si el amor fuera una corriente sobre la que podemos descansar plácidamente, dejando que nos lleve a donde quiera.
“El amor es eterno mientras dura...” dice una sabia frase, cuyo origen desconozco, y que me gusta citar a mis alumnos en clase, para estupefacción y desencanto de muchos. En el ser humano nada es eterno, y especialmente los sentimientos. Al menos si no se trabaja en ellos constantemente. Las relaciones, los romances, los matrimonios, son cada vez más efímeros; es una de las consecuencias de vivir en una era posmoderna, donde todo es light y perecible...con fecha de caducidad, mismo yogurt bajo en calorías. La fobia al compromiso, a asumir responsabilidades de las que uno no se pueda safar con facilidad, cunde. Por algo preferimos coquetear y enamorarnos por Internet, chateando, que hacerlo con la persona de carne y hueso sentada junto a nosotros en la cabina de al lado.
Cuando le agregamos sexo a esta forma de relacionarnos, el panorama se torna explosivo y autodestructivo.
Aunque se piense lo contrario, los peruanos (y especialmente las peruanas) todavía somos conservadores. El sexo nos importa demasiado; lo idolatramos, le tememos, lo deseamos, le huimos y también jugamos con él, como un niño con una granada de mano. Creemos que al usarlo definimos nuestro destino, lo que somos y valemos. Pero no estamos muy dispuestos a asumir la responsabilidad por nuestros orgasmos. Aún así, no pensamos mucho para entregarlo. Como si sufriéramos de cierta miopía o tendencia al autoengaño, y confundiéramos lo efímero y lo superficial con lo sólido y lo profundo. La tragedia viene después, con legiones de chicas (y algunos chicos) con la autoestima estropeada, sintiéndose usadas, culposas y con menos valor en el mercado del corazón, por haber sido demasiado expeditivas a la hora de compartir la almohada.
Opino que una de las razones más importantes para que las relaciones se conviertan en víctimas de la entropía positiva, se desorganicen y acaben en la muerte térmica (es decir, se enfríen y el amor se evapore) es la “simplificación administrativa” relacional. Denomino así a la ausencia de rituales y de experiencias significativas compartidas entre los miembros de la pareja. La propuesta de De Soto puede que sea un gran avance en el campo de la burocracia estatal y municipal, pero es un desastre en el terreno del amor. Una relación “simplificada”, en la que te conozco en una fiesta o una disco, me gustas, "chapo" contigo y nos juntamos, sin más, y en la que trato de evitar complicaciones y costumbres “envejecidas”, fuera de moda, tiene buenas probabilidades de acabar rápidamente.
Ciertas costumbres ritualizadas (desde el cortejarse, el declararse, regalarse ositos y flores, conocer y frecuentar a la familia de mi pareja, salir los fines de semana, etc. hasta el cambio de aros, la despedida de solteros y la boda, con toda su complicación y parafernalia) y el compartir experiencias dignas de recordar, fundacionales (viajes, paseos, sustos compartidos, enfrentar problemas, enfermedades, ver puestas de sol y paseos por la playa, etc.) cumplen la función de remaches, de anclajes o de amarras afectivas y cognitivas de la relación y sus componentes. Apuntalan el vínculo, le dan un sentido y un significado, conectándolo plenamente con mi historia personal. Crean un fondo de experiencias y recuerdos compartidos (que posibilita pensar en términos de “nosotros”) sobre el cual resalta la figura (la relación), adquiriendo ésta significado de aquel. Ahora estar contigo forma parte de mi vida; significas algo para mí, cumples una función, fperteneces a mi memoria histórica, a mi narrativa; otorgas un significado más a mi existencia: ergo, te amo. Esta relación es algo que me costó, involucró tiempo y esfuerzo, y que vale la pena mantener.
No es en vano que quienes sobreviven a un asalto de banco, a un accidente de ómnibus o de avión, a una guerra, o a un secuestro en grupo, etc., comienzan siendo completos desconocidos y terminan estableciendo vínculos de fraternidad y compañerismo que duran toda la vida. La experiencia en común -fuerte, intensa- cumple el rol casi instantáneo e indeleble de unirlos de por vida. La vivencia se constituye en ritual.
La vida está plagada de ritos y rituales. Los encontramos en todas partes. Son conductas complejas, repetitivas, de alto valor simbólico. Tienen la función de hacer surgir estados psicológicos (emociones, sentimientos, pensamientos). Los rituales son facilitadores de dichos estados psíquicos y conductas, positivos y negativos. Pero no nos confundamos; no hablamos de rituales mágicos, new age, de quema de inciensos para atraer espíritus o energías cósmicas ni de tarot. Hablamos de los rituales cotidianos, que están presentes desde que nos despertamos hasta que nos volvemos a dormir.
Ejemplifiquemos esto. Es menos probable que tenga deseos de orar y de reflexionar sobre mi vida espiritual estando sentado en una combi camino al trabajo que estando arrodillado en misa. Como dice Pascal en su apuesta, es más fácil que un ateo se convierta en creyente, comportándose como si ya lo fuera, es decir, usando agua bendita, recibiendo los sacramentos, rezando, etc. (Nardone y Watzlawick, 2001). Los rituales religiosos, aunque a muchos les parezcan innecesarios y aburridos, pueden hacer la diferencia entre mantener mi fe o ver que ésta se esfume de a pocos, convirtiéndome en un “tibio” (como dice la Biblia), de esos que creen en un “algo” que no pueden definir muy bien (y tampoco les interesa). No, no es lo mismo orar en medio de decenas de personas que también lo hacen, con música sacra y rodeado de símbolos religiosos, creando un ambiente imponente y sobrecogedor, que hacerlo sentado en mi sofá, preguntándome a mi mismo por qué lo hago y para qué sirve todo esto.
De igual manera, el servir la mesa, colocar los platos y cubiertos, sentarse en el lugar de siempre, a la hora de siempre, probablemente hará surgir más fácilmente el hambre y hasta la secreción de jugos gástricos, que simplemente comer una hamburguesa en una carretilla al paso, en medio de la calle y camino de cualquier parte.
El deseo sexual, las funciones evacuatorias, las ganas de estudiar y la concentración, el advenimiento del sueño, y hasta las ganas de bailar, surgen más fácilmente en un ambiente ritualizado, realizando conductas propiciatorias antes, durante y hasta después, aunque no nos demos cuenta de que lo son.
¿Y en el caso de amor? La respuesta es obvia. El amor no escapa a los rituales. Los rituales del amor de denominan coqueteo, “afanamiento”, seducción, flirteo, enamoramiento, conquista, galanteo. Buscan hacer surgir el sentimiento donde sólo hay atracción, gusto o deseo. Quienes los usan saben que la química no basta, que las feromonas disminuyen y se acaban cuando no hay rituales, y sus significados, para hacerlos surgir de nuevo.
La conclusión es obvia: ritualicemos nuestra relación; sigamos los rituales sociales del enamoramiento, el noviazgo y el matrimonio (cada sociedad prescribe los suyos). Pero no lo hagamos por imposición ni porque somos anticuados sino por elección; porque es bueno psicológicamente hablando. Llenemos nuestra historia como pareja con eventos dignos de rememorar; mismo albúm de fotos que revisamos cada cierto tiempo entre sonrisas y recuerdos. Tal vez eso, a fin de cuentas, sea el amor: un gran album de recuerdos que nos une y nos fortalece.